Creacionismo

Tres de cada cuatro estadounidenses creen que nos creó Dios

'La creación de Adán', de Miguel Ängel, en la Capilla Sixtina.

Tres de cada cuatro estadounidenses están convencidos de que Dios creó al ser humano tal cual es o guió la evolución durante cientos de millones de años hasta desembocar en nosotros, según la Encuesta de la Universidad de Chapman sobre los temores de los estadounidenses. El sondeo, hecho a una muestra representativa de 1.573 adultos, constata que el principal miedo hoy en el país es a caminar solo por la noche.

Más de la mitad de los encuestados (51,8%) cree que lo que cuenta la Biblia es cierto: un 17,1% se declara literalista y un 34,7% cree que, aun siendo ciertos, no hay que tomarse las afirmaciones y relatos bíblicos al pie de la letra. Frente a eso, sólo un 21,7% considera la Biblia “un libro antiguo de historias y leyendas”. Además, cuando se les pregunta por los orígenes del ser humano, un 76,4% de los estadounidenses cree que somos obra de Dios: un 39,9% está convencido de que Dios creó al Hombre como es ahora hace menos de 10.000 años y un 36,5%, que somos fruto de la evolución, “pero Dios guió el proceso”. Un 19% de la población cxree que somos fruto de un proceso evolutivo en el que no ha intervenido ninguna divinidad.

El capítulo dedicado a lo paranormal revela que el 69% de los encuestados considera posible influir en el mundo físico “mediante el poder del pensamiento positivo”; el 62,5% está convencido de que en el pasado existieron civilizaciones avanzadas del estilo de la Atlántida; el 58,3% cree que a veces los sueños prevén el futuro; para el 53,6%, las casas encantadas existen; el 47% considera la mayor parte del mal obra de Satán; y el 40,8% identifica los ovnis con naves de otros mundos. Sorprende el arraigo de la creencia en las visitas extraterrestres casi 70 años después del nacimiento del mito de los platillos volantes y también, por contraste, el poco crédito que tiene la adivinación. Aunque el 26,9% de los consultados admite haber consultado el horóscopo alguna vez, únicamente el 13,1% cree en la astrología y el 17,3% que hay gente capaz de ver el futuro. Hasta el bigfoot tiene más adeptos que la astrología, el 20,6%.

Antes de reírse de lo ignorantes que son los yanquis -como suelen hacer algunos a la menor oportunidad-, recuerden que el 65,6% de los españoles cree que el efecto invernadero está causado por la energía nuclear y el 64,6% que los tomates que comemos, a diferencia de los producidos por ingeniería genética, no tienen genes, según un estudio de la Fundación BBVA hecho público hace dos años.

Si existen, los extraterrestres irán al Infierno, dice el fundamentalista cristiano Ken Ham

Cabecera del blog de Ken Ham.

Estamos perdiendo el tiempo buscando extraterrestres. No existen y, si existieran, estarían condenados al Infierno. Lo dice Ken Ham, presidente de Respuestas en el Génesis, el ministerio fundamentalista que gestiona el Museo de la Creación de Petersburg (Kentucky). Nacido en Australia como Kenneth Alfred Ham en 1951, es un creacionista de la Tierra joven: cree que el Universo tiene 6.000 años -tal como estableció el arzobispo irlandés James Ussher en el siglo XVII a partir de la Biblia-, fecha el Diluvio Universal hace unos 4.500 años, está convencido de que el Hombre convivió con los dinosaurios y pone en duda todos los sistemas científicos de datación, así como las bases de la biología. Al parecer, su dios pierde parte de su infinito tiempo sembrando el Cosmos de pruebas falsas que apunten a que el Universo es mucho más antiguo de lo que en realidad es.

