El abogado antiantenas Agustín Bocos, ‘La Vanguardia’ y el periodismo de clic

“No se olvide de apagar el wifi por la noche”, alertaba el abogado Agustín Bocos el 10 de octubre de 2011 en “La Contra” de La Vanguardia. Su discurso era la habitual mezcla de mentiras y medias verdades con las que se alimenta la histeria electromagnética. “Ya hay estudios que relacionan la hiperactividad, las cefaleas y el mal dormir infantil con estas ondas”, decía Bocos. Falso. Tras décadas de investigación, no se ha encontrado ninguna prueba que relacione las ondas de radiofrecuencia con enfermedad alguna, cáncer incluido. Sin embargo, el letrado vendía la idea de que los casos de leucemia infantil detectados hace años en un colegio de Valladolid se debían a unas antenas de telefonía próximas al centro cuando lo descartaron dos informes científicos, uno en 2002 y otro al año siguiente. Tres años y medio después, el periódico catalán se reafirma en su apoyo al letrado antiantenas y sus disparates.

Agustín Bocos es abogado de la Fundación Vivo Sano, entidad que forma parte de un entramado de organizaciones que camuflan su marginalidad con una multiplicidad de nombres tras los cuales siempre están las mismas personas. Fomentan la venta de asesorías legales, tratamientos médicos mágicos y soluciones domésticas inútiles para enfermedades inexistentes, como la hipersensibilidad electromagnética y la sensibilidad química múltiple. Sus víctimas son personas que sufren, aunque la causa de su mal no sean las ondas o las sustancias químicas de síntesis, y que a ellos les importan un bledo: su objetivo es hacer negocio a toda costa. Y La Vanguardia les hizo hace casi cuatro años una publicidad impagable.

Anuncio del encuentro digital del abogado antiantenas Agustín Bocos con los lectores de 'La Vanguardia'.“Ima Sanchís le realizó una entrevista [a Bocos] en “La Contra” en el año 2011 y desde entonces no ha dejado de acumular visitas, situándose entre lo más visto de la web cada día desde entonces. En redes sociales, el enlace ha sido compartido más de 5.000 veces en Twitter y suma más de 210.000 Me gusta en Facebook”, aseguraba el diario ayer en su edición digital. Y anunciaba un encuentro virtual de sus lectores con el personaje: “La Vanguardia vuelve a entrevistar al abogado y ofrece a sus lectores la posibilidad de hacerle llegar sus propias consultas a través del correo participación@lavanguardia.es, mediante Twitter con la etiqueta #ApagaElWifi o en los comentarios al pie de esta noticia. Tienes tiempo hasta el martes 27 de febrero”.

Es cierto. La entrevista a Bocos ha sido en Internet un éxito de larga duración. No hay semana en la que no resucite en las redes sociales. Pero eso no es óbice para volver a servir de altavoz de las afirmaciones anticientíficas del personaje. En todo caso, justificaría que un científico respondiera a las dudas de los lectores y acabara con los temores infundados. Con los miedos inventados por Bocos y sus colegas. Lástima de ocasión perdida: con su renovado apoyo al abogado antiantenas y sus disparetes, La Vanguardia vuelve a sacrificar la verdad científica a la superstición en el altar del periodismo de clic.