Creacionismo

“Me preocupa la tendencia siniestra hacia el populismo ignorante y fanático”, dice Richard Dawkins

Richard Dawkins, en la Conferencia de Ateos Estadounidenses de 2008. Foto: Mike Cornwell.“En Bruselas, el corazón de la Europa ilustrada, me avergüenzo de ser inglés después de la catástrofe del Brexit“, dijo el biólogo y divulgador científico Richard Dawkins (Nairobi, 1941) hace unas semanas en la biblioteca del Parlamento Europeo. Azote de la religión desde la publicación de su libro El espejismo de Dios (2006) -traducido a 35 idiomas y del que se han vendido más de 3 millones de ejemplares-, visitó la capital belga para intervenir en Euromind, un foro sobre ciencia y humanismo creado por la europarlamentaria Teresa Giménez Barbat. “Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos con no entender el mundo”, ha escrito este científico educado en la fe anglicana que recuerda que “todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la Humanidad ha creído alguna vez. Algunos simplemente vamos un dios más allá”.

Dawkins tiene una extraordinaria capacidad para contagiar su pasión por la ciencia a través de sus libros, vídeos y conferencias, y aborrece las respuestas falsas a la curiosidad humana. Por eso lucha desde hace décadas contra la pseudociencia y la superstición, como en su día hicieron su admirado Carl Sagan -de cuya muerte acaban de cumplirse 20 años-, Isaac Asimov y Martin Gardner, miembros como él del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), una organización que promueve el pensamiento crítico. La Fundación Richard Dawkins para la Razón y la Ciencia, que nació en 2006, acaba de fusionarse con el Centro para la Investigación (CfI), del que depende el CSI y que promueve “la ciencia, la razón, la libertad de investigación y los valores humanistas”. “No saber es bueno; es algo con lo que podemos trabajar”, dice el biólogo en alusión al objetivo último de la ciencia: explicar la realidad. Recuperado de un ictus que sufrió en febrero en su casa de Oxford y recientemente separado de su tercera esposa, el pensador inglés habla en esta entrevista de algunos de los temas que más le preocupan.

– ¿Las victorias del Brexit y de Donald Trump son accidentales o nos indican por dónde van a ir las cosas en el futuro?

– Son representativas de una tendencia siniestra, que me preocupa, hacia el populismo y la desconfianza en los expertos. Uno de los líderes del Brexit, Michael Gove, dijo a la gente: “No confíen en los expertos; ustedes son los expertos”. No es así. El pueblo británico no es experto. Y en Estados Unidos ha pasado lo mismo. Me preocupa esta tendencia siniestra hacia el populismo ignorante y fanático, un problema que espero que sea temporal.

– Pero puede extenderse a otros países europeos.

– Sí. A Francia, Holanda… Espero que no pase.

– Al día siguiente del referéndum sobre el Brexit y de las elecciones estadounidenses, muchos no nos podíamos creer los resultados.

– Yo tampoco.

– Es increíble que EE UU vaya  a ser gobernado por antievolucionistas, negacionistas del cambio climático y supremacistas blancos.

– Sí. Trump parece ser tan voluble que no es posible saber hacia dónde va a saltar. Lo veo como una especie de delincuente juvenil, un narcisista irresponsable, una broma como presidente… No es posible saber qué políticas va a seguir. Puede cambiar de opinión en cualquier momento.

– ¿No está perdiendo la razón demasiado terreno en Occidente?

– Creo que es algo temporal. Hay que mirar al largo plazo, en el que nos movemos en la dirección correcta, aunque ahora hayamos dado  un paso en la errónea. El problema del cambio climático es especialmente preocupante porque es a largo plazo y podría ser muy tarde cuando se corrigieran las cosas. En Estados Unidos, el otro problema a largo plazo es el Tribunal Supremo porque sus miembros no se jubilan y, por eso, cubrir una vacante (algo que Trump tiene ahora en sus manos) tendrá efectos durante muchos años.

La pseudociencia

– ¿Cómo explica que ahora que disfrutamos de más esperanza de vida que nunca gracias a la ciencia y la tecnología haya mucha gente en las sociedades desarrolladas que confíe en la medicinas alternativa y los remedios mágicos?

– Entiendo su preocupación, pero no soy psicólogo ni sociólogo, ni soy un experto en por qué la gente cree en disparates.

