Los bajos índices de vacunación dispararon el brote de sarampión de Disneylandia

Los bajos índices de vacunación dispararon el brote de sarampión de Disneylandia (California) de diciembre, según un estudio que publica la revista Jama Pediatrics. Maimuma Majunder, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y sus colaboradores han calculado que “las tasas de vacunación de la triple vírica (SPR) entre la población expuesta en la que se produjeron los casos secundarios podrían ser tan bajas como del 50% y probablemente no superaran el 86%. Dada la naturaleza altamente contagiosa de sarampión, son necesarias tasas de vacunación del 96% al 99% para garantizar la inmunidad de grupo y prevenir futuros brotes”.

Niña con Sarampión. Foto: CDC / Barbara Rice.El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y peligrosa. “Puede ser grave en niños pequeños y causar neumonía, encefalitis (inflamación del cerebro) y la muerte”, explican en su web los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, que añaden que “es tan contagioso que, si alguien tiene la enfermedad, el 90% de las personas a su alrededor también se infectarán si no cuentan con protección”. En 1998, el médico británico Andrew Wakefield publicó en The Lancet los resultados de un estudio según el cual la administración de la triple vírica -la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola- provocaba el autismo. Considerado uno de los grandes fraudes de la historia de la ciencia -el objetivo último de Wakefield era desacreditar la SPR para hacerse millonario con vacunas alternativas-, el trabajo impulsó la antivacunación, primero, en Reino Unido y Estados Unidos y, después, en el resto de Occidente, España incluida.

Majunder y su equipo recuerdan en Jama Pediatrics que, sin vacunación, cada enfermo de sarampión puede infectar a entre 11 y 18 personas y que, aunque todavía no se conoce el índice de contagio del estallido ocurrido en Disneylandia entre el 17 y el 20 de diciembre, que superó los cien casos en 14 estados, el rapido crecimiento del número de enfermos apunta a que la mayoría no estaba inmunizada. “Claramente, las tasas de vacunación de la triple vírica en muchas de las comunidades afectadas por este brote caen por debajo del umbral necesario para mantener la inmunidad de grupo, poniendo así también en riesgo a más población”, concluyen los autores, recordando que los antivacunas no juegan sólo con las vidas de sus hijos, sino con las de todos.