Conspiraciones

La Sociedad Europea de Física publica un artículo que defiende que el 11-S fue un autoatentado

Así da la 'información' la web 'Jaque al neoliberalismo'.“Científicos europeos han concluido que las torres gemelas fueron derribadas por una demolición controlada y no por el impacto de los aviones, que eran maniobrados por drones para crear un falso secuestro. ¿Hasta donde llegará Estados Unidos en el engaño y la mentira?”, dice la web Jaque al Neoliberalismo, que asegura que “La Sociedad Europea de Física desmonta la versión de Estados Unidos y explica que el 11-S fue una demolición controlada”. Es decir, que las Torres Gemelas y el edificio 7 del World Trade Center (WTC) se desplomaron el 11 de septiembre de 2001 no por los daños ocasionados por el impacto de dos aviones de línea cargados de combustible, sino por una demolición controlada, un autoatendado. ¿Es así? No.

La (des)información de Jaque al Neoliberalismo se basa en un artículo recientemente publicado en el último número de Europhysics News, la revista de la prestigiosa Sociedad Europea de Física. El artículo, titulado “15 years later: on the physics of high-rise building collapses” (“15 años después: sobre la física de los colapsos de los edificios de gran altura”) y de cuya existencia me ha avisado la investigadora Julia Krafttier, está firmado por Steven Jones, profesor retirado de la Universidad Brigham Young; Robert Korol, profesor emérito de la Universidad McMaster; Anthony Szamboti, ingeniero en la industria aeroespacial, y Ted Walter, de Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11-S.

Primera página del artículo 'conspiranoico' de 'Europhysics News'.“Ni antes ni después del 11-S el fuego ha causado el colapso total de una estructura de acero de gran altura, ni ha ocurrido en ningún otro fenómeno natural, con la excepción del terremoto de 1985 en Ciudad de México, en el que cayó un edificio de oficinas de veintiún pisos. El único fenómeno capaz de provocar el colapso por completo de estos edificios (se refieren a los tres del WTC es un un procedimiento conocido como demolición controlada, una donde los artefactos explosivos y otros dispositivos se utilizan para derribar una estructura intencionalmente”, escriben los autores. Para ellos, “las pruebas apuntan abrumadoramente a la conclusión de que los tres edificios (del WTC) fueron destruidos por demolición controlada. Dadas las implícitas de largo alcance de esto, es un imperativo moral que esta hipótesis sea objeto de una verdadera investigación científica imparcial por las autoridades responsables”. Ahí queda eso.

La verdad sobre los autores

Vayamos por partes: a la Sociedad Europea de Física le han metido los conspiranoicos un gol por toda la escuadra. Porque, aunque sólo Walter -que carece de formación en física o ingeniería- se identifica como miembro del colectivo de Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11-S, los otros tres también son destacados portavoces del movimiento conspiranoico del 11-S. Jones es fundador de Académicos por la Verdad del 11-S, Académicos por la Verdad y la Justicia del 11-S, y Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11-S. En 2006, llegó a un acuerdo con la Universidad de Brigham Young para abandonar el centro, que había abierto una investigación acerca de sus estudios sobre el 11-S. Además, fue uno de los participantes en el falso hallazgo de la fusión fría de 1989, junto con Martin Fleischmann y Stanley Pons. Anthony Szamboti es también miembro de Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11-S y Robert Korol es un profesor jubilado que lleva años repitiendo que los ataques de Nueva York no fueron lo que fueron. Por lo que se ve, nadie en la Sociedad Europea de Física se tomó la mínima molestia de comprobar las credenciales de los autores antes de publicar el artículo. Por si cupiera alguna duda, Arquitectos e Ingenieros por la Verdad del 11-S presenta en su web el estudio como “nuestro artículo en Europhysics News”.

nota-europhysics-newsLa revista de la Sociedad Europea de Física se pretende curar en salud con una nota previa al texto de los conspiranoicos que dice: “Este trabajo es algo diferente de nuestros habituales artículos puramente científicos, ya que contiene cierta especulación. Sin embargo, dadas las fechas y la importancia de la cuestión, consideramos que este trabajo es lo suficientemente técnico e interesante como para ser publicado para nuestros lectores. Obviamente, el contenido de este artículo es responsabilidad de los autores”. Esto es tirar la piedra y esconder la mano. Si la dirección de Europhysics News cree que el trabajo contiene demasiadas especulaciones, lo que tenía que haber hecho es invitar a los autores a eliminarlas. Si aún así piensa que merece la pena exponer a sus lectores las especulaciones de Jones, Korol, Szamboti y Walter, podía haber encargado a auténticos expertos que dieran su punto de vista. Porque, señores, los autores del artículo de Europhysics Newsson al 11-S lo que los negacionistas del VIH al sida.

Les invito a contrastar las afirmaciones de estos cuatro autores con la investigación que hizo en su día un equipo de Popular Mechanics de las manipulaciones y falsedades sobre los ataques del 11-S, pero les adelanto por dónde hacen agua las ideas de Jones, Korol, Szamboti y Walter con un extracto de una anotación anterior.

