Astrología y adivinación

La astrología explica la inestabilidad política española, según ‘El Mundo’

Arranque del reportaje astrológico de 'El Mundo' sobre la situación política española.Una doble página dedicaba el domingo el diario El Mundo a analizar la situación política española desde el punto de vista de la astrología. Sí, ha leído bien, de la astrología. En 2016, un periódico español consulta las estrellas para ver cuándo tendremos un nuevo Ejecutivo. “No habra Gobierno ¡¡por Saturno!!”, se titula el disparate, firmado por el astrólogo Vicente Cassanya. “El triángulo que configuran Neptuno, Saturno y la Tierra marca un tiempo de alta inestabilidad política”, afirma el augur, quien añade que “habrá crisis hasta final del 2017”, cuando Rajoy pasará a la Historia. “Podríamos decir que Mariano Rajoy encarna a Saturno, Pedro Sánchez a Neptuno y Albert Rivera a la Tierra… Todo ellos y el líder de Podemos nacieron marcados por el ciclo Saturno-Neptuno, algo excepcional“, escribe Cassanya. Para él, “estamos en el ciclo maldito de los planetas”.

No merece la pena pararse a analizar nada. Son dos páginas de sinsentido astrológico, como lo serían si estuvieran dedicadas a la firma de los líderes políticos o la forma de sus caras. Cito la grafología y la morfopsicología porque son las dos artes adivinatorias, junto con la astrología, con las que más frecuentemente hacen el ridículo los grandes medios en periodos electorales. Supongo que el diario madrileño no ha consultado las entrañas de aves por miedo a la reacción de los animalistas.

Hubo un tiempo en el que El Mundo se llamó El Mundo del siglo XXI. Está claro que le sobraba una equis.

Los detectores de explosivos basados en el zahorismo, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes sobre los detectores de explosivos basados en el zahorismo, en la trigésima novena entrega de la temporada de mi colaboración semana en El mirador, en Radio Vitoria.

4.000 muertos en Irak desde 2007 por los detectores de explosivos basados en el zahorismo

Un policía iraquí usa el ADE 651 en el centro de Bagdad en febrero de 2010. Foto: AP.Tras el atentado con camión bomba que mató en Bagdad a 157 personas el pasado fin de semana, el primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, ha ordenado por fin la retirada de los detectores de explosivos basados en el zahorismo que han usado las fuerzas de seguridad del país durante casi diez años y abrir un investigación por corrupción por el gasto de decenas de millones de dólares en la compra de esos inútiles dispositivos a la firma británica ATSC, del empresario James McCormick, condenado en 2013 a 10 años de cárcel en su país por este fraude. Ha habido unos 4.000 muertos en Irak desde 2007 en atentados que podían haberse evitado si las fuerzas de seguridad hubieran empleado sistemas de detección convencionales y no los de McCormick basados en la magia.

Un zahorí es alguien que asegura tener el don de localizar en el subsuelo desde agua hasta metales preciosos y, a veces, de diagnosticar enfermedades, así como de detectar variaciones en una energía que únicamente él capta. También se les conoce como rabdomantes, radiestesistas y geobiólogos, denominación esta última con la que intentan rodearse de un halo científico y engañar a quienes tienen un miedo infundado a los efectos para la salud de las ondas de radiofrecuencia. En realidad, cuando no hay fraude, la varilla o el péndulo del zahorí se mueve debido a que las creencias y expectativas de quien lo maneja se reflejan en movimientos musculares inconscientes. El médico y zoólogo inglés William Benjamin Carpenter (1813-1885) bautizó este fenómeno como efecto ideomotor en 1852, aunque se conocía desde décadas antes, y está en el origen de otros aparentes prodigios, como la güija.

El ADE 651 de McCormick consiste en una empuñadura de plástico y una varilla, y carece de batería u otra fuente de energía y de componentes electrónicos. ¿Qué es lo que hace que funcione, según el fabricante? “La teoría detrás de la radiestesia y la teoría detrás de la forma en que detectamos explosivos es muy similar”, admitió McCormick en su día en la BBC. ATSC aseguraba que sus equipos podían detectar “todas las drogas conocidas y sustancias que contengan explosivos”, y las olían a 650 metros de distancia en tierra y hasta a 5.000 metros desde el aire. Era mentira.

