¿Qué ha pasado con el vuelo MH370 de Malaysia Airlines? Ningún adivino lo sabe

Bola de cristal.Se anuncian en los periódicos. Salen en la tele. Cobran por adivinar el futuro a través del teléfono. Alardean de que les consultan empresarios y gobernantes. Sin embargo, a la hora de la verdad, cuando sus dones -de existir- harían un servicio a la Humanidad, callan. Ningún vidente previó el 11-S ni el 11-M; ninguno dio la alerta del terremoto del Índico de diciembre de 2004 ni del de Japón de marzo de 2012. Sus presuntos superpoderes sólo sirven decirle al cliente lo obvio, lo que le diría cualquiera a partir de la información que da sin darse cuenta  el propio interesado, pero resultan inútiles cuando lo que está en juego son vidas humanas.

Aún así, mucha gente cree en los videntes, algunos medios de comunicación y periodistas les arropan, y los poderes públicos miran para otro lado. Si vendes leche aguada, puedes tener merecidos problemas con la Justicia. Si te ganas la vida adivinando el futuro o librando a ingenuos de maldiciones inexistentes, no te pasará nada. Podrás vaciar los bolsillos a los incautos con impunidad. No tendrás que demostrar que eres capaz de hacer los prodigios por los que cobras, bastará con que simules hacerlos, y nunca tendrás problemas legales.

¿Qué ha pasado con el vuelo MH370 de Malaysia Airlines desaparecido el 7 de marzo y con sus 239 ocupantes? Ningún adivino lo sabe porque no existen los adivinos. Sólo hay estafadores con bolas de cristal, cartas astrales, tarots y otros cachivaches con los que escenificar su teatro del engaño. Timadores ante los que la Justicia hace la vista gorda.