Con estos antecedentes, que Ham diga tonterías es lo previsible. Aún así, lo que escribió el 20 de julio en su blog Around the world with Ken Ham es tan gracioso que no puedo resistirme a comentarlo. Aunque admite que la Biblia no se pronuncia sobre la existencia de plantas o animales fuera de la Tierra, él está convencido de que no existen. La razón es muy simple: “La Tierra fue creada para el ser humano”. Además, no puede haber seres inteligentes por ahí fuera porque “la Biblia deja claro que el pecado de Adán afecta a todo el Universo. Eso significa que los extraterrestres también resultarían afectados por el pecado de Adán, pero, como no serían descendientes de Adán, no habría salvación para ellos”. Vamos, que les esperarían las llamas del Infierno. “¡Jesús no fue el Klingon Dios o el Marciano Dios! Sólo los descendientes de Adán pueden salvarse”, sentencia.

“La Biblia, en contraste con la visión laica del mundo, enseña que la Tierra fue creada especialmente, que es única y el centro de la atención de Dios (Isaías 66, 1 y Salmos 115, 16). La vida no evolucionó, sino que fue creada especialmente por Dios, como claramente enseña el Génesis. Los cristianos no deberían esperar que la vida extraterrestre existiera”, dice en “We’ll find a new Earth within 20 years”, donde toma como pretexto de sus delirios la esperanza de los científicos de contar en los próximos años con tecnología que permita descubrir otras Tierras. “¡Los laicistas están desesperados por encontrar vida en el espacio exterior, ya que creen que proporcionaría evidencia de que la vida puede evolucionar en diferentes lugares y dadas las condiciones adecuadas! ¡La búsqueda de vida extraterrestre está realmente impulsada por la rebelión del hombre contra Dios, en un intento desesperado por demostrar la evolución!”, advierte un Ham tan confundido como siempre. Porque la teoría de la evolución por selección natural  no necesita de la vida extraterrestres, ya que está más que demostrada por el registro fósil, la genética y la experimentación humana.

Hace seis años, el director del Observatorio Astronómico del Vaticano, el jesuita argentino José Gabriel Funes, aseguró que Jesús murió en la cruz en el Gólgota para redimirnos no sólo a nosotros, sino también a los “hermanos extraterrestres”. Ahora, Ken Ham dice que nones. Las pruebas de ambos en apoyo de sus tesis son igual de consistentes. Sólo espero que, si hay alienígenas ahí fuera escuchando, no se enteren de este debate. Es como para exterminarnos.

¡Feliz Día de Darwin 2014!

Tarjetón del Día de Darwin 2014 de Bilbao.

La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao (c/ Bidebarrieta, 4) acoge hoy dos conferencias dentro de los actos del Día de Darwin, en una iniciativa organizada por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco (UPV), el Círculo Escéptico y la Biblioteca de Bidebarrieta, con la colaboración del Aula Espazio Gela, el CIC bioGUNE, el diario El Correo y la Fundación Biofísica Bizkaia. El programa de la octava edición de este encuentro celebrada en la capital vizcaína es el siguiente:

19.00: ‘¿Las extinciones son para siempre?’, por Ana Zubiaga, catedrática de genética de la UPV.

19.45: ‘El genoma neandertal’, por Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) de Barcelona.

20.30: Mesa redonda.

Creacionistas de izquierdas

“La evolución jugando a la gallinita ciega difícilmente puede sostenerse hoy como hipótesis científica”, sentenciaba ayer Antonio Sitges-Serra en El Periódico, según me ha alertado Alejandro Cintas. Si usted pensaba que el creacionismo era algo reservado a los sectores más conservadores y clericales de la sociedad española, el artículo de opinión de este médico le sacará de su error, como me ha sacado a mí del mío. Porque el autor es vicepresidente de Federalistas de Izquierdas. A la derecha que legisla desde el púlpito, el centro-izquierda timorato que lo mismo alaba la ciencia que muestra un irracional temor hacia ella, la izquierda feng-shui -en acertada denominación de Mauricio-José Schwarz- que idolatra lo natural sobre todas las cosas y coquetea con la monja antivacunas, y los nacionalismos de todo pelaje que remodelan el pasado a su gusto, hay que sumar ahora los creacionistas de izquierdas.