El detector de explosivos de McCormick saltó a la fama el 3 de noviembre de 2009 cuando The New York Times alertó de su uso en Bagdad y de que militares estadounidenses consideraban que no era más que una varita de zahorí disfrazada de equipo de alta tecnología. El teniente coronel retirado Hal Bidlack, de la Fuerza Aérea estadounidense, decía que funcionaba “según los mismos principios que la güija”, y Dale Murray, jefe del departamento de los Laboratorios Sandia que prueba dispositivos militares, explicaba que su funcionamiento carecía de bases científicas y tenía la misma efectividad a la hora de detectar bombas que cualquiera por azar. En 2008, el diario The Times ya había demostrado que el ADE 651 era incapaz de detectar material pirotécnico metido en una bolsa de papel a pocos metros de distancia. Y el 22 de enero de 2010, expertos de la Universidad de Cambridge desmontaron uno de esos ingenios y constataron ante las cámaras del programa Newsnight de la BBC que carecía de componentes para hacer lo que el fabricante sostenía. Para esa fecha, el Ministerio del Interior iraquí había gastado ya más de 85 millones de dólares en dotar a sus fuerzas de seguridad del dispositivo.

La corrupción

El ADE 651 de James McCormick.Aunque las víctimas de las bombas terroristas no dejaban de aumentar, al responsable iraquí para el control de explosivos, general Jehad al-Jabiri, las pruebas le importaban un bledo. “Sé más de explosivos que nadie en el mundo”, declaraba en noviembre de 2009 a The New York Times, y añadía que prefería el detector de ATSC a los perros adiestrados porque los controles con éstos son más lentos. ¿La ventaja? Que los canes descubren mediante el olfato las bombas que ni siquiera huele el caro detector británico. El 22 de febrero de 2010, el Gobierno de Bagdad se reafirmó en su intención de seguir utilizando el aparato porque, según ellos, funcionaba. Igual ahora sabemos a cantidad de cuánto dinero funcionarios y políticos corruptos se prestaron al juego de McCormick a cambio de facilitar sus barbaridades a los terroristas. Según The Guardian, la mayoría de las bombas que desde 2007 han matado a unas 4.000 personas y herido a decenas de miles en Bagdad entraron en la ciudad por puntos de control en donde se usaban los falsos detectores de explosivos. La superstición mata.

En mayo de 2013, el empresario fue condenado a 10 años de cárcel por un tribunal británico que le consideró culpable de fraude por la venta de los aparatos, cuyo precio oscilaba entre 11.000 y 40.000 euros la unidad. Sus equipos, dijo el juez, “han creado (en Irak) una falsa sensación de seguridad” y han provocado indirectamente numerosos muertos y heridos. “El dispositivo era inútil, el beneficio indignante y su culpabilidad como estafador tiene que ser considerada de primer orden”, sentenció el magistrado. Desmontada la estafa en origen, quedaba hacerlo en destino, en alguno de los países que han pagado millones por unos dispositivos inútiles para cualquiera con dos dedos de frente; es decir, acabar con los funcionarios corruptos que se lucran con la adquisición de los falsos detectores de bombas, Irak ha dado ya el primer paso en esa línea.Tarde, pero lo ha dado

¿Ocurrirá algo parecido en México? Las fuerzas de seguridad de ese país han utilizado el equipo de ATSC y otros similares para detectar drogas, explosivos y armas, con el éxito por todos conocido. En Oaxaca, por ejemplo, se seguían usando dispositivos de este tipo en 2014, denunciaba entonces el bloguero mexicano Andrés Tonini. ¿Van a hacer algo las autoridades de los países donde McCormick y otros estafadores han hecho su agosto con estas varitas mágicas o seguirán permitiendo que funcionarios y políticos corruptos pongan en peligro las vidas de miles de personas?

La astróloga Esperanza Gracia en ‘El País’: ¿se creen que somos tontos?

Información de 'El País' dedicada a la interpretación de la situación política según la astrología.“España es Sagitario, un signo de fuego, y por tanto, muy difícil de gobernar”, dice Esperanza Gracia hoy en El País, diario que dedica media página a las reflexiones de la astróloga de Telecinco sobre la política española. ¿Merece la pena decir más? ¿Merece la pena indignarse porque el principal periódico español le haga el caldo gordo al timo de la astrología? ¿Merece la pena protestar porque alguien que vive de engañar a la gente sea jaleado en un medio serio? Sí, creo que hay que hacerlo.

No estamos en la España de 1976, en la que la ufología, la parapsicología y la astrología podían parecer a ojos de muchos formas de conocimiento diferentes sólo minusvaloradas por la estrechez de miras de la dictadura recién muerta. Estamos en la España de 2016, un país que forma parte de un primer mundo en el que estupideces como las de Esperanza Gracia están normalmente confinadas donde deben, en las revistas esotéricas y los programas de radio y televisión del ramo. La astrología, señores de El País, merece el mismo respeto  que cualquier otra arte adivinatoria: ninguno. Lo que digan, mirando a los astros, Gracia, Rappel, Octavio Aceves y la ahora dominatrix Aramís Fuster debe gozar del mismo crédito que lo que diga  Iker Jiménez. Ninguno.

