La FDA endurecerá sus controles sobre la homeopatía

Portada del borrador de guía sobre la homeopatía de la FDA.La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos ha anunciado que endurecerá sus controles sobre la homeopatía, centrándose en los preparados con problemas de seguridad, que afirman contener o contienen ingredientes potencialmente peligrosos, con vías de administración distintas de la oral y la tópica, que pretenden prevenir o tratar enfermedades graves, destinados a sectores de la población vulnerables y que no cumplen los estándares de calidad exigidos por la agencia. Ejemplos de ese tipo de preparados serían los destinados a bebés y niños con “belladonna y nux vomica” y los comercializados “para enfermedades graves, como el cáncer y las del corazón”, explica la agencia en una guía preliminar sujeta a revisión hecha pública ayer.

Los principios de la homeopatía, establecidos por el médico alemán Samuel Hahnemann en 1796, son que una sustancia que provoca un síntoma puede curarlo si se diluye mucho y que, cuanto más diluida esté, mayores serán sus efectos sanadores. La elaboración de un producto homeopático empieza con una parte del ingrediente, el principio activo, que se disuelve en 99 partes de agua, alcohol o lactosa: el resultado es una dilución 1 CH o centesimal hahnemaniano. Luego, se toma una parte de esa primera dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente elegido (2 CH); seguidamente, se toma una parte de esa segunda dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente (3 CH); y así sucesivamente. En las farmacias, se venden habitualmente remedios contra la gripe con diluciones de 200 CH, el equivalente a disolver una molécula en varios universos. Pruebas de laboratorio hechas en todo el mundo han demostrado que los preparados homeopáticos no tienen más que azúcar.

“Los productos homeopáticos no han sido aprobados por la FDA para ningún uso y pueden no cumplir con los estándares modernos de seguridad, eficacia y calidad”, recuerda Janet Woodcock, directora del Centro para la Evaluación e Investigación de Medicamentos de la agencia, que ha añadido que “la guía preliminar es un importante paso adelante en el trabajo de la agencia para proteger a los pacientes de productos no probados y potencialmente peligrosos”. La oficina federal destaca cómo en la última década la homeopatía ha dejado de ser una práctica marginal y en la actualidad tiene detrás una industria que mueve en estados Unidos 3.000 millones de dólares anuales y expone a muchos pacientes a los riesgos asociados con productos no probados y de efectividad no demostrada. “Respetamos que algunas personas quieran usar tratamientos alternativos, pero la FDA tiene la responsabilidad de proteger al público de los productos que pueden no ofrecer ningún beneficio y tienen el potencial de causar daño”, ha subrayado el comisionados de la FDA Scott Gottlieb.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de EE UU ya anunció hace un año que exigirá a los productos homeopáticos que no demuestren científicamente su eficacia que adviertan en su etiquetado de que no hay pruebas de que funcionen y de que las afirmaciones hechas por los fabricantes se basan en teorías “del siglo XVIII que no aceptan la mayoría de los expertos médicos”. Eso, sumado a la decisión ahora anunciada por la FDA, debería animar a las autoridades europeas a revisar el marco legal de esta práctica en el continente, donde una ley hecha a medida de la industria permite que los productos homeopáticos se vendan como medicamentos sin haber demostrado su efectividad, sólo que son inocuos. Veinticinco academias científicas nacionales de la Unión Europea recordaron en septiembre que “la promoción y el uso de productos homeopáticos conlleva riesgos importantes” para la salud y pidieron a las autoridades de la Unión Europea medidas en lo que respecta a experimentación, legislación, etiquetado, mercadotecnia y educación pública para poner coto a esta pseudoterapia.