Depués de tres años de investigación, el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST) estadounidense echó por Tierra concluyó en 2005 que el combustible en llamas de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas cayó por los conductos de servicio y los huecos de los ascensores, extendiendo los daños a zonas de los rascacielos muy alejadas de los lugares de impacto. Lo mismo ocurrió en 1945 cuando un B-25 se estrelló contra el Empire State entre las plantas 78 y 80, y el combustible en llamas descendió por los huecos de los ascensores y causó graves daños en el hall del edificio. Además, en contra de lo que sostienen los autores del artículo de Europhysics News, los incendios declarados en las torres tras los impactos sí pudieron fundir el acero. Los 37.000 litros de combustible de cada uno de los aviones ardieron a entre 1.100º C y 1.200ºC, mientras que para fundir acero se necesitan 1.510º C. Lo que los conspiranoicos ocultan, cuando sostienen que eso demuestra que no fueron los choques los que causaron los daños catastróficos y hablan de demoliciones controladas, es que el acero pierde ya resistencia a sólo 400º C y, si el fuego alcanza los 1.000º C, sólo retiene el 10% de su fortaleza original. Y, en cuanto se empezaron a debilitar las estructuras, ya dañadas por los choques, el colpaso final de los dos rascacielos era algo previsible. El largo fuego incontrolado fue, por su parte, la causa del posterior colapso del edificio 7, que estuvo siete horas en llamas antes de irse abajo.

La Sociedad Europea de Física ha actuado de un modo irresponsable al dar alas a los conspiranoicos del 11-S e ignorar todos los estudios que contradicen lo que sostienen los autores del artículo que publica Europhysics News.

Los ‘chemtrails’ no existen, dicen los principales científicos atmosféricos del mundo

Un avión con sus estelas de condensación. Foto: Mick West.Para los principales científicos atmosféricos, los chemtrails no existen, revela una encuesta cuyos resultados publica Environmental Research Letters. Químicos y geoquímicos atmosféricos coinciden, en el primer artículo sobre la materia en una revista con revisión por pares, en que esas estelas que algunos consideran la prueba de un programa de geoingeniería a escala global pueden explicarse fácilmente por procesos químicos y físicos conocidos relacionados con las estelas de condensación de los aviones y los aerosoles, entre otros factores

Chemtrails es como los conspiranoicos llaman a lo que consideran una variante de los contrails, las estelas de condensación que se forman detrás los aviones que vuelan a unos 10.000 metros cuando el vapor de agua que sale de sus motores se congela y los cristalitos de hielo dan lugar a un haz blanco. Los partidarios de la teoría de la conspiración consideran los chemtrails  una prueba de que nos fumigan para -elija lo que usted quiera- esterilizarnos, contagiarnos enfermedades, modificar nuestro ADN, alterar el clima, controlar nuestras mentes o cualquier otra cosa por el estilo.

En 2011, el 16,6 % de los 3.0105 participantes en una encuesta realizada en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido daba por cierta la existencia de un programa d efumigación  a escala planetaria. “Descubrimos que un 2,6% de los sujetos creen que es completamente cierto que el Gobierno tiene un programa secreto que usa aviones para dispersar sustancias químicas nocivas en el aire, y que un 14% cree que eso es parcialmente verdad. La distribución no varía sustancialmente en los tres países”, explicaban hace cinco años A.M. Mercer y sus colaboradores en Environmental Research Letters.

Rechazo rotundo

Investigadores del Centro Carnegie para la Ciencia, la Universidad de California y la organización sin fines de lucro Near Zero han preguntado ahora a 77 químicos y geoquímicos de primera línea si para ellos hay pruebas de un programa de fumigación de ese tipo mediante chemtrails y 76 han dicho que no. Esos científicos han añadido que las presuntas pruebas presentadas por los partidarios de la conspiración no son tales y pueden explicarse fácilmente como estelas de condensación de aviones.

Los expertos encuestados “rechazan rotundamente” que las fotos de estelas demuestren al existencia “de una conspiración atmosférica a gran escala”, ha indicado Steven Davis, de la Universidad de California y uno de los autores del trabajo. Los científicos que han respondido a la encuesta alertan, además, de que los métodos de toma de muestras que siguen los partidarios de la teoría de la fumigación estarían en el origen de resultados erróneos que alimentarían su visión conspiranoica:

“A pesar de la persistencia de las teorías erróneas acerca de los programas de pulverización de sustancias químicas en  la atmósfera, hasta ahora no se habían hecho estudios revisados por pares académicos mostrando que lo que algunas personas piensan que son estelas químicas son sólo estelas normales. Las estelas son cada vez más abundantes por el aumento del transporte aéreo. Además, es posible que el cambio climático esté haciendo que las estelas persistan durante más tiempo que el que solían”, ha explicado Ken Caldeira, del Centro Carnegie para la Ciencia y coautor del trabajo.

Los platillos volantes de Franco, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes sobre los platillos volantes de Franco, en la trigésima séptima entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.