Cuatro vende la barbaridad de que el cáncer puede curarse con una dieta

Cuatro vende la barbaridadde que el cáncer puede curarse con una dieta.Terrible. No encuentro otra palabra para describir la promoción que ayer hizo el programa En la caja, de Cuatro, de la idea de que el cáncer puede curarse con una dieta. El fragmento de 5 minutos del programa que trata del asunto -que pueden ver al final de estas líneas- lleva en la web de la cadena los siguientes titulo y subtítulo: “Odile superó un cáncer con múltiples metástasis gracias a su dieta. El 40% del cáncer se da en países desarrollados”.

El conductor de En la caja, Juanra Bonet, es al principio cauto y hasta escéptico sobre la milagrera idea de que el cuerpo puede curarse a sí mismo, defendida por una crudivegana. “Si yo produzco mi enfermedad, ¿por qué no me voy a poder sanar a mí mismo?”, se pregunta la mujer. El presentador considera ese discurso “precioso”, pero “un cuento infantil”. La misma mujer añade: “Yo no creo en la quimioterapia. Si me enfermara, yo no me haría por ningún motivo quimioterapia”. En ese momento, tenía que haber intervenido en el programa un oncólogo y dejar las cosas claras. Sin embargo, la crítica se limita al conductor diciendo que ése es “el camino de los milagros” y, cuando la mujer dice que, si de ella dependiera el tratamiento contra el cáncer de otra persona -un hijo, por ejemplo-, nunca recurriría a la quimioterapia, Bonet tranquiliza su conciencia apostillando que, “afortunadamente, estamos ante algo muy hipotético”. ¿De verdad lo cree?

El presentador pasa de escéptico a creyente después de hablar con Odile Fernández, una médica que ha superado un cáncer de ovarios y ha escrito Mis recetas anticáncer, un libro en el que dice que se curó por la dieta que siguió. En 2010 los médicos le dijeron que tenía un 5% de probabilidades de vivir más de cinco años. Aunque todavía no ha pasado ese tiempo, asegura que la enfermedad ha desaparecido por completo, así que cabe suponer que podría estar entre el 5% de supervivientes. Hizo todo lo que le recomendó el oncólogo -cirugía y quimioterapia- y añadió a la receta una dieta especial. Como parece haberse curado, concluye que su sanación se debe a la dieta que ahora comercializa en forma de libro. “Odile era un argumento andante. En ese momento, es cuando ya empiezo a tomar nota bastante en serio”, dice un ya crédulo Bonet tras entrevistarla. La propia paciente reconoce que se operó y se sometió a quimioterapia, así que lo lógico sería achacar al tratamiento médico su victoria sobre el cáncer. Atribuírselo a una dieta milagrosa es como felicitar al clérigo que bendice un barco, y no a los ingenieros, porque la nave no se hunda.

Comer bien y tener otros hábitos saludables -como hacer ejercicio, no fumar y beber con moderación- es la mejor prevención demostrada contra el cáncer. Los expertos calculan que la mala alimentación está en el origen del 35% de los casos de la enfermedad. Pero, ¡ojo!, que una dieta equilibrada haga que se reduzcan las probabilidades de padecer el mal no significa que, una vez detectado, una alimentación determinada vaya a revertir el proceso. “No hay ninguna dieta anticáncer”, sentenciaba Andrés García Palomo, jefe de Oncología del Hospital de León, a principios del año pasado en el diario Abc. Ninguna.

No sólo es falso el titular del vídeo de Cuatro -“Odile superó un cáncer con múltiples metástasis gracias a su dieta”-, sino que, además, el subtítulo es engañoso: “El 40% del cáncer se da en países desarrollados”. La idea que transmite esta última frase es que antes la vida era más sana -lo que sostiene la protagonista del vídeo- y, por eso, hay menos cáncer en los países más pobres. ¿Pero es verdad? No. Es cierto que se detectan anualmente más nuevos casos de cáncer en el mundo rico que en el pobre, pero supongo que se debe a que en muchos de los países menos desarrollados la mayor parte de la población no tiene a su alcance una buena asistencia médica porque, por otro lado, más del 60% de las muertes por cáncer se producen en países pobres. Hablando en plata: en el mundo más pobre se detectan menos cánceres, pero muere más gente de cáncer. “En el mundo, el 60% de las muertes por cáncer ocurre en los países pobres, y se calcula que, en 2025, esto aumentará a 75%… ¡Será una plaga terrible!”, advertía hace un mes el oncólogo peruano Elmer Huerta.