– ¿Qué le parece que la legislación europea permita que los productos homeopáticos se vendan como medicamentos sin tener que demostrar que curan nada?

– Los fármacos de verdad tienen que demostrar que funcionan, deben someterse a rigurosos test antes de recibir el visto bueno de las agencias nacionales de medicamentos, mientras que la medicina alternativa no tiene que hacerlo. Es evidente la doble vara de medir. Los efectos de la homeopatía y otras prácticas similares pueden explicarse por el placebo. Además, los médicos de verdad están sobrecargados de trabajo, deben atender a un paciente cada pocos minutos y carecen de tiempo para sentarse con él y decirle cosas reconfortantes, como hacen los homeópatas.

Las tres sociedades científicas de farmacéuticos españolas han reconocido hace poco que la homeopatía no funciona. ¿La comunidad científica no tarda demasiado en reaccionar ante la anticiencia?

– Sí. En el caso de los productos homeopáticos, no es que no funcionen, es que no pueden funcionar porque no tienen nada. La única posibilidad de que funcionaran sería que el agua tuviera memoria, algo que es un disparate y nadie ha demostrado. Si alguien lo demostrara, ganaría el premio Nobel de Física.

– Pero sería muy, muy peligroso que el agua tuviera memoria, ¿no?

– Jajajaja… Sí. Este vaso de agua -dice apuntando el que tiene en la mesa- contiene al menos una molécula que pasó a través de la vejiga de Julio César o de Oliver Cromwell.

– Divulgadores como Carl Sagan, Martin Gardner y usted han dedicado mucho tiempo y esfuerzo a la lucha contra la pseudociencia. Alguien puede pensar que no hay nada malo en creer en el espiritismo, los platillos volantes y los poderes paranormales.

– Algunas personas han destacado que creer en esas cosas puede tener efectos perjudiciales directos. Yo soy más partidario de la aproximación al problema de Carl Sagan: esa gente se está perdiendo muchas cosas porque la realidad es tan maravillosa y fascinante que creer en tonterías resulta empobrecedor. Como educador, creo que es terrible que haya gente que malgaste su tiempo así cuando podría estar estudiando ciencia de verdad.

– ¿Explicar por qué creemos en cosas increíbles sirve para saber más sobre nosotros mismos?

– Supongo que sí. No soy psicólogo, pero me gustaría saber por qué a la gente le seducen esas cosas. La respuesta podría estar en la educación. Necesitamos más educación.

 Ariane Sherine, creadora de la campaña del autobús ateo, con Richard Dawkins en su lanzamiento en Londres en 2009. Foto: Zoe Margolis.

Ciencia y religión

– Usted considera que ciencia y religión no pueden ser compatibles.

– Muchos científicos piensan que sí. Yo no. Es importante distinguir entre creencias evidentemente ridículas como el creacionismo, en las que podemos ver una incompatibilidad clara, y la incompatibilidad más sutil que para mí existe entre la ciencia y la religión más respetable. Hasta cuando no se trata de un creacionismo ingenuo, cuando la creencia es solo en un dios que creó el Universo, hay incompatibilidad.

– Hay quien cree en un dios que puso en marcha el Universo y no hizo nada más. Ese dios no explica nada, ¿no?

– No, no es necesario. La evolución explica cómo la ilusión compleja de un diseño es producto de mecanismos naturales. El darwinismo explica la vida, que es el gran ejemplo de ilusión compleja de diseño. Llevarse al creador al origen del Universo no solo resulta innecesario, sino que además socava la tarea científica, cuyo objetivo es explicar cómo se produce la ilusión de diseño.

– Si hay un dios, no hay por qué buscar explicaciones a nada.

– Exactamente.

– ¿Cree que todo en la realidad se va a poder explicar desde un punto de vista naturalista, científico?

– No lo sé. Es una pregunta abierta. Puede haber preguntas que nunca podamos responder. Lo que sí podemos decir es que, si hay algo que la ciencia no puede explicar, no se podrá explicar de otro modo. Es totalmente ilógico pensar que, si la ciencia no puede explicar algo, lo podrá explicar la religión. Yo creo que algún día la física lo explicará todo, pero, incluso si no lo hace, la religión nunca lo hará.

