La antigüedad que intrigaba a los arqueólogos era un armonizador energético de la Nueva Era

El armonizador energético Isis encontardo en un cementerio de Jerusalén.Parece una inocentada, pero no lo es. Una pieza que volvió locos durante seis meses a los expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) fue identificada por un internauta la semana pasada pocas horas después de que la entidad colgara en Facebook una imagen del objeto y pidiera ayuda a los internautas. La presunta reliquia, descubierta por el jardinero de un cementerio de Jerusalén que al principio creyó que era una bomba, es un armonizador energético Isis, un artilugio mágico de la Nueva Era de fabricación alemana.

El objeto, una especie de cetro dorado de 8 kilos, se encontró en un cementerio donde anteriormente se habían desenterrado restos de época romana, bizantina y de las Cruzadas. Según informa The Guardian, una vez en poder de la IAA, la presunta reliquia se sometió a rayos X y analisis de materiales. Amir Ganor, el director del departamento de prevención de robos de la institución, creía que podía haber sido utilizado en templos judios en tiempos bíblicos. tras seis meses de pesquisas infructuosas, la IAA pedía la semana pasada ayuda en Facebook y recibía la respuesta a la incógnita de un italiano llamado Micha Barak.

El  armonizador energético isis puede crear “un campo de protección del tipo de los generados por energías espirituales o la meditación”, según su fabricante, la firma alemana WeberBio. Existen de diferentes tamaños y precios, desde el de 7 centímetros y 75 euros, “con capacidad para armonizar el campo energético de un ser humano”, hasta el de 36,15 centímetros y 1.115 euros, que “podría armonizar campos de radiación geopática y electromagnética extremadamente fuertes” en un radio de 24 metros. El dispositivo, indica la compañía, está “entre los favoritos de los naturópatas, practicantes de terapias complementarias, radiestesistas, quinesiólogos y practicantes de feng shui“. Su inventor, Eckhard Erbert, reconoce que no puede presentar “ninguna prueba científica de su funcionamiento”, aunque dice que a su favor juega que ha vendido más de 25.000 unidades del armonizador Isis. ¡Como si eso demostrara algo más que la inmensa credulidad humana!