Los ensayos clínicos de terapias alternativas son intentos de probar si la magia funciona, dicen dos expertos

Imagine que tiene una enfermedad no mortal, su médico le propone someterse a un innovador tratamiento y le dice: “Mira, esta terapia carece de base científica; es más, contradice cosas firmemente establecidas. Y no ha sido probada en cultivos celulares ni en animales de laboratorio. Pero creo que tendrías que someterte a ella”. ¿Qué le respondería? Yo le diría que ni loco, que con mi salud no se juega. Sin embargo, todos los días hay gente sometiéndose a pruebas de terapias que desafían el conocimiento científico y que no han demostrado efectividad alguna, y esos ensayos se hacen con el visto bueno de organizaciones médicas, centros sanitarios y autoridades.

“En los últimos veinte años, ha surgido un nuevo fenómeno en los ensayos clínicos. Modalidades de la medicina complementaria y alternativa (CAM) o medicina integrativa (IM) basadas en principios con una probabilidad infinitesimalmente baja de éxito, o que incluso violan leyes bien establecidas de la física y la química, se están probando en ensayos clínicos aleatorios (ECA). Los proponentes de la CAM justifican con frecuencia tales ECA con el argumento de que por fin van a resolver de una vez por todas qué modalidades de CAM o IM funcionan y cuáles no. Nuestra respuesta es que se trata de un punto de vista equivocado que ha llevado a la infiltración de la pseudociencia en la medicina académica”, escriben, en el último número de la revista Trends in Molecular Medicine, el oncólogo David Gorski y el neurólogo Steven Novella, de las universidades de Wayne y Yale, respectivamente, y responsables del sitio Science-Based Medicine.

En su artículo, titulado “Clinical trials of integrative medicine: testing whether magic works?” (Los ensayos clínicos de la medicina integrativa: ¿comprobar que la magia funciona?), citan como ejemplos de tratamientos mágicos la homeopatía y el reiki, y abogan porque se suspendan todas las pruebas en humanos de ese tipo de terapias. “La homeopatía consiste en diluir las sustancias hasta que no queda nada y más allá, mientras que el reiki es, en esencia, un tipo de curación por la fe que sustituye las creencias cristianas por el misticismo oriental, como queda demostrado por la sustitución de la palabra dios por una energía universal que los maestros de reiki dicen ser capaces de aprovechar para canalizar su energía curativa en los pacientes”, explica Gorski.

Los ensayos clínicos de terapias no validadas científicamente son, según los autores, intentos de probar si la magia funciona. Además, llaman la atención sobre el hecho de que esos experimentos violan los principios de la medicina científica, que establecen que las pruebas en humanos no deben hacerse hasta que no se haya acumulado la suficiente evidencia científica a favor del tratamiento en cuestión. En la acupuntura, la homeopatía, el reiki y otras prácticas, se salta directamente al ensayo clínico sin investigación básica ni pruebas de laboratorio que respalden la efectividad de la nueva terapia. Sumen a eso el malgasto de recursos públicos y no olviden que la buena imagen de las llamadas medicinas alternativas -alimentada también por la existencia de ensayos clínicos- hace que muchas veces los enfermos sufran graves consecuencias e incluso mueran al abandonar el tratamiento convencional que funciona por el remedio mágico.

“Indistinguibles del placebo”

Esquema simplificado del paradigma asumido en la investigación médica. Imagen: 'Trends in Molecular Medicine'.Los principios de la homeopatía, establecidos por Samuel Hahnemann hace dos siglos, son que una sustancia que provoca los mismos síntomas que una enfermedad puede curarlos y que, cuanto más pequeña es la dosis de una sustancia, mayores son sus efectos. Estos presupuestos contradicen el conocimiento científico y han demostrado ser falsos. Hasta la fecha, todos los estudios científicos y dictámenes académicos han concluido que la homeopatía no tiene más efectividad que el placebo. El reiki, o su variante occidental el toque terapéutico, se basa en la existencia de una energia vital universal que sus practicantes aseguran canalizar, aunque, cuando se les ha sometido a pruebas experimentales, han sido incapaces de detectarla, como demostró una niña de 9 años en los años 90. Pero, en España, nada de eso importa. El Ministerio de Sanidad de Ana Mato ha anunciado una regularización de los productos homeopáticos en la que priman los intereses de las multinacionales del sector sobre los de los consumidores, y hospitales públicos usan el reiki con enfemos de cáncer en un intento de paliar los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia.

Gorski y Novella sostienen, muy sensatamente, que no deberían llevarse a cabo pruebas en humanos de terapias biológicamente no plausibles o basadas en prácticas, como la homeopatía, la acupuntura y el reiki, cuyos “efectos son indistinguibles del placebo”. “El estudio de tratamientos altamente inverosímiles es un caso perdido. Es poco probable que este tipo de estudios demuestre beneficios y es poco probable que los defensores [de estas terapias] dejen de practicar esos tratamientos cuando los resultados sean negativos . Ese tipo de investigación sólo sirve para dar legitimidad a prácticas cuestionables”, dice Novella. Unas prácticas que en España cuentan con el apoyo de los colegios de médicos y de entidades como la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB), que tiene una sección de homeopatía sobre la que no da explicaciones cuando se le piden con argumentos, como hice yo hace casi dos años.

“Si el sistema médico es actualmente demasiado impersonal, y los enfermos se amontonan en las consultas debido a que un médico tiene que ver más y más pacientes para cubrir su sueldo y los gastos, entonces la respuesta es encontrar una manera de arreglar esos problemas, no abrazar la charlatanería. Integrar la pseudociencia en la medicina basada en la ciencia no va a hacer que la medicina basada en la ciencia mejore. Uno de nuestros blogueros, Mark Crislip, tiene un fantástico dicho para esto: «Si mezclas estiércol con tarta de manzana, eso no hace que mejore el sabor del estiércol, sino peor la tarta de manzana». Con la CAM o medicina integrativa, eso es exactamente lo que estamos haciendo, y estos ensayos clínicos de magia son sólo ejemplos de ello”, sentencia Gorski.

Si mañana nos enteráramos de que una multinacional farmacéutica está probando en humanos un fármaco que no ha probado antes en cultivos y animales de laboratorio con buenos resultados, sería un escándalo, ¿no? Entonces, ¿por qué asumimos como normal que se prueben en enfermos unas terapias, llamadas alternativas, que carecen de base científica y que no han demostrado ninguna efectividad en el laboratorio?