Ciencia, superstición, incultura

Nostradamus, España, el Mundial y el rigor periodístico

Varios medios han informado en los últimos días de que el vidente francés Nostradamus vaticinó en el siglo XVI la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial de Alemania. La cuarteta dice, según recoge la agencia Efe del diario francés Le Parisien: “Cuando termine el sexto mes de 2006, el rey de España pasará los Pirineos con su ejército. Las legiones de Belcebú les esperarán para la batalla en las planicies de Europa central. La destrucción y la derrota se abatirán sobre los malvados. El Santo Grial volverá a España, con el Rey triunfante”. Por si acaso a un equipo no le basta con el buen juego y hacer goles, o tiene un mal día, siempre viene bien una ayudita desde el Más Allá. Algunos periodistas se han hecho eco de la predicción, quizás en un intento de hacerse con un hueco en el equipo del programa de televisión Cuarto milenio. Porque no hay en la obra de Nostradamus ninguna cuarteta que diga algo parecido a lo que ha difundido Efe.

Compruébenlo ustedes mismos. Busquen en las profecías del astrólogo. No me crean. Verán que no hay referencia alguna al Santo Grial y que, aunque España aparece varias veces, en ninguna ocasión la traducción se parece remotamente a lo que cuentan los medios. Hace cinco años, tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono sucedió lo mismo, y vimos el vaticinio falso de turno en la primera página de uno de los principales diarios españoles. Un nuevo tipo de periodismo se abre paso con fuerza en nuestro país, el periodismo de imbestigación, gracias a un muy viejo tipo de profecía, la inventada a posteriori.

El peligro transgénico

“El riesgo cero no existe, ni para los transgénicos ni para caminar por la calle. Para hacer transgénicos, hay que saber mucha bioquímica, algo que no saben los agricultores. Ellos hacen los cruces, meten en las plantas el gen que quieren y otros mil más que no les interesan y reducen el rendimiento, así que luego tienen que hacer retrocruces para ir eliminando los genes sobrantes. Es un proceso muy complejo, muy largo y muy caro”, me explicaba Pilar Carbonero, ingeniera agrónoma y bioquímica, en una entrevista que hoy publica El Correo.

Hablar a favor de los transgénicos es políticamente incorrecto en una sociedad con doble personalidad respecto a la tecnología: es incapaz de renunciar a ella, pero teme casi toda innovación. Recuerden que, hasta hace poco tiempo, Internet era el Mal y todavía se destacaba en los medios de comunicación que una banda de ladrones o de estafadores se comunicara por la Red, cuando llevan décadas haciéndolo por teléfono y viajando en coche sin que nadie demonizara esos inventos. Antes, habían corrido la misma suerte los hornos microondas y, como eco de aquella campaña, está la más reciente contra las antenas de telefonía móvil y las terminales. Lo de los transgénicos no es nada nuevo en ningún sentido: como reacción popular, entra dentro de lo visto con otros avances recientes; como avance, es tan antiguo como la agricultura, a pesar de que los que se oponen a los transgénicos prefieran ocultárselo a sus seguidores, porque hemos estado mezclando genes de plantas desde que empezamos a cultivar la tierra.

“El hombre ha estado manipulando genes desde que se hizo agricultor. Todos esos riesgos achacados a los transgénicos existen desde que la agricultura es agricultura, hace unos 10.000 años. Cuando roturamos un campo virgen y plantamos maíz, disminuimos la diversidad en esa zona. ¿Que algo de polen de maíz vaya a la parcela de al lado? Pues, es posible que haya cruces si están todos plantados al mismo tiempo, si tienen la floración a la vez… En el caso de los transgénicos, todas esas cuestiones están muy controladas y se ponen barreras. El maíz que cultivamos aquí vino de América. No existía en España antes de Colón. Imagínese los trastornos ecológicos que se produjeron entonces: trigo para allá, tomates y maíz para acá…”, argumenta Carbonero. La ventaja de la manipulación directa de los genes frente a lo que hacen los agricultores tradicionales es que sólo se introducen los genes que se quieren y es un proceso totalmente controlado que no depende del azar, como los cruces tradicionales.