– ¿La religión es siempre el camino equivocado para explicar las cosas?

– Sí.

– Europa es un crisol de gente de diferentes orígenes, culturas y creencias. ¿Cómo puede protegerse frente a los fundamentalismos sin violar los principios de igualdad y libertad que están en su esencia?

– En general, somos personas buenas y tolerantes que no quieren ser elitistas. ¿Cómo podemos protegernos de la locura sin convertirnos en exclusivistas y elitistas? Yo he empezado a pensar que no me importa que me llamen elitista. La gente necesita educación.

– Con gente mejor educada, ¿Trump no sería presidente y el Brexit habría fracasado?

– Sí.

– Si un fundamentalista musulmán potencialmente peligroso estuviera a las puertas de Europa, ¿deberíamos dejarle entrar?

– Somos personas buenas y tolerantes; no debemos discriminar a nadie por su credo. Para mí es importante distinguir entre los musulmanes, la mayoría buenas personas, y el islam en sí, que creo que es una doctrina perniciosa y malvada.

– ¿Y el cristianismo?

– También, pero menos peligrosa.

– Incluso en Occidente, ser ateo en Europa no es lo mismo que serlo en EE UU. ¿Veremos pronto a un ateo en la Casa Blanca?

– Hoy es algo imposible. Ningún miembro del Congreso de EE UU, y son 535, admite abiertamente ser ateo, cuando obviamente muchos lo son. En este sentido, las estadísticas en EE UU se están moviendo en la dirección correcta. Más del 20% de la población no abraza ninguna religión. Eso no significa que todos sean ateos, pero muchos lo son. Sospecho que puede haber habido ya un presidente ateo en EE UU, pero no lo ha podido admitir. Creo que eso llegará, pero ahora es imposible. En EE UU mi fundación apoya una campaña, llamada Abiertamente laico, para animar a los no creyentes a que salgan del armario y se muestren públicamente orgullosos de su ateísmo con el objetivo de que eso lleve a otros -especialmente, a los políticos- a seguir sus pasos.

– Ahora mismo, ¿es más fácil en EE UU ser un homosexual declarado que un ateo declarado?

– Sí, lo es.

Tom Wolfe, contra la teoría de la evolución

Tom Wolfe, en 2007. Foto: medusahead.Tom Wolfe es venerado como el padre del nuevo periodismo. Cada vez que publica un nuevo libro, se pasea por los grandes medios occidentales con su traje blanco y sus poses de dandi, soltando afirmaciones impactantes para conseguir el titular que le interesa, no en vano es periodista. Y también es un ignorante de tomo y lomo. “La teoría de la evolución es un cuento”, decía ayer en El Mundo. Y añadía:

Un mito como el de Thor y Wotan. La teoría de la evolución no cumple con ninguno de los estándares para las nuevas teorías porque, para empezar, no es comprobable. La evolución significa que no puedes ver lo que sucederá a menos que vayas a vivir durante siete millones de años, no se puede explicar, es totalmente imposible. Si intentaras encontrar hechos que sean verdaderos, se anularía la evolución. No se han abierto nuevas investigaciones y no es una teoría comprobable.

El escritor estadounidense demuestra en este párrafo estar a la misma altura intelectual que Juan Manuel de Prada, la referencia literaria antievolucionista española. Al parecer, Wolfe dedica su último libro, The kingdom of speech, a atacar la teoría de la evolución, el pilar de la biología, y, por lo leído, lo hace desde el total desconocimiento.

La teoría de la evolución por selección natural establece que todos los seres vivos actuales descendemos de otros anteriores y que el motor del proceso evolutivo es la selección natural, que hace que aquellos organismos mejor adaptados al entorno prosperen y se multipliquen mientras que condena a los peor adaptados a un papel secundario e incluso la extinción. Cuando Charles Darwin la formuló, se ignoraba qué mecanismo era el responsable de esas variaciones en la adaptabilidad. Ahora los científicos saben que son las mutaciones genéticas.