Que levante la mano quien tenga alguna prueba de que un vidente alguna vez ha adivinado algo que no sea obvio. Que dé un paso al frente quien tenga constancia de que alguna vez los vaticinios de la Esperanza Gracia de turno han salvado a alguien. Si los astrólogos realmente son capaces de ver el futuro mirando a las estrellas, ¿por qué nunca alertan de la próxima catástrofe natural o atentado para que se salven vidas inocentes?

La adivina se escabulle

El éxito de los adivinos y médiums se basa en la ingenuidad de mucha gente y en el uso del efecto Forer -la tendencia a asumir como dirigidas a uno descripciones tan generales que pueden encajar con cualquiera- y la lectura fría, que permite hacer creer a un individuo que uno sabe de él algo que en realidad no sabe a partir de lo que el mismo sujeto dice, de su aspecto y reacciones. Cállense ante uno de éstos charlatanes cuando les pregunte qué es lo que les interesa saber y lo dejarán descolocado.

Esperanza Gracia no es tonta y no dice en El País nada que la vaya a hacer quedar en fuera de juego. Bueno, en realidad, no dice nada. Hace descripciones de los líderes de los cuatro principales partidos políticos españoles que podría hacer cualquier, aunque ella las adereza con cháchara astrológica por eso de vestir a la mona de seda. Así, nos cuenta, por ejemplo, que Pedro Sánchez y Albert Rivera “son signos de agua” y “por eso se entienden bien”. Sin embargo, cuando se trata de saber lo que ocurrirá a partir de hoy, se escabulle: “Al final será el Cosmos el que ponga orden en el caos. No descartemos que suceda lo inimaginable ahora mismo. Todo puede cambiar en un instante. Algo pasará que desbloqueará la situación en algún sentido”.

¿Acaso no es vidente y cobra por ello? ¿Acaso el futuro no está escrito en las estrellas y ella es capaz de interpretarlo? ¿Acaso se creen ella y quienes la promocionan que somos tontos? No, no, y parece que sí.

Una tarotista hace que al director de ‘Estudio estadio’ se le caiga el cerebro

La vidente Carmen Valero, antes de echar las cartas en 'estudio estadio'.La vidente Carmen Valero echó el viernes las cartas en Estudio estadio (La 2) para pronosticar qué club de fútbol ganará la Liga y cuál, la Copa de Europa. La adivina y su tarot apostaron por el Barcelona y el Real Madrid, respectivamente, ante un Juan Carlos Rivero, director del programa, que dejó en el camerino el espíritu crítico que debe acompañar siempre a un periodista. El responsable del espacio no sólo demostró en el plató su desbordante credulidad, sino que además hizo gala de ella en Twitter cuando respondió a las críticas de un telespectador diciendo que el único ridículo estaba “en su estrechez de mente”. “Hay que tener la mente abierta. Pero no tanto como para que se te caiga el cerebro al suelo”, dice la sentencia habitualmente atribuida al físico Richard Feynman. Rivero debería tomar nota y agacharse a recoger el suyo, no vaya a ser que alguien lo pise.

Tuit de Juan Carlos Rivero en respuesta a las críticas de un espectador por la aparición de una vidente en 'Estudio estadio'videntePoco puede decirse ante esta nueva exhibición de incultura y fomento de la superstición en la televisión pública, donde son habituales grafólogos, astrólogos y charlatanes de la salud de todo tipo en los programas matutinos. El episodio de la vidente de Estudio estadio me ha recordado otro momento memorable del periodismo deportivo cañí protagonizado por Tomás Roncero hace poco más de un año. El 14 de enero de 2105, el redactor-jefe del diario As y otros fanáticos del Real Madrid invocaron al espíritu del futbolista Juanito a través de la güija para que les dijera si su equipo iba a superar aquella tarde la eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey contra el Atlético Madrid. El episodio, que se grabó en vídeo, llegó a merecer la portada del diario deportivo.

Puedo entender que haya medios de comunicación privados que apuesten sin tapujos por el embrutecimiento colectivo. A fin de cuentas, juegan con su dinero. Pero, para mí, es inadmisible que se haga algo así en una televisión pública. Que el dinero de todos financie estupideces como la sesión de tarot de Estudio estadio o las mamarrachadas pseudosanitarias de Mariló Montero es un insulto, una burla a quienes sostenemos la televisión pública con nuestros impuestos. Rivero ha dicho en Twitter que la bruja no cobró por ir al programa, como si estar once minutos gratis ante las cámaras de TVE no fuera pago suficiente para alguien que vive de aprovecharse de los más ingenuos.