La terapia Gerson, el cáncer y el drama de Jessica Ainscough

Cabecera del desaparecido blog de Jessica Ainscough, 'La Guerrera del Bienestar'.

La joven sonriente de la imagen está muerta. Se llamaba Jessica Ainscough y era australiana. Falleció hace una semana de cáncer a los 30 años, después de 7 de lucha contra la enfermedad en los que confió en la medicina alternativa en vez de en la oncología. Su madre murió hace un año de cáncer de mama, también después de renunciar al tratamiento convencional frente a la terapia Gerson, la misma que seguía su hija. Las dos mujeres vieron acortada su esperanza de vida y agravado su sufrimiento por confiar en una práctica que nunca ha demostrado su efectividad, inútil a juicio de los expertos. Son la personificación del precio que pueden llegar a pagar quienes recurren las terapias no convencionales.

A Jessica Ainscough le diagnosticaron un raro tipo de cáncer, el sarcoma epitelioide, cuando sólo tenía 22 años. Es un tumor de los tejidos blandos que en la mitad de los casos se da en manos y brazos. Poco frecuente, se da en jóvenes adultos y tiene gran capacidad para resurgir. El tratamiento convencional es la quimioterapia y la amputación, si se da en una extremidad. A Jessica se lo detectaron en el brazo izquierdo y, al principio, se sometió a quimioterapia con éxito. El cáncer desapareció, pero resurgió un año después. En 2010, los médicos le dijeron que la única esperanza de supervivencia pasaba por amputarle el brazo y que, si no, moriría. La joven rechazó tal posibilidad, dio la espalda a la medicina y decidió seguir la terapia Gerson, una práctica alternativa basada en ingesta de zumos y lavativas. Se convirtió en La Guerrera del Bienestar y empezó a contar su día a día en un blog con ese título.

La terapia Gerson la inventó un médico alemán, Max Gersom (1881-1959), que creía que el cáncer era consecuencia de la acumulación de sustancias tóxicas en el organismo y podía erradicarse con un tratamiento que combinara lavativas y la ingesta masiva de zumos. “La evidencia científica disponible no respalda las afirmaciones de que la terapia Gerson es eficaz en el tratamiento del cáncer, y sus principios no son ampliamente aceptados por las comunidades científicas y médicas. No está aprobada para su uso en los Estados Unidos. La terapia Gerson puede ser peligrosa. Los enemas de café se han asociado con infecciones graves, deshidratación, estreñimiento, colitis (inflamación del colon), desequilibrios electrolíticos, e incluso la muerte”, advierte la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (ACS).

Jessica se convirtió en una promotora de esa peligrosa práctica. Tomaba diez zumos de fruta y se practicaba cinco enemas de café diarios. “No me iban a cortar el brazo. No fui a la agresiva quimioterapia de cuerpo entero. No acepté que la solución de mi médico fuera el único curso de acción. Decidí que iba a hacer todo lo que estuviera en mi mano para seguir viva, a pesar de la fecha de caducidad inminente que me habían dado. Aprendí cómo tratarme a mí misma con absoluta amabilidad y respeto. Radicalicé mi dieta. Desintoxiqué sistemáticamente mi cuerpo y mente. Descubrí que la salud no es un destino, sino una relación amorosa (y son perdón incondicional) con el propio cuerpo”, dejó escrito en su blog.

Zumos y lavativas de café

Como Odile Fernández, la española que superó un cáncer de ovarios gracias a la medicina y ahora vende una dieta milagrosa anticáncer, la joven australiana escribió un libro sobre alimentación en el que propone “volver a lo básico, comer comida de verdad, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, y establecer una relación con los alimentos donde el amor circule en ambos sentidos. Podemos amar a los alimentos y que ese amor vuelva a nosotros”. Se convirtió en su país en una celebridad que daba conferencias y aparecía en los medios. Era un cebo vivo para que otros ingenuos cayeran en la misma trampa y engordaran un gran negocio basado en la deseperación. Según la ACS, la clínica mexicana que practica la terapia Gerson cobra a sus pacientes 5.500 dólares semanales, y el Instituto Gerson -que comercializa todo tipo de productos relacionados con esa técnica- calcula que el coste del primer mes de tratamiento en casa puede suponer entre 2.000 y 4.000 dólares en compra de equipo, suplementos vitáminicos… Los practicantes de esta pseudoterapia recomiendan seguir el régimen de zumos, lavativas y suplementos vitamínicos un mínimo de dos años.

En las fotos de su web, Jessica parecía la muchacha sana y vital de las imágenes que acompañan a estas líneas. Trataba, por todos los medios, de ocultar su brazo izquierdo, donde se podía ver que los efectos de la enfermedad no remitían a pesar que ella parecía transmitir todo lo contrario. En abril de 2011, le detectaron un tumor de mama a su madre, Sharyn. Siguiendo el (mal) ejemplo de su hija, la mujer renunció a la medicina y abrazó la terapia Gerson. Murió en octubre de 2013. En junio pasado, la joven se despidió temporalmente de los lectores de su blog porque, dijo, necesitaba todas sus energías para luchar con la enfermedad, que seguía avanzando por el terreno allanado por la terapia Gerson. En diciembre, publicó una suerte de despedida adelantada. “Después de que mi madre murió a finales del año pasado, mi corazón se destrozó y todavía está roto en un millón de pedazos. No tenía ni idea de cómo funcionar sin ella, y resulta que mi cuerpo tampoco. Por primera vez en mi viaje de casi siete años contra el cáncer, este año he estado muy mal. He vivido con el cáncer desde 2008 y durante la mayor parte de esos años mi condición era totalmente estable. Cuando mi madre enfermó, mi cáncer comenzó a ser agresivo nuevo. Después de su muerte, las cosas empezaron a estallar”, escribió el 16 de diciembre.

Jessica murió hace una semana. “El 26 de febrero de 2015 el mundo perdió uno de sus destellos más brillantes”, se lee ahora en su web. Es imposible saber si ella y su madre habrían sobrevivido al cáncer, pero lo que es seguro es que al confiar en la charlatanería alternativa su muerte se adelantó. A madre e hija las mató el cáncer con la inestimable colaboración de la terapia Gerson. Lo siento.

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