Desde que Darwin y Alfred Russel Wallace presentaron la teoría de la evolución en 1858, ésta ha sido confirmada por la evidencia fósil, la genética y la experimentación en laboratorio. “Las pruebas podrían haber ido en otro sentido. Podrían haber refutado la teoría de Darwin. En vez de eso, tenemos 150 años de pruebas que apoyan su teoría”, destacaba hace cinco años Alan Rogers, antropólogo de la Universidad de Utah y autor del libro The evidence for evolution (Las pruebas de la evolución, 2011). Desde hace décadas, los paleontólogos han ido completando el registro fósil con especies que -¡oh, casualidad!- encajan perfectamente en el marco evolutivo, como Tiktaalik rosae -forma intermedia entre los peces y los tetrápodos que vivió hace unos 370 millones de años y marcaría el inicio de la conquista de tierra firme- y nuestros antepasados homínidos. Además, tanto la resistencia de bacterias a los antibióticos como experimentos con animales han permitido a los científicos presenciar en directo la evolución por selección natural, ésa que el escritor estadounidense dice que “no puedes ver” a menos que vivas millones de años.

Tom Wolfe es un inculto, un analfabeto, un ignorante. No hay vuelta de hoja. Sería de agradecer que algún entrevistador le replicara cuando en una entrevista dice tonterías sobre la teoría de la evolución, a ver por dónde sale el padre del nuevo periodismo. Claro que para eso el periodista debería tener una ligera idea del tema. Culturilla general.

Diez ediciones del Día de Darwin en Bilbao

El salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta, durante los actos del Día de Darwin de 2015. Foto: L.A. Gámez.

Hoy celebramos en Bilbao la décima edición del Día de Darwin y, como ha ocurrido desde febrero de 2007, seguramente no habrá un asiento libre en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta. Por eso, si hay alguien a quien agradecer la continuidad de esta celebración es a quienes, año tras año, han acudido a esta cita con la cultura y el pensamiento crítico en la capital vizcaína. ¡Muchas gracias!, y mis disculpas a los que, por las limitaciones de aforo, no han podido en ocasiones asistir a alguna conferencia.

Programa del Día de Darwin de 2016 en Bilbao.El Día de Darwin es una fiesta mundial de la divulgación que, desde 1997, pretende promocionar la educación científica y el conocimiento de la obra de Charles Darwin. Empezó a celebrarse en Bilbao de una manera muy tonta. En junio de 2006, me encargaron en el periódico donde trabajo, el diario bilbaíno El Correo, un reportaje sobre el estado de la investigación científica en Euskadi. Además de buscar datos, hablé con Alberto Ansuategi, entonces director de Política Cientítifica del Gobierno vasco, el biólogo Eduardo Angulo, el biofísico Félix Goñi, el químico José María Mato, el biólogo Juan Ignacio Pérez -en aquel entonces, rector de la Universidad del País Vasco (UPV)-, el astrofísico Agustín Sánchez Lavega, el químico Jesús Ugalde y algún otro científico que optó por el anonimato. El reportaje se tituló “Ciencia vasca”. A algunos de los entrevistados les conocía; a otros no. Uno de estos últimos fue el rector de la universidad pública. Pérez me citó en su despacho un día por la mañana. La entrevista fue, como todas, muy interesante y, al acabar, hablamos -el tema lo sacó él- del avance del pensamiento mágico en las sociedades desarrolladas. Le propuse organizar, en el marco de Semana de la Ciencia, una jornada en la que científicos y divulgadores hablaran de las visitas extraterrestres, monstruos como el yeti, las témporas… En noviembre de 2006, celebramos la jornada Misterios, a la luz de la ciencia y el éxito me animó, a la salida, a comentar al entonces rector que en febrero podríamos organizar el Día de Darwin.

El 12 de febrero de 2007, celebramos el primer Día de Darwin en la capital vizcaína. Lo organizaron el Ayuntamiento de Bilbao, el Center for Inquiry, el Círculo Escéptico, el diario El Correo y la Universidad del País Vasco (UPV). Abrió la jornada Ibon Areso, entonces primer teniente de alcalde,que leyó un fragmento de El origen de las especies, como luego hizo César Coca, adjunto a la dirección de El Correo, en otro momento de acto. Las charlas corrieron a cargo de los biólogos Antonio Lazcano y Ana Rallo, y del genetista Enrique Cerdá-Olmedo. Bidebarrieta se llenó y no habíamos salido todavía de la sala, ni hablado entre nosotros, cuando el rector y yo ya teníamos decidido que, vista la reacción del público, había que repetir en 2008. Y así ha sido un año tras otro, con nuevos socios -como la Fundación Biofísica Bizkaia, el Aula Espazio Gela y el CIC bioGUNE– y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV, que nada más nacer asumió el compromiso de la universidad; no en vano, su titular es Juan Ignacio Pérez.

Francisco J. Ayala, durante su conferencia en Bilbao el 12 de febrero de 2009. Foto: Luisa Idoate.Ha habido mucha gente que a lo largo de estos años ha hecho posible el Día de Darwin en Bilbao, pero todo hubiera sido más difícil sin el apoyo de Begoña Morán, directora de programación de Bidebarrieta, que creyó en la idea desde el primer momento y siempre ha facilitado todos los medios a su disposición, y su equipo. Ha habido muchos momentos especiales. Cada cena con los ponentes ha sido un lujo, pero recuerdo con especial cariño la del 12 de febrero de 2009 -el bicentenario del nacimiento de Darwin y el sesquicentenario de la publicación de El origen de las especies-, presidida por el biólogo Francisco J. Ayala, quien minutos antes había dado una conferencia titulada Darwin y el ‘diseño inteligente’: creacionismo, cristianismo y evolución. En los últimos diez años, al inigualable escenario de la biblioteca central de la capital vizcaína han subido veinticinco científicos y divulgadores de primera línea en trece jornadas (en 2009 la celebración se prolongó durante cuatro días):

Jordi Agustí, profesor investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES): Darwin y la idea de progreso (2013);

Kepa Altonaga, biólogo de la UPV: Darwin en Lotilandia (2012);

Ricardo Amils, profesor de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador asociado al Centro de Astrobiología: ¿Minerales o azúcares? ¿Qué prefirieron los primeros seres vivos? (2008);

Eduardo Angulo, profesor de Biología de la UPV, miembro del Círculo Escéptico y autor de El animal que cocina: De la carroña al ‘delicatessen': la Humanidad se humaniza (2011);

Juan Luis Arsuaga, codirector del proyecto Atapuerca y director del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos: ¿Wallace ‘versus’ Darwin? (2009);

Francisco J. Ayala, titular de la cátedra Donald Bren de Ciencias Biológicas y profesor de Filosofía de la Universidad de California: Darwin y el ‘diseño inteligente’: creacionismo, cristianismo y evolución (2009);

Xavier Barcons, profesor de Investigación del Instituto de Física de Cantabria (IFC) y vicepresidente del consejo del Observatorio Europeo Austral (ESO): Agujeros negros gigantes: una especie en evolución (2011);

Mariano Barriendos, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Barcelona: La sociedad ante el clima y sus manifestaciones severas. Evolución de la religiosidad y la ciencia desde la Edad Media (2010);

José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones de Atapuerca y director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH): Evolución del género Homo (2012);

Pilar Carbonero, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid: Evolución bajo dominio humano en el reino vegetal (2009);

Enrique Cerdá Olmedo, genetista de la Universidad de Sevilla: Evolución ciega y ‘diseño inteligente’ (2007);

Diego Garate, arqueólogo del Museo Arqueológico de Vizcaya: Los primeros artistas: rastreando los orígenes de la expresión simbólica (2016);

Ambrosio García-Leal, biólogo y escritor científico: Selección sexual: la evolución de las diferencias entre los sexos (2015);

Francisco García Olmedo, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Madrid;: Autoselección artificial de la especie humana: la dieta como artificio (2010);

Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) de Barcelona: El genoma neandertal (2014);

Antonio Lazcano, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México: El origen de la vida (2007);

Carmen Manzano, profesora de Antropología e investigadora de la UPV: El género Homo: lo que no sabemos y lo que creemos que sabemos (2016);

María Martinón-Torres, investigadora del CENIEH: Neandertales: ¿crónica de una muerte anunciada? (2015);

Eustoquio Molina, catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza: Creacionismo contra evolución: la estrategia del ‘diseño inteligente’ (2008);

José Carlos Pérez Cobo, profesor de Fisiología Humana de la UPV: ¿Somos listos porque comemos almejas? (2008);

Juan Ignacio Pérez Iglesias, catedrático de Fisiología y titular de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV: Corredores (2013);

Ana Rallo, bióloga de la UPV: Darwin, imported from England, 2007);

José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid: Charles Darwin: su obra y su mundo (2009);

Manuel Toharia, director científico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia: Clima y evolución (2011); y

Ana Zubiaga, catedrática de Genética de la UPV: ¿Las extinciones son para siempre? (2014).

La orígenes del hombre moderno, en los actos del Día de Darwin de Bilbao

Tarjetón del Día de Darwin 2016 de Bilbao.¿Cuál es el origen de nuestra especie? ¿Qué ha hecho que tengamos tanto éxito? ¿Por qué somos los únicos seres sobre la Tierra con arte? A estas preguntas y otras relacionadas con el nacimiento y la esencia del hombre moderno intentarán responder en Bilbao dos expertos de primera línea en el marco de los actos del Día de Darwin, que la capital vizcaína celebra por décimo año consecutivo. La Biblioteca de Bidebarrieta acogerá el viernes, a partir de las 19 horas, sendas conferencias de Diego Garate, del Museo Arqueológico de Vizcaya, y Carmen Manzano, profesora de Antropología de la Universidad del País Vasco (UPV), que hablarán, respectivamente, de los primeros artistas y de lo que sabemos del origen del género Homo después de un año, el pasado, en el que los científicos han descubierto, entre otras cosas, en el Sudeste asiático arte rupestre contemporáneo del francocantábrico y que las primeras herramientas las pudieron hacer Australopithecus.

La participación desde 2007 de destacadas figuras de la ciencia y la divulgación -como Juan Luis Arsuaga, Francisco J. AyalaJosé María Bermúdez de Castro, Pilar Carbonero y Manuel Toharia, entre otros- ha convertido la celebración del Día de Darwin en Bilbao en una cita obligada para los amantes de la ciencia y la cultura en general. La organización de los actos de la capital vizcaína corre a cargo de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV, el Círculo Escéptico y la Biblioteca de Bidebarrieta, y cuenta con la colaboración del Aula Espazio Gela, el CIC bioGUNE, el diario El Correo y la Fundación Biofísica Bizkaia.

‘National Geographic’ elimina una referencia a la evolución en su edición árabe

Portada de la edición estadounidense de 'National Geographic' con el titular sobre la evolución subrayado y portada de la edición árabe sin él.La revista National Geographic ha eliminado una referencia a la evolución en la portada de su edición árabe, dedicada en marzo -como otras, aunque no la española- a “la guerra contra la ciencia” declarada, entre otros, por los negacionistas del cambio climático, los que sostienen que los alunizajes fueron un montaje, quienes dicen que las vacunas provocan autismo, los enemigos de los transgénicos y los que defienden que “la evolución nunca ocurrió”. Esta última frase, la segunda en la portada de la edición estadounidense, ha desaparecido en la versión para el mundo árabe, según me enteré ayer a través de la comunidad Think Atheist.

Como no sé árabe, he consultado con un colega que lo habla y me ha confirmado que en la portada se han eliminado las referencias a la evolución y a los transgénicos -“los alimentos genéticamente modificados son malos”, y se ha incluido una frase que dice que “la Tierra es plana y no gira”. Los cuatro subtítulos en la versión árabe son, por este orden: “la Tierra es plana y no gira”; “el aterrizaje sobre la luna es mentira”; “el calentamiento global es una farsa”; y “las vacunas causan autismo”. Personalmente, creo que estamos ante una muestra de cobardía de una gran corporación mediática ante posibles represalias de fundamentalistas islámicos, fanáticos a quienes repugna la idea de la evolución. Obviamente, National Geographic puede aducir que modifica las portadas de sus  diferentes ediciones para adaptarlas al público de cada lengua o región, y que la evolución se ha caído de la portada árabe como se han caído los transgénicos, pero, si una creencia irracional es mayor en una región, ¿no debería llamarse la atención sobre ella en la portada de un número dedicado al auge de la anticiencia? Es lo que ha hecho la revista en su edición en turco, donde mantiene la referencia a la evolución a pesar de que Turquía es el país más antievolucionista de Occidente, seguido de Estados Unidos.

Por cierto, el tema de portada hace referencia a un artículo de Joel Achenbach, titulado “Why do many reasonable people doubt science?”, muy recomendable, como todo lo que escribe el periodista científico de The Washington Post y autor del libro Captured by aliens (1999).