Artículo antidarwinista del médico Antonio Sitges-Serra.Catedrático de cirugía en la Universidad Autónoma de Barcelona, Sitges-Serra sostiene que “la santificación de Darwin en los concilios científicos” -fíjense en lo religioso del lenguaje- se debe a raíces ideológicas que buscan “la eliminación del pensamiento científico de todo matiz que abra una puerta a la existencia de Dios; el utilitarismo, según el cual la evolución obedece a criterios únicamente adaptativos; y el rechazo de las filosofías vitalistas (de Nietzsche a Bergson, por ejemplo)”. Quizá sea malpensado, pero que alguien postule que en el origen de la teoría de la evolución por selección natural está, como primera idea, sacar a Dios del pensamiento científico -donde, por cieerto, nunca ha pintado nada- me hace sospechar que la prioridad del autor es la misma que la de los postulantes del diseño inteligente: defender una evolución teledirigida por una entidad superior, llámese como se llame.

En esa línea, Sitges-Serra advierte de que, “a pesar de que la posibilidad de eclosión de la inteligencia humana según las leyes del azar equivaldría a la de que un mono tecleando en un ordenador escribiera El rey Lear, los biólogos evolucionistas se adhirieron a la hipótesis del primate novelista, buena muestra de que la filosofía espontánea del científico suele ser ingenua y de poco calado”. Y añade: “Pensemos -es solo un ejemplo- en las alas de las mariposas. Hay en la naturaleza un exceso estético ajeno a la ceguera genética y al utilitarismo”. No va más allá, no nos dice cómo ha acabado un primate escribiendo El rey Lear e infinidad de obras más, esculpiendo, pintando y explorando el Cosmos,  ni a qué achaca el “exceso estético” de la naturaleza. Aunque, como él mismo dejó dicho hace un par de años, “sentirse parte de un gran designio y no pieza insignificante de un inmenso engranaje casual, arrodillarse de vez en cuando ante los misterios, reconforta y a la vez nos distancia de los cultos menores, a la larga fungibles”. Y es que, para él, “las grandes religiones -un paso más allá de las iglesias que las representan- son un firme asidero frente al vendaval de las utopías sanguinarias y de las seudorreligiones de los idearios políticos o científicos”. Amén.

Además del antidarwinismo, que un médico de formación, como Sitges-Serra, abrace el vitalismo en el siglo XXI es algo que nunca entenderé. También me sorprende que reivindique el lamarckismo, la herencia de los caracteres adquiridos, y diga que “Darwin no se alejó excesivamente de este postulado; simplemente radicalizó la propuesta de Lamarck haciéndola extensiva al género humano y orientándola hacia un utilitarismo muy británico”. Pero, a fin de cuentas, yo soy sólo un periodista.

Los dragones existieron porque la Biblia habla de ellos, dice un creacionista

Los dragones no son seres mitológicos. Existieron. Es lo que sostiene Darek Isaacs, autor de Dragons or dinosaurs? Creation or evolution? (¿Dragones o dinosaurios? ¿Creación o evolución? 2010), libro que defiende que humanos y dinosaurios coexistieron, así como que la narración bíblica de la Creación es un relato histórico. “Todo lo que hacemos lo tenemos que medir por la palabra de Dios. Es lo que creo. Por lo tanto, tenemos que ir a la Biblia, y la Biblia habla de dragones”, ha dicho en una entrevista para el programa de televisión Creation Today (La Creación hoy), del ministerio fundamentalista del mismo nombre.

Isaacs es un creacionista de la Tierra joven -cree que nuestro planeta tiene unos 6.000 años- y preside Watchmen 33, una organización que considera que el libro sagrado del cristianismo es la fuente de todo conocimiento. Así que, como en el Antiguo y Nuevo Testamento se habla de dragones, estos seres existieron. Según él, Dios compara en el Libro del Apocalipsis a Satán con un dragón porque “los humanos de hace 2.000 años sabían lo peligrosos que eran los dragones”, sus “mayores enemigos”, y así iban a entender lo peligroso que es el Diablo.