Conspiraciones

El ‘caso Istochnikov’, en ‘The Skeptical Inquirer’

El ‘caso Istochnikov’, en ‘The Skeptical Inquirer’.El último número de The Skeptical Inquirer me ha dado una alegría: por fin, he publicado un artículo -aunque sea corto- en la más prestigiosa revista dedicada al análisis crítico de la pseudociencia y las supersticiones. Y es que me da mucha pereza escribir en inglés, idioma que no domino, y por eso hasta ahora ni lo había intentado. Por fortuna, cuando a Kendrick Frazier le hablé hace unos meses del caso del cosmonauta fantasma de Iker Jiménez, le pareció lo suficientemente interesante como para incluirlo en la publicación del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) y encima me metió prisa. Era sábado y lo necesitaban para el lunes, porque ese día tenían que cerrar el número. Así que no tuve tiempo para pensarlo demasiado. El resultado fue un texto en algo parecido al inglés que ha sido editado con la profesionalidad que suponía al equipo que dirige Frazier. Cuento, en esencia, lo que ya he comentado en Magonia sobre el caso Istochnikov y la profecía mundialista de Nostradamus, ejemplos de mala práctica periodística sobre los que hablo en más detalle en un artículo pendiente de publicación en la revista Pensar, a la que pueden suscribirse -no lo olviden- en la web el Círculo Escéptico. The Skeptical Inquirer cumple con este número treinta años de vida y ése es otro motivo de satisfacción.

Antena 3 TV dice que el hombre no llegó a la Luna

No lo pude grabar; pero lo vi y lo reflejan en la web de Antena 3 TV. La cadena privada dedicó ayer casi dos minutos de sus informativos de la tarde y la noche a defender la posibilidad de que el hombre no haya pisado la Luna. Si ustedes creían que ese tipo de tonterías estaban sólo al alcance de los conspiranoicos, estaban confundidos. Como yo. No pensaba que la escasez de noticias agosteña -¿se han fijado como, desde que se apagaron los fuegos de Galicia y Oriente Próximo se tranquilizó un poco, hay informativos de televisión que no informan de nada?- iba a dar para tanto y eso que me lo advirtió un compañero de El Correo nada más anunciar la NASA que no sabe dónde están exactamente las cintas de video originales del primer alunizaje y que las está buscando.

Pues bien, en Antena 3 TV, siguiendo la estela del maestro del periodismo de imbestigación, cogieron el sábado y se montaron una película de casi dos minutos tan espectacular como engañosa sobre las cintas extraviadas por la NASA y el descenso de Neil Armstrong y Buzz Aldrin en el Mar de la Tranquilidad. Por ver, vimos hasta la estúpida encuesta callejera de rigor en la que se pide a la gente que opine, aunque la mayoría no tenga ni idea sobre lo que está opinando, ni falta que hace. A eso, le llaman ahora algunos periodismo ciudadano y es una de las muestras más evidentes de la falta de rigor del periodismo actual. Porque no todas las opiniones valen lo mismo. No es lo mismo que un biólogo se pronuncie sobre los posibles efectos para el organismo de los teléfonos móviles que el que lo haga sea el primer viandante que pasa por delante de la cámara, pero hoy en día algunos medios dan más valor al segundo que al primero.

“Han pasado ya 37 años y la llegada del hombre a la Luna sigue rodeada de misterios. Aunque fueron millones de personas quienes vieron en directo la gesta espacial, cobra fuerza la versión de los más incrédulos, que llegaron a decir que todo era un montaje grabado en un escenario. A ello, ha ayudado el sorprendente anuncio de la NASA: algunas de las cintas originales de ese histórico momento han desaparecido”, decía ayer Miriam Sánchez, presentadora de los informativos de fin de semana de Antena 3 TV, antes de dar pie a un corto reportaje conspiranoico con imágenes de archivo. Dos periodistas de la casa, Fernando Matey y Juan Rubiales, firman en la web de la cadena un texto muy parecido al que leyó un locutor: “Investigadores y periodistas comenzaron a hacerse preguntas, especialmente sobre el foco de luz que se reflejaba en el casco de Amstrong, por qué se movía la bandera americana si en la luna (sic) no había viento, por qué no se veía en el cielo ninguna estrella. Quizá por ello muchos siguen pensando que aquello fue un montaje de Hollywood grabado en el desierto del Mojabe (sic)”. Todas esas incógnitas llevan años respondidas.

¿No les impresiona? A mí, sí. A mí me deja sin habla que todavía haya gente que se pregunte por qué no se ven la estrellas en el cielo lunar, que haya periodistas que escriban y digan cosas sin pensar, y se limiten a repetir como loros lo que han oído o leído a alguien. Ignoran los autores de esta información que el ridículo origen de la conspiración lunar es un libro titulado We never went to the Moon (Nunca fuimos a la Luna), que su autor publicó en fotocopias por su cuenta en 1974 y cuyo principal argumento es que las estrellas no aparecen en las fotos tomadas por los astronautas en la Luna. La razón la sabe cualquiera, aunque no el personal de los informativos de Antena 3 TV: si en la Tierra se saca una foto a alguien de noche al aire libre, el protagonista sale, pero el brillo de las estrellas es demasiado débil como para impresionar la película. Pues eso mismo pasó en la Luna. ¡Ah!, también se olvidan los periodistas de esa cadena de los 382 kilos de piedras lunares -imposibles de imitar- que trajeron los astronautas y cuya autenticidad han confirmado geólogos de todo el mundo, y de los espejos que dejaron allí arriba para medir la distancia entre la Tierra y su satélite. Ciertamente, es algo superfluo cuando de lo que se trata es de vender conspiraciones.

Conspiración incendiaria en Galicia

Dos vecinos se enfrentan a las llamas cerca de Orense. Foto: Efe.

Galicia se quema. Ya sé que no es noticia, que todos lo hemos visto por la televisión. Pero es que el daño no se limita al causado por las llamas. Resulta que algunos intelectuales han decidido que no les basta con ver esa tierra verde ennegrecerse por la acción de los pirómanos y se han puesto a encender sus propias hogueras políticas, sacándose de la manga una conspiración. ¿Los malos? Los del Partido Popular. Las llamas que arrasan la región serían fruto de “la acción de fuerzas organizadas que están lanzando un pulso a la nueva Administración gallega”, ha declarado a La Vanguardia el escritor Suso de Toro, para quien los trágicos hechos responden a la “estrategia desligitimadora del PP, que, con Rajoy de vacaciones aquí, ha traído a Galicia su peor cara de Madrid”. Otro novelista, Manuel Rivas, sostiene que en el origen de los incendios gallegos “hay gente que ha vivido con rencor el cambio” político registrado en esa región tras la salida del poder del PP y la llegada al Gobierno del Partido de los Socialistas de Galicia y el Bloque Nacionalista Gallego.

¿Qué pruebas tienen estos dos literatos de lo que afirman? Ninguna. Si no, las hubieran presentado. Así que cabe pensar que, más que reflexiones fundadas, lo suyo son elucubraciones similares a las de quienes dicen que no hubo un avión que chocara contra el Pentágono el 11 de septiembre de 2001 o que John F. Kennedy fue víctima de una conspiración con alienígenas de por medio. De Toro y Rivas, tan positivamente activos durante la crisis del Prestige, han perdido los papeles y se han puesto las anteojeras políticas a la hora de hablar de los incendios de Galicia. Hace casi cuatro años, no tuvieron reparos en exigir responsabilidades políticas al Gobierno que había querido mandar un petrolero accidentado al quinto pino, según la infeliz orden de Francisco Álvarez Cascos, entonces ministro de Fomento, y a un Ejecutivo regional gobernado por el mismo partido que mandaba en La Moncloa. Ahora, con la entonces oposición en el poder en Madrid y en Santiago de Compostela, De Toro y Rivas no piden, sin embargo, ninguna responsabilidad a los respectivos Gobiernos. ¿Por qué? Sólo ellos lo saben, pero mucho me temo que la razón es muy simple: partidismo.

Entiéndanme, los primeros culpables de los incendios que asuelan Galicia son quienes los han provocado, accidental o intencionadamente. Lo mismo que el primer culpable en el desastre del Prestige fue el armador del barco. Pero, si hace cuatro años se pidieron legítimamente responsabilidades a los cargos públicos del PP por su pésima gestión de la crisis; ahora, hay también que preguntarse si los Gobiernos central y autonómico han hecho todo lo que estaba en su mano para impedir que, como todos los años, Galicia ardiera este verano y si, una vez que los fuegos se multiplicaron, tomaron medidas con la suficiente celeridad. Yo no lo sé, pero creo que, además de meter entre rejas a los pirómanos, los ciudadanos debemos exigir a nuestros empleados gobernantes que cumplan con su deber y controlar que lo hagan bien, porque para eso les pagamos. Y me da igual el color del cargo público a la hora de exigir responsabilidades. Más vale eso que ponerse conspiranoico, aunque no sea tan rentable ni económica ni publicitariamente. Además, ya estoy harto de ese intento de algunos por resucitar a toda costa las dos Españas irreconciliables de la Guerra Civil.

La autopsia de Roswell: Javier Sierra y la conspiración

Adelantaba hace un par de semanas aquí que, a raíz de la confesión de uno de los autores de la falsa película de la autopsia de Roswell, su principal promotor en España, Javier Sierra, seguramente reescribiría de algún modo el pasado para camuflar su papel en el montaje. ¡Ya lo ha hecho! En el editorial del número de junio de Más Allá, que escribe en calidad de consejero editorial de la revista, advierte a los lectores de que “nos quieren distraer” y de que, detrás de la coincidencia temporal entre la confesión del fraude de la película de 1996 y las conclusiones del último estudio oficial del Gobierno británico, hay una conspiración.”Fue la divulgación de una filmación que supuestamente mostraba la autopsia a un extraterrestre accidentado en Roswell en 1947 la que casi enterróel misterio, desacreditándolo mortalmente”, argumenta el novelista y ufólogo, quien añade que, “ahora, las viejas excusas militares (se refiere a la conclusión de que nada extraterrestre se oculta tras los ovnis) y la película de las autopsias vuelven. Lo hacen a la vez y en un mismo escenario, el Reino Unido. Y ni qué decir tiene que tan extraña sincronicidad ha desatado ya algunas alarmas”. No especifica qué alarmas son las que se han disparado ni entre quiénes, porque lo único que persigue es echar balones fuera.

Javier Sierra defendió en 1995 la autenticidad de la película de la autopsia, que, según él, suponía un reto para los científicos.Que el consejero editorial de Más Allá se lamente del flaco favor que hizo a la ufología la publicidad dada a la película de la autopsia de 1995 demuestra que tiene una cara más dura que la de los moais de la isla de Pascua. Quien hace once años se dedicó en cuerpo y alma a publicitar la falsa filmación fue él. Tanto en los artículos de la revista en la que entonces trabajaba, Año Cero, como en el libro Roswell: secreto de Estado, Sierra defendió que la cinta era auténtica, que los extraterrestres estaban vivos cuando los rescataron de entre los restos del platillo accidentado y que el caso Roswell suponía un auténtico “jaque a la ciencia”. Ahora, cuando ha quedado claro lo que algunos decíamos entonces -que todo fue un fraude perpetrado por Ray Santilli con premeditación y alevosía-, el ufólogo alicantino se saca conspiraciones de la manga para desviar la atención de sus lectores sobre la realidad: él fue uno de los promotores del montaje, él fue uno de los beneficiados del engaño, él fue uno de los que vendieron al público gato por liebre.

La ufología no necesita nadie de fuera que la desacredite. Se bastan y se sobran para la tarea ufólogos de feria como Sierra, proclives a convertir en marciano un muñeco y a agarrarse luego a conspiraciones inventadas para esconder lo que está en las hemerotecas. Qué paradoja que el novelista titule su editorial “Nos quieren distraer”, que culpe a terceros de lo que él trata de hacer respecto a su verdadero papel en el negocio de la película de la autopsia de Roswell.

Ovnis sin extraterrestres

“¡Los ovnis existen: es oficial!”, anunció ayer en su web el Ministerio de Defensa británico. Más de medio siglo después de la aparición de los primeros platillos volantes en Estados Unidos, el Gobierno de Tony Blair ha publicado las conclusiones de un estudio que abarca más de treinta años de avistamientos, desde 1959 hasta 1996. Ufólogos de medio mundo estaban a la caza de la documentación desde hace una semana, cuando se anunció su inminente desclasificación. Ahora pueden consultarla a través de Internet. Como los informes oficiales de EE UU y España, el británico decepcionaría a ET.

El estudio concluye que los ovnis -a los que se refiere como Fenómenos Aéreos No Identificados- existen, pero rechaza que tengan algo que ver con visitantes de otros mundos. “Son una mezcla de fenómenos naturales y de origen humano, en vez de una prueba de vida extraterrestre”, se explica en la nota introductoria a un trabajo de más de 450 páginas repartidas en tres volúmenes. Pueden ser cualquier cosa, desde meteoros hasta aviones espía, y que los testigos sean fiables o hayan abusado del alcohol es lo de menos: basta con que no estén familiarizados con lo que observen o que las circunstancias sean inusuales.

“No existen pruebas que sugieran que los fenómenos sean hostiles o estén bajo algún tipo de control diferente a las fuerzas de la naturaleza”, sentencian los redactores del trabajo, realizado entre 1996 y 2000. Así que no hay que temer que un ejército de vándalos hombrecillos verdes desembarque un día en la Tierra y se líe a disparos láser con quien les salga al paso, como en Mars attacks!, la parodia de Tim Burton. Vista la inexistencia tanto de una amenaza del espacio exterior como para la seguridad nacional, resulta lógico que hace seis años los autores del estudio dictaminaran que no merecía la pena tirar más dinero en el estudio de los ovnis.

“¿Qué son todas estas historias sobre platillos volantes? ¿Qué significan? ¿Cuál es la verdad? Entréguenme un informe tan pronto como sea posible”, pidió Winston Churchill, primer ministro británico, el 28 de julio de 1952. El Ministerio de Defensa británico ha dado por fin carpetazo al misterio, pero los ovnis seguirán ahí, como las hadas, las brujas y otras creaciones de la imaginación humana.

Publicado originalmente en el diario El Correo.