Amigos homeópatas, ¿ninguno de ustedes quiere un millón de euros?

Cheque simbólico del premio Sísifo.A ningún homeópata ni farmacéutico que vende productos homeopáticos le tienta, por lo que se ve, ganar sin esfuerzo un millón de euros. El 1 de octubre de 2012, el Consejo Europeo de Organizaciones Escépticas (ECSO) puso sobre la mesa esa cantidad de dinero para quien demuestre tener poderes paranormales o que pseudoterapias como la homeopatía funcionan. El premio Sísifo, como se llama, se centra en “afirmaciones que puedan ser objetivamente verificadas en presencia de nuestros testigos. La prueba será diseñada y consensuada (entre el aspirante y la entidad supervisora) de manera que los resultados sean claros e indiscutibles, y no estén sujetos a votación o evaluaciones subjetivas”, según establecen las bases. A fecha de hoy, el millón de euros sigue ahí, esperando.

El dinero, donado por la Sociedad para la Investigación Crítica de la Pseudociencia y lo Paranormal (SKEPP) belga, está depositado en una cuenta bancaria de ese país bajo la custodia de un notario. Para participar en la prueba, todo aspirante debe someterse antes a un test preliminar en cualquiera de los países organizadores bajo la supervisión de una asociación del ECSO, que en España es el Círculo Escéptico. Once meses después de haber convocado el premio, no lo ha reclamado ningún médium, ufólogo, parapsicólogo, zahorí, vidente, grafólogo, milagrero u homeópata.

¿Hay mejor prueba de que la homeopatía no funciona, de que es un timo? De cara a la gente de la calle, creo que no. Como indica el mago y escéptico James Randi, “si tú dices que tocas el violín y yo te ofrezco un millón de dólares si me lo demuestras, ¿qué haces?, ¿te niegas a tocarlo porque no estás interesado en ganar un millón de dólares? Cualquiera no interesado en ganar tan fácilmente un millón tiene un problema mental”. Si me gano la vida haciendo una cosa -la que sea-, me ofrecen un millón -de euros o de dólares- por demostrar que hago realmente esa cosa y renuncio al premio, sólo hay dos posibles explicaciones: o soy tonto del bote o engaño a la gente simulando hacer lo que no hago. No creo que los homeópatas y los farmacéuticos que venden productos homeopáticos sean tontos.

En principio, el plazo para aspirar al premio Sísifo termina el 30 de septiembre, pero eso no significa que los homeópatas ya no tengan el 1 de octubre incentivos económico para demostrar que su práctica funciona. Siempre podrán presentarse al reto del millón de dólares del ilusionista de Randi, que lleva más de una década ahí. Más humildemente, sigue en pie mi oferta de dar 6.000 euros de mi bolsillo a quien demuestre, ante un comité científico, que la homeopatía funciona más allá del placebo. La hice en noviembre de 2011 a la médico homeópata María Ángeles Municio y, por extensión, a todo aquél que quisiera convencerme de las bondades de esa práctica. Sentado espero.

Cheque simbólico del premio de James Randi.