Portada del número 11 de la revista ‘Pensar’.“Todos somos transgénicos”, dice en la portada del último número de Pensar, revista que ha llegado a mis manos en coincidencia con la entrevista a Pilar Carbonero. En el editorial, Alejandro J. Borgo recuerda esa estúpida alabanza de lo natural siempre en boca de los opositores a éste y otros avances de la ciencia. “Cuando oigo la palabra natural, se me ponen los pelos de punta. Existe una tendencia a sacralizar lo natural, como si todo lo natural fuera buenísimo y lo artificial, malísimo. En la naturaleza existen grandísimos venenos y no hay que buscarlos en serpientes. El señor que sale a buscar perretxikos y no los distingue bien puede llevarse a casa unas cuantas setas que le fulminen. Hay que desterrar la idea de natural como sinónimo de inocuo”, me comentaba Carbonero hace unos días.

En la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), reflexionan sobre la histeria acerca de los transgénicos los biólogos Francisco Prosdocimi y Mariano Moldes. El primero recuerda cosas evidentes: que los transgénicos son una alternativa al uso de pesticidas e insecticidas, que la transgénesis por azar es tan vieja como la vida, que la insulina que se inyectan los diabéticos es producida por bacterias transgénicas -no he visto a ningún ecologista pidiendo su retirada del mercado- y que nosotros mismos somos transgénicos. El segundo ahonda en que hemos practicado la transgénesis desde que nos convertimos en agricultores y ganaderos, y presenta algunos ejemplos.

El undécimo número de Pensar se completa con un artículo sobre el neognosticismo colombiano, de Hernán Toro; otro sobre las máquinas de movimiento perpetuo, obra del físico Celso Aldao; una reflexión del filósofo Carlos E. Bertha sobre cómo hay conversaciones necesarias que son inútiles; las habituales noticias, críticas de libros y cartas al director; y el anuncio de la celebración de la Segunda Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico.

Pensar es una publicación trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos para Iberoamérica, y 15,5 dólares por un año y 26,5 por dos para Europa, EE UU y Canadá. Pueden suscribirse a la revista directamente a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo ahora en euros a través de PayPal en la web del Círculo Escéptico y también mediante un ingreso bancario previa consulta. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.

Aceptan como prueba judicial el ‘testimonio’ de un muerto desde el Más Allá

Una jueza brasileña, Jacqueline Hofler, aceptó la semana pasada el testimonio del espíritu de una víctima de homicidio como prueba de la defensa en un juicio con jurado celebrado en Viamao, en el estado de Rio Grande do Sul. La vista concluyó con la absolución de la acusada, a la que exculpaban dos mensajes desde el Más Allá dictados por el muerto al médium Jorge José Santa María, según un despacho de la agencia Efe publicado por Univisión. “No sé si las cartas realmente pesaron en la decisión de los jurados. No era una prueba aislada y no había sólo esa evidencia en favor de la acusada. Mi impresión es que esa prueba no fue fundamental para el resultado del juicio”, ha declarado la magistrada al diario O Globo. El abogado defensor, Lucio de Contantino, cree, sin embargo, que la psicografía tuvo “un valor fundamental en la decisión de los jurados”.

La acusada era Lara Marques Barcelos, de 63 años y supuesta amante del notario Ercy da Silva Cardoso, de 71 años. El letrado fue asesinado a tiros en su casa el 1 de julio de 2003 y el autor del crimen confesó que había sido la mujer la que le había encargado el asesinato. En el juicio contra Marques Barcelos, la defensa presentó como prueba dos cartas dictadas por la víctima desde el Más Allá en una sesión espiritista. “Lo que más me pesa en el corazón es ver a Iara acusada de esa forma por mentes astutas como las de mis verdugos. Por eso he estado triste y rezo diariamente en favor de nuestra amiga para que la verdad prevalezca”, decía el espíritu del notario en una de las comunicaciones. Lo increíble es que la jueza aceptó la prueba inventada por la defensa, la Fiscalía no hizo nada por evitarlo y el jurado -con cinco votos contra dos- absolvió a la acusada.

Da miedo pensar lo que puede ocurrirle a cualquiera que sea juzgado por un tribunal presidido por Jacqueline Hofler a nada que haya un abogado listillo de por medio. Y pánico que cunda el ejemplo entre otros magistrados.

