“La Contra” de ‘La Vanguardia’ promociona la peligrosa idea de que hay dietas que curan el cáncer

“Me despedí de la vida… y me curé con la dieta anticáncer”, decía el lunes Odile Fernández en “La Contra” de La Vanguardia. Tiene 34 años, es médico de familia del Sistema Andaluz de Salud y sufrió un cáncer de ovarios que, al parecer, ha superado. Me alegro. Cada vez más gente sobrevive al cáncer, como recordaba en febrero de 2011 el bioquímico Sergio Pérez Acebrón en “Estamos curando el cáncer (de verdad)”. Este investigador español, que trabaja en el Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ), explicaba hace dos años que la causa del “notable incremento en la supervivencia al cáncer en las últimas décadas es múltiple”, pero la conclusión única: la ciencia está curándolo. La ciencia. Sin embargo, el mensaje que transmite el titular de la entrevista de Víctor-M. Amela a Odile Fernández no es ése, sino que la mujer ha superado la enfermedad gracias a un simple cambio de dieta. ¿En serio? Analicemos lo que nos cuenta la interesada.

Fernández tuvo un cáncer de ovarios. “¡Me extirparon un tumor de once centímetros de diámetro! Y parecