EH Bildu frena la wifi en Plentzia para “proteger” a la población, ¿cerrará bares, asadores y cafeterías?

Los hijos del personaje interpretado por Mel Gibson se protegen de los alienígenas con cascos de papel de aluminio, en 'Señales', la película de M. Night Shyamalan.El Ayuntamiento de Plentzia ha rechazado una subvención de 3.000 euros de la Diputación de Vizcaya para instalar redes wifi en las proximidades de la Casa Consistorial, en la playa y en el puerto porque la ciudadanía “no ha elegido someterse a la exposición de campos electromagnéticos, que, según declaraciones de organismos internacionales, pueden presentar un riesgo para la salud”. Cuenta Virginia Urieta en El Correo que la ayuda había sido pedida por el anterior equipo de gobierno, pero el actual, de EH Bildu, ha renunciado a ella basándose en pronunciamientos de la Organización Mundial de la Salud y el Parlamento Europeo a favor de “proteger” a niños, enfermos y personas mayores de los efectos de los campos electromagnéticos artificiales.

Me encanta la referencia a los campos electromagnéticos artificiales y espero que, por coherencia, EH Bildu corte inmediatamente la electricidad en el municipio, prohíba el uso de teléfonos móviles y apantalle la localidad para impedir el paso de ondas de radio y televisión. Se van a tener que gastar mucho dinero, pero así estarán velando por la salud de los vecinos desde su punto de vista, aunque a cambio harán un ridículo mundial. Ardo en deseos de ver la reacción de los vecinos cuando, para su bien -según el Ayuntamiento- nadie pueda ver un partido del Athletic por la tele.

Tanta preocupación por la salud de los ciudadanos sería de admirar si tuviera alguna base científica, pero es que no la tiene. Ignorancia o populismo -o una combinación de ambas- están en el origen de la decisión del Ayuntamiento de Plentzia, como lo estuvieron en la del de Vitoria cuando acordó, a finales de septiembre, señalizar y delimitar la wifi en los edificios municipales porque “representa una amenaza o un daño para la salud humana”. Repito lo que dije entonces: miles de estudios y experimentos no han encontrado ninguna prueba de efectos perniciosos para la salud en las ondas de radiofrecuencia, no se conoce ningún mecanismo por el que pudieran resultar peligrosas, y los epidemiólogos no han detectado ningún aumento en los males que se achacan a este tipo de emisiones, a pesar del espectacular incremento registrado en el uso de móviles y redes inalámbricas en los últimos años.

Lo que dice la ciencia

Asegura el Ayuntamiento de Plentzia que basa su postura en lo acordado por el Parlamento Europeo y la OMS. Lo siento, pero el Parlamento Europeo no es una institución científica, sino política, como la corporaciones vitoriana y la plentziarra. Si sus integrantes acuerdan algo, no significa nada desde un punto de vista científico. Mañana podrían decidir que el hombre convivió con los dinosaurios o que Adán era vasco, pero eso no cambiaría la historia no haría a unos homínidos contemporáneos de los lagartos terribles y tampoco demostraría que Adán existió. Lo de la OMS es, ciertamente, harina de otro costa.

La OMS reconocía en 2005, en una nota informativa sobre emisiones de radiofrecuencia y salud, que hay personas que aseguran sufrir problemas de salud por su exposición a los campos electromagnéticos y que los síntomas son no específicos (enrojecimientos de la piel, sensación de quemazón, fatiga, palpitaciones, náuseas…), pero pueden llegar a resultar discapacitantes. Sin embargo, concluía que “no existe una base científica para vincular los síntomas de la hipersensibilidad electromagnética con la exposición a los campos electromagnéticos. Es más, la hipersensibilidad electromagnética no es un diagnóstico médico, ni está claro que represente un único problema médico”.

No creo que el alcalde de Plentzia, David Crestelo, se refiera a ese pronunciamiento de la OMS de hace diez años ni a otros posteriores en la misma línea, sino al de mayo de 2011 de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, que incluyó las emisiones de radiofrecuencia “como posible carcinógeno para los humanos”. ¿Preocupante? Para nada. El grupo 2B de carcinogenicidad de la clasificación de la IARC, en el que están las ondas de radiofrecuencia (móviles, wifi…), es el tercero en peligrosidad, por debajo del 1 y del 2A. El grupo 2B incluye agentes o mezclas “posiblemente carcinógenos para el ser humano”, sustancias sobre las que “existen pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos y pruebas insuficientes de carcinogenicidad en experimentación animal”. El café está en este grupo, por ejemplo.

Chuletón. Foto: Javier Lastras.El grupo 2A de la IARC -que conlleva mayor riesgo- comprende los agentes “probablemente carcinógenos”. Se trata de aquéllos sobre los que “existen pruebas limitadas de la carcinogenicidad en humanos y pruebas suficientes de la carcinogenicidad en experimentación animal”. Incluye los gases de los motores de combustión, las lámparas bronceadoras y, desde hace unas semanas, la carne roja. Y el grupo 1 se refiere a sustancias que son carcinógenos demostrados, es decir, sobre las que existen “pruebas suficientes de carcinogenicidad en humano”. Ahí están el tabaco, tomar el sol, las bebidas alcohólicas y, desde finales de octubre, las carnes procesadas (embutidos, salchichas, jamones…).

Si David Crestelo y su equipo quieren proteger de verdad a sus vecinos, deben empezar por prohibir la venta y el consumo de alcohol y tabaco, cerrar la playa a quienes quieran tomar baños de sol, clausurar los asadores… Ridículo, ¿verdad? Pues todas esas actividades o sustancias relacionadas son, según la OMS y la ciencia, peores para la salud que las ondas de wifi, cuya peligrosidad nadie ha demostrado hasta el momento. Si hace algo de lo anteriormente indicado, es muy posible que EH Bildu se descalabre en Plentzia en las próximas elecciones, pero por lo menos habrán sido coherentes.

Hay cosas que todo político debería saber respecto a este tema, sobre todo para no hacer el ridículo.