Un ‘mundo perdido’, sin criptozoólogos

Vista aérea de las montañas Foja, en la parte occidental de la isla de Nueva Guinea. Foto: Conservación Internacional.

El especialista en mamíferos Kris Helgen, con un ejemplar de canguro arborícola dorado en los brazos. Foto: Conservación Internacional.Un misión científica ha encontrado en la selva tropical de Papúa, en la isla de Nueva Guinea, un auténtico mundo perdido. Ha descubierto decenas de nuevas especies de plantas, mariposas, ranas, pájaros y mamíferos, en un paraíso poblado por animales que nunca antes han tenido contacto con el hombre y por eso no le temen. Los biólogos han rastreado durante unas semanas sólo los alrededores de su campamento base y han centrado su atención sobre todo en los vertebrados, pero los resultados han sido extraordinarios, lo que lleva a pensar que entre los seres vivos más pequeños esperan miles de sorpresas en los miles kilómetros cuadrados de selva tropical virgen de las montañas Foja, en Indonesia.

Lo que no ha habido es ningún criptozoólogo implicado en el descubrimiento, aunque supuestamente se dedican a la búsqueda de especies desconocidas. Pero es que ha ocurrido lo de siempre: mientras los criptozoólogos intentan dar caza al monstruo del lago Ness, al yeti o a un pterodáctilo, los biólogos se topan con animales nuevos y los presentan al mundo. Lo mismo sucede en otras disciplinas. No hay ni un avance del conocimiento que pueda atribuirse a parapsicólogos, pseudohistoriadores, ufólogos y médicos alternativos. Sin embargo, los psicólogos y neurólogos nos ayudan a entender cada vez mejor cómo funciona nuestro cerebro; los historiadores nos aclaran episodios oscuros del pasado reciente y hasta de los tiempos en que éramos chimpancés bípedos; los astrónomos nos abren los ojos a un cosmos siempre sobrecogedor; y los médicos desarrollan terapias para ayudarnos a superar o sobrellevar la enfermedad.

La ciencia nos ayuda, nos ofrece beneficios y conocimiento; la pseudociencia nos promete una y otra vez la piedra filosofal en forma de seres asombrosos o superpoderes, pero ¿qué ha aportado al ser humano? Nada. Exactamente lo mismo que los criptozoólogos al hallazgo del mundo perdido de la isla de Nueva Guinea y los pseudohistoriadores al descubrimiento del hombre de Flores, el pequeño antepasado nuestro que se extinguió hace sólo 18.000 años y del que hasta 2004 no sabíamos que hubiera existido.

Nélida Piñón cree en la astrología

Nélida Piñón.“Soy una Tauro y mi ascendente es Sagitario. Me pregunto si esto ayuda a explicar quién soy”, escribió hace unos meses la periodista y escritora brasileña Nélida Piñón en un ensayo titulado “The territory of my imagination” (El territorio de mi imaginación), publicado en el número de Enero-Abril 2005 de la revista World Literature Today. Mi compañero Iñaki Esteban, redactor especializado en literatura del diario El Correo, detectó esta curiosa reflexión de Piñón mientras se documentaba para informar a los lectores del periódico sobre el último premio Príncipe de Asturias de las Letras y me lo contó inmediatamente. Nos sorprendió a ambos no ya que una persona aparentemente culta crea en la astrología, sino que lo reconozca abiertamente.

Otro escritor de prestigio, el premio Nobel portugués José Saramago, nos tiene acostumbrados a sus tonterías extraliterarias. Todavía me acuerdo de cuando dijo: “No tiene sentido ir a Marte mientras una persona en la Tierra, una única persona en la Tierra, se esté muriendo de hambre”. Saramago tiene debilidad por atacar la ciencia y culparla de todos los males. No tomen en serio a nadie cuando opine de algo que no es lo suyo. Algunos laureados, famosos de diversos campos y periodistas creen que gozan de bula para opinar acerca de cualquier cosa por ser quienes son y que sus juicios merecen un eco mediático superior que los del tendero de la esquina. Muchas veces no es así, aunque parezca lo contrario. Nélida Piñón será una magnífica escritora; pero eso no la hace menos irracional que mucha gente que ni siquiera sabe escribir.