La Organización Médica Colegial denuncia ante Sanidad un anuncio de tratamientos milagrosos contra el cáncer

Anuncio del libro 'Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo', de José Antonio Campoy y Antonio Muro, publicado en la revista 'Discovery DSalud'.La Organización Médica Colegial (OMC) ha denunciado ante el Ministerio de Sanida un anuncio sobre el cáncer publicado por la revista Discovery DSalud según el cual “millones de personas de personas mueren cada año a causa del cáncer porque ¡la quimioterapia y la radioterapia no funcionan!”, mientras “hay terapias mucho más eficaces que se ocultan”. Así se publicita en esa revista desde hace años la obra en dos tomos Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo, en la cual los periodistas José Antonio Campoy y Antonio Muro exponen “los tratamientos más eficaces del mundo” contra esa enfermedad y facilitan “nombres, direcciones, teléfonos de contacto y webs” de sus practicantes.

Campoy, exdirector de la revista Más Allá y defensor de que el VIH no es la causa del sida, y Muro sostienen que “hoy día es indefendible que la radioterapia y la quimioterapia sean los tratamientos de referencia” contra el cáncer. “No sólo no curan el cáncer, sino que pueden provocarlo y extenderlo”, dicen. En su opinión, “lo más sangrante es que se está ocultando que existen tratamientos alternativos que han demostrado su eficacia”, de los cuales ellos dan a conoce en su libro “los más importantes”. ¿Cuáles? Sin ánimo de ser exhaustivo, en la tercera edición de la obra -entonces era un único volumen- proponían:

-la nueva medicina germánica de Ryke Gerd Hamer, “según la cual la inmensa mayoría de los cánceres tiene su origen en un fuerte shock traumático inesperado que pilla a uno a contrapie y se vive en soledad”;

-la anatheóresis, o regresión hipnótica al estado fetal y a la infancia, de Joaquín Grau, para quien “la mayor parte de las enfermedades, si no todas”, se deben a “hechos emocionalmente dolorosos que todos, en mayor o menor medida, sufrimos durante nuestra gestación en el seno materno, durante el nacimiento y a lo largo de los primeros años de infancia, y cuya energía retenemos y embalsamos”;

-una dieta especial creada por el español Francisco Martín Acrís, que “tiene la virtud de desintoxicar nuestro organismo, mejorar su metabolismo, incrementar las defensas del sistema inmune y, consecuentemente, permitir que nuestro propio cuerpo encuentre la solución al cáncer… y a cualquier otra patología que podamos padecer”;

-“la depuración del hígado y el riñón” a base de Calcarea carbonica, Licopodium y otros preparados homeopáticos;

-la vitamina C a altas dosis, el Bio-Bac…

Entre los factores de riesgo para el cáncer, Campoy y Muro destacan las radiaciones electromagnéticas. Para ellos, “son potencialmente  peligrosas tanto las naturales como las artificiales, las ionizantes como las no ionizantes”. Admiten que hay muchos factores de riesgo cancerígeno, pero afirman que “en la gran mayoría de los casos detrás del comienzo de la enfermedad se encuentra un factor ignorado por la oncología oficial: el factor psicoemocional. Tras el 80% u 85% de los cánceres podemos encontrar casos acaecidos durante la gestación o la infancia”, o siendo ya adultos. “Obviamente, cuando el cáncer lo provoca un shock traumático, centrar el tratamiento terapéutico exclusivamente en el ámbito físico es un gigantesco error. La biología es importante, pero no lo es menos la biología del alma”. Mariló Montero llorará de alegría.

La queja de la OMC

Portada del número 162 de 'Discovery DSalud'.El 12 de septiembre, Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, informó al Ministerio de Sanidad de la existencia del anuncio, publicado en el número 174 (septiembre 2014) de Discovery DSalud, “por si pudiera constituir algún tipo de ilícito, tanto penal (delito contra la salud pública), como administrativo (publicidad ilícita y sin autorización) y, en su caso y sin perjuicio de formalizarla este organismo, se eleve la oportuna denuncia ante la Fiscalía General del Estado u organismo que se considere competente, y se reitere la misma ante los órganos competentes de la Administración sanitaria de la comunidad autónoma que corresponda, a los efectos de tomar las medidas que procedan”. La OMC considera que “dicha publicidad, además, podría ser catalogada como engañosa, según el régimen jurídico de la publicidad sanitaria”, y se basa para ello en que:

-la Ley General de Sanidad de 1986 ordena “que las Administraciones públicas, en el ámbito de sus competencias, realicen «un control de la publicidad y propaganda comerciales para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que puede constituir un perjuicio para la misma» (artículo 27). Asimismo, recuerda que prevé la inspección y control de la promoción y publicidad de los centros y establecimientos sanitarios (artículo 30.1), la autorización previa de la publicidad de los medicamentos y productos sanitarios (artículo 102), y que encomienda «a la Administración sanitaria del Estado valorar la seguridad, eficacia y eficiencia de las tecnologías relevantes para la salud y la asistencia sanitaria» (artículo 110)”;

-la Ley General de Publicidad de 1988 permite regular la publicidad de los productos, bienes, actividades y servicios susceptibles de generar riesgos para la salud o seguridad de las personas y concretamente “la forma y condiciones de difusión de los mensajes publicitarios” (artículo 8);

-el Decreto 1907/1996 sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, que en su artículo 1 dispone que las Autoridades sanitarias y demás órganos competentes “controlarán la publicidad y promoción comercial de los productos, materiales, sustancias, energías o métodos que se anuncian o presentan como útiles para el diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades o desarrollos fisiológicos, adelgazamiento, modificación del estado físico o psicológico, restauración, corrección o modificación de funciones orgánicas u otras pretendidas finalidades sanitarias, para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que pueda constituir un perjuicio para la misma”; y que

-el artículo 4 del Decreto 1904/1996 establece que “queda prohibida cualquier clase de publicidad o promoción directa o indirecta, masiva o individualizada, de productos, materiales, sustancias, energías o métodos con pretendida finalidad sanitaria” si éstos se destinan “a la prevención, tratamiento o curación de enfermedades transmisibles, cáncer y otras enfermedades tumorales, insomnio, diabetes y otras enfermedades del metabolismo”, si pretenden “una utilidad terapéutica para una o más enfermedades, sin ajustarse a los requisitos y exigencias previstos en la Ley del Medicamento y disposiciones que la desarrollan”, si proporcionan “seguridades de alivio o curación cierta”, si aportan “testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo”, y si, en general, se atribuyen “efectos preventivos o terapéuticos específicos que no estén respaldados por suficientes pruebas técnicas o científicas acreditadas y expresamente reconocidas por la Administración sanitaria del Estado”.

No soy abogado, pero, a mi juicio, no es sólo el libro de Campoy y Muro incurre en esos supuestos de publicidad ilícita o prohibida. También la revista Discovery DSalud, que dirige el primero, lo hace sistemáticamente desde su nacimiento, tanto en su contenido informativo como en el publicitario. Desde 1999, esa publicación es el altavoz de los colectivos más paranoicos, extravagantes y peligrosos del sector sanitario español. No hay terapia loca, producto milagro e idea estrafalaria sin hueco en Discovery DSalud.

Así, en enero de 2008, Coral Mateo, presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria, alertaba en sus páginas de que “es muy posible que el cáncer no sea una enfermedad causada por un error genético, sino que se trate de un proceso biológico de desintoxicación” y, pode eso, su curación “puede lograrse si el paciente cambia completamente el chip de quién es, cuenta con apoyo psicológico, hace una alimentación natural, elimina todas las fuentes que contaminan su organismo, no vuelve a introducir ninguna toxina en su cuerpo y, finalmente, deja que el organismo funciones de forma natural”. ¿Se imaginan los efectos que pueden tener estas patrañas en un enfermo desesperado? No duden de que habrá pacientes que hayan abandonado los tratamientos de efectividad científicamente demostrada para seguir los consejos milagreros de Campoy, Muro y compañía.

Discovery DSalud está llena de publicidad de complementos alimenticios, sistemas de “protección total contra los campos electromagnéticos”, aparatos milagrosos que trabajan la “energía vital y oxigenación”, productos adelgazantes, regeneradores de los “patrones de información y energía articular”, cursos de pseudoterapias y otros timos. En sus editoriales, el director de la revista sostiene cosas como que hay genes implicados en el desarrollo del cáncer “que se ignoran de forma desinteresada” y, con motivo de la doble mastectomía de Angelina Jolie, dijo que la actriz “no ha sido sino la tonta útil que se ha usado para poner en marcha el enésimo negocio de una gente insaciable”.

Habrá que esperar a lo que dictamine el Ministerio de Sanidad, si es que hace algo. Y es que la historia no es nueva. Según me ha contado el médico Adrian Hugo Llorente Aginagalde, representante de la plataforma Con la Salud no se Juega, “el anuncio de Discovery DSalud llevaba meses siendo denunciando en las redes sociales por distintos profesionales sanitarios. El primero, si no me equivoco, fue el nutricionista Àlex Pérez Caballero, sin que las autoridades se interesaran por ello, aunque al Ministerio se le había preguntado si no iba a tomar medidas”. Ante la pasividad del Gobierno, Llorente Aginagalde y sus colegas dieron un paso adelante. “Trasladamos la queja a Serafín Romero, secretario general de la OMC, entidad que nos representa, en última instancia vela por el cumplimiento del código deontológico entre los profesionales de la medicina y tiene entre sus fines fundacionales colaborar con los poderes públicos para la consecución del derecho a la protección de la salud de los ciudadanos. Romero nos informó de que remitiría el anuncio a los servicios jurídicos y hace unos pocos días supimos que habían decidido hacer llegar la denuncia al Ministerio de Sanidad, Igualdad y Políticas Sociales para que se investigara, ante lo cual sólo podemos felicitar a la OMC por la decisión tomada”. Si Sanidad no hace nada, la OMC seguirá adelante y pondrá los hechos en conocimiento de la Fiscalía, según me han confirmado fuentes de la organización colegial.

El consultorio del extraterrestre Geenom que José Antonio Campoy llevaba en 'Más Allá'.

Denuncia “esperpéntica”

Campoy, por su parte, ha enviado a la ministra Ana Mato una carta de réplica, publicada en Facebook, en la que califica la queja de la OMC de “esperpéntica”. Habla de esperpento el autor del libro Entrevista a un extraterrestre: Geenom (1997), que recoge sus presuntas conversaciones con un alienígena. Geenom -como pueden ver en el consultorio que aquí reproduzco, que se publicaba mensualmente en la revista Más Allá-, era partidario de la urinoterapia y consideraba que la mayoría de las enfermedades tienen un origen emocional.

En opinión de Campoy, la denuncia se debe a que “a los actuales responsables la Organización Médica Colegial no les ha gustado nada que en el anuncio se diga que «millones de personas mueren cada año a causa del cáncer porque la quimioterapia y la radioterapia no funcionan». Sin embargo ninguna de las normas legales citadas es de aplicación en el caso que nos ocupa. Un libro no es ni un fármaco, ni una especialidad farmacéutica, ni un alimento, ni un producto dietético o fitoterápico, ni un suplemento ortomolecular, ni un dispositivo médico o sanitario, ni un protocolo de tratamiento. Y encima los autores somos periodistas y no profesionales sanitarios a los que poder llevar a sus comités de ética a fin de echarles de la profesión si disienten de las verdades oficiales y no acatan obedientemente lo que se les ordena. Periodistas que lo que hacen es recoger en dos tomos -y en numerosos artículos posteriores a éstos- lo que cada vez más médicos, farmacéuticos, biólogos, bioquímicos y otros muchos especialistas en salud de muy diferentes disciplinas afirman: que el actual paradigma oncológico está obsoleto y los tratamientos y productos utilizados en cáncer no funcionan. Es decir, el libro refleja la opinión de expertos perfectamente identificados cuyos trabajos y artículos se citan. Luego la frase que aparece en el anuncio denunciado -que, por cierto, aparece en la revista casi todos los meses desde 2006, es decir, desde hace 8 años- es el resumen implícito de lo que muchos de ellos afirman”.

Tiene razón el exdirector de Más Allá en que un libro no es un fármaco ni nada parecido, pero el suyo es una guía repleta de peligrosas falsedades que pueden llevar a enfermos de cáncer a sufrir un calvario añadido a la propia enfermedad. Desde mi punto de vista, la obra  Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo promociona “productos, materiales, sustancias, energías o métodos” que pretenden curar esa patología y nunca han sido probados científicamente, y ofrece una lista de nombres, teléfonos y direcciones de los que presenta en la contraportada como “los tratamientos más eficaces del mundo contra la enfermedad”. Dice Campoy en su carta que lo que la OMC “intenta es un vergonzoso atentado contra la libertad de expresión, la libertad de información y la libertad de prensa, impropio de un Estado de Derecho”. No es así: la OMC trata de defender a los enfermos frente a los vendedores de milagros como él.