Conspiraciones

El incidente Roswell

Primera página del 'Roswell Daily Record' del 8 de julio de 1947, anunciando la captura de un platillo volante por los militares.Arqueólogos de la Universidad de Nuevo México (UNM) excavaron en un rancho cercano a Roswell en septiembre de 2002. Buscaban restos del platillo volante que, según la literatura ufológica, se había estrellado en julio de 1947 en esa región del suroeste de Estados Unidos. Algo que se hubieran dejado en el desierto los militares que recuperaron el ingenio y los cuerpos de sus tripulantes. “Estamos cavando agujeros para buscar pruebas físicas del impacto de una nave extraterrestre”, explicó el arqueólogo William Doleman, director del equipo de la UNM. El proyecto, financiado por SyFy -entonces, Sci-Fi Channel-, fue un fiasco. No encontraron nada que apoyara la realidad de unos hechos sobre los que se han escrito decenas de libros y emitido centenares de horas de programas de televisión.

El incidente Roswell ocurrió dos semanas después de que Kenneth Arnold viera, el 24 de junio de 1947 cerca del monte Rainier, nueve objetos con forma de bumerán que “volaban erráticos, como un platillo si lo lanzas sobre el agua”. En las crónicas periodísticas se habló de platillos volantes -confundiendo la forma con el modo de vuelo-, y estos invadieron los cielos de EE UU. El 6 y 7 de julio se registraron 150 avistamientos al día, y el 8 el diario Roswell Daily Record contaba en su primera página que los militares habían capturado uno de esos objetos.

El general Roger Ramey y el coronel Thomas Dubois, con los restos del objeto accidentado.“Los muchos rumores sobre platillos volantes se hicieron realidad ayer cuando la oficina de Inteligencia del Grupo de Bombarderos 509 de la Octava Fuera Aérea, Aeródromo del Ejército de Roswell (RAAF), tuvo la suerte de obtener un disco gracias a la cooperación de uno de los granjeros locales y de la oficina del sheriff del condado de Chávez”, decía el comunicado de prensa dictado por el teniente Walter Hau. Al día siguiente, los militares rectificaron. Aseguraron que los restos correspondían a un globo meteorológico, y mostraron a la Prensa trozos de madera de balsa y papel de aluminio encontrados en su rancho por Marc Brazel, “uno de los más respetados y fiables” vecinos de la localidad. Y el incidente Roswell cayó en el olvido.

Hasta enero de 1950, casi nadie creía que los platillos vinieran de otros mundos. Entonces, a raíz del libro The flying saucers are real (Los platillos volantes son reales), del militar retirado Donald Keyhoe, los misteriosos objetos pasaron a ser naves extraterrestres. Un par de años después, George Adamski, un cocinero de un puesto de hamburguesas, se encontró cara a cara con los visitantes en el desierto de California y, a mediados de los años 60, salió a la luz la primera abducción: la de Betty y Barney Hill. Los militares siguen investigando las apariciones de ovnis -la Fuerza Aérea acuñó la denominación objeto volante no identificado en 1953- hasta que el Informe Condon -llamado así popularmente por su director, el físico Edward U. Condon- dictamina en 1968 que en veintiún años el estudio del fenómeno “no ha aportado nada al conocimiento científico” y que no merece la pena prestarle más atención.

Disneylandia alienígena

Visitantes en el Museo Ovni de Roswell. Foto: AP.El caso de Roswell no existe para la ufología de los años 40, 50, 60 y 70. Ni siquiera para los autores más enloquecidos. Como mucho, se cita como la historia de una confusión. Hasta que en 1980 llega a las librerías The Roswell incident (El incidente Roswell), firmado por Charles Berlitz y William Moore. No son dos autores dignos precisamente de crédito. Un año antes han publicado The Philadelphia experiment (El experimento Filadelfia), donde afirman que EE UU ha conseguido hacer invisible un destructor y a sus tripulantes. Berlitz, además, había escrito en 1974 el libro que populariza el mito de las desapariciones del triángulo de las Bermudas, del que se venden más de 20 millones de ejemplares en 30 idiomas. Con ese bagaje de misterios inventados y unos cuantos testigos sacados de la manga, los autores de The Roswell incident reescriben la historia y hablan por primera vez del hallazgo en el desierto de cadáveres alienígenas.

Berlitz y Moore convierten un suceso olvidado en un gran negocio. Otros ufólogos se suman inmediatamente a la lucrativa moda, salen testigos de debajo de las piedras, Roswell abre un museo ovni y se convierte en la Disneylandia de los extraterrestres. Las versiones del suceso original se multiplican, como el punto del supuesto accidente, que varios lugareños trasladan a su gusto para situar el siniestro en sus tierras y sacar así pasta a los turistas. Y entonces ocurre algo realmente inesperado: se rompe el secreto oficial sobre el caso Roswell.

La Fuerza Aérea reconoce en 1994 que, efectivamente, recuperó en julio de 1947 restos de un objeto accidentado en el desierto de Nuevo México, aunque no de una nave extraterrestre. Se trataba de un globo -de ahí la madera de balsa y el papel de aluminio, materiales en principio poco  aptos para el viaje interplanetario- de un proyecto secreto llamado Mogul, cuyo objetivo era detectar las ondas sonoras provocadas por las esperadas primeras pruebas nucleares soviéticas. ¿Pero de dónde habían salido las historias de cadáveres de alienígenas cabezones? Aunque muy probablemente fueran meras invenciones de ufólogos o de supuestos testigos ansiosos de gloria, un informe de 1997 apunta que pudo tratarse de maniquíes que la Fuerza Aérea lanzó a cientos sobre Nuevo México en pruebas de caída libre entre 1953 y 1959. Los testigos habrían confundido las fechas.

Setenta años después, la realidad, sin embargo, no importa a los miles de personas que estos días invaden Roswell buscando huellas de unos extraterrestres que nunca existieron antes de Charles Berlitz.

 

El fraude de la autopsia del marciano

John Humphreys, experto en efectos especiales de series como Max Headroom y películas como Charlie y la fábrica de chocolate, recorrió Londres una noche de 1995 repartiendo entre cubos de basura los restos de unos monigotes de extraterrestres cabezones. Los había hecho él y no quería dejar rastro de su trabajo después de haberlos empleado en el rodaje de una película en blanco y negro en la que simulaba ser un médico que practicaba la autopsia a un alienígena accidentado en Roswell en 1947. Poco después, las revistas esotéricas de todo el mundo se hacían eco de la existencia de la cinta y ufólogos, como el español Javier Sierra, defendían su autenticidad hasta el extremo de afirmar que demostraba que alguno de los tripulantes del platillo volante de Roswell había sobrevivido al siniestro.

Por qué no hay que creer a Anonymous cuando dice que la NASA ha encontrado vida extraterrestre

“Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”. La máxima la popularizó el astrofísico Carl Sagan en la serie de televisión Cosmos a principios de los años 80. Si la tuviéramos siempre presente, anunciantes, políticos, vendedores de lo que sea, inventores de bulos y otros individuos que se aprovechan de nuestra credulidad lo tendrían más complicado. Cuando alguien afirma algo increíble, hay que pedirle las pruebas, algo que parece que el colectivo Anonymous hace en su último vídeo de YouTube, en el que sostiene que “la NASA está a punto de anunciar el descubrimiento de vida extraterrestre inteligente”. ¿Es así?

La comunidad de ciberactivistas -conocida por sus ataques a webs de agencias gubernamentales, multinacionales, el Daesh y sitios pedófilos, entre otros- asegura que estamos “a las puertas” de un descubrimiento histórico. El enmascarado de rigor recuerda que “hace veinticinco años no sabíamos que había planetas fuera del Sistema Solar y hoy se ha confirmado ya la existencia de más de 3.400 que orbitan otras estrellas”. Y añade que, en nuestro vecindario, los últimos descubrimientos de la sonda Cassini y del telescopio espacial Hubble apuntan a que podría haber vida microbiana en los océanos subsuperficiales de Encélado, la luna de Saturno, y Europa, el satélite de Júpiter, respectivamente.

Fotograma del vídeo subido por Anonymous a YouTube.La descripción de los hallazgos de Encélado y Europa está sacada, como gran parte del discurso, de la declaración de Thomas Zurbuchen, administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas de la NASA, del 26 abril ante el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Así, Anonymous cita a Zurbuchen cuando dijo, respecto al hallazgo de vida extraterrestre, que “estamos a las puertas de uno de los descubrimientos más trascendentales”, pero saca la frase de contexto. Zurbuchen se refería a que nunca ha habido más misiones con ese objetivo y adviertía de que aún no se han encontrado pruebas de vida fuera de la Tierra. Por eso, “a las puertas” no significa mañana, ni este año, ni en esta década o la siguiente, sino más cerca que nunca hasta ahora. Algo obvio.

Cuando hablan de vida extraterrestre, los ciberactivistas no tienen en mente vulgares microbios, sino a individuos como ET. “Hay muchos que dicen que el genero humano ya ha entrado en contacto con alienígenas, y no se refieren a microorganismos dentro de océanos extratetrestres, sino a civilizaciones avanzadas con naves espaciales”. Por eso, el enmascarado cita como autoridad a Brian OLeary (1940-2011), un exastronauta de la NASA que abrazó todo tipo de conspiranoias e ideas paranormales, incluida la de que hay alienígenas entre nosotros. El colectivo atribuye, además, al FBI afirmaciones que nunca ha hecho, como que “no sólo estamos siendo visitados por extraterrestres, sino también por seres de otras dimensiones”.

La pregunta ahora es: ¿qué ha llevado a Anonymous a hacer el ridículo de esta manera?

Teresa Forcades, la monja antivacunas, imparte un seminario feminista en la Universidad del País Vasco

Anuncio del seminario de Teresa Forcades en la Universidad del País Vasco.

Teresa Forcades, la monja antivacunas, impartirá mañana en la Universidad del País Vasco (UPV) un seminario titulado Cuerpo y subjetividad: del referente materno al referente teológico. Una perspectiva feminista y ‘queer’ de la construcción del género. El acto, que se celebrará a partir de las 11 horas en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Sociales en Leioa, está organizado por el Grupo Consolidado Experiencia Moderna y Máster en Estudios Feministas y de Género. La convocatoria se ha hecho a través del tablón de anuncios de la Universidad, de acceso restringido a profesores y alumnos.

La religiosa benedictina saltó a la fama en otoño de 2009 con la publicación en Internet de un vídeo en el que alertaba del peligro de vacunarse contra la gripe A. Parapetada en su formación médica -su tesis versó sobre la medicina alternativa, por la que aboga-, lanzaba la idea de que quienes, según ella, dominan el mundo podían llegar a provocar una pandemia para acabar con la mitad de la población. Poco después, fue la estrella en Barcelona del II Congreso Ciencia y Espíritu, donde compartió escenario con negacionistas del sida, exopolíticos, defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, creyentes en la Tierra hueca, propagandistas de la contaminación electromagnética, los chemtrails, las casas piramidales con efectos terapéuticos, el alma grupal y otras chifladuras.

Teresa Forcades.Partidaria de las pseudoterapias y antivacunas declarada, Forcades promueve contra la malaria y el ébola el uso del llamado Suplemento Mineral Milagroso (MMS). Su inventor, Jim Humble, dice que cura el sida, la hepatitis, la malaria y el cáncer, entre otras enfermedades. En realidad es dióxido de cloro -una especie de lejía-, tóxico y está prohibido su uso como médicamento, algo que nuestra religiosa achaca a la mafia farmacéutica. La monja patrocina en connivencia con el agricultor catalán Josep Pàmies, condenado en su día por destrozar cultivos de transgénicos; que aboga por usar contra la difteria no la vacuna y la medicación convencional, sino el MMS; que cultiva y vende Kalanchoe daigremontiana, planta que, dice, “puede paralizar el desarrollo de un cáncer” y que en realidad contiene un glucósido cardíaco, la daigremontianina, que puede llegar a causar la muerte; y que sostiene que el VIH no es la causa del sida, entre otros disparates.

Forcades, autora de un manifiesto por la independencia de Cataluña junto con el economista Arcadi Olivere, ha acabado seduciendo políticamente a cierta izquierda. Así, en 2013 Alberto Garzón, hoy líder de IU y entonces diputado, la visitó en el convento. “Saliendo de Monserrat, tras tener una interesante conversación con Teresa Forcades sobre procesos constituyentes y actualidad política”, escribía en Twitter y Facebook el 6 de julio de ese año el parlamentario, entre aplausos virtuales de sus seguidores. Cuatro años después, la religiosa va a dar un seminario en la universidad pública vasca en el que mezcla feminismo, construcción de género y teología. De locos.

Fenómenos paranormales, el Área 51, satanismo y más cosas, en ‘La hora caníbal’

El periodista y animador cultura Borja Crespo y yo hablamos hace unos días sobre fenómenos paranormales, el Área 51, satanismo, Expediente X, Encuentros en la tercera fase, videntes, cine, mentalismo y más cosas, en la cuadragésima quinta entrega de La hora caníbal, en bi fm Radio. Tomenlo con calma que son casi dos horas.

Nos están matando con veneno de hipopótamo

'Veneno de hipopótamo' (1965), de Paul Thek. Foto: L.A. Gámez.“Yo Sylvia Kraus, ante Dios, por la presente alego que un arma desoladora, el veneno de hipopótamo, se está utilizando para aniquilar insidiosamente a hombres, las mujeres y niños. Este veneno está siendo mezclado en la comida, la bebida y el tabaco para simular ataques al corazón, cáncer, derrames cerebrales, etcétera. Para que no perezcamos desde dentro… detengan esta matanza”.

El entrecomillado pertenece a la obra Veneno de hipopótamo (1965), del artista estadounidense Paul Thek (1933-1988). De cera, acero inoxidable y plexiglás, simula ser un gran trozo de carne de hipopótamo en una caja de plástico transparente. Está expuesta en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, donde cuentan que se le ocurrió a Thek después de un verano en Sicilia y que conecta con la tradición cristiana de la veneración de reliquias.

Aunque el mensaje paranoico inscrito en el plexiglás estaba dirigido a la generación del creador, medio siglo después está más vigente que nunca. Ahí tienen a los conspiranoicos de los chemtrails, los antivacunas, los antiransgénicos… y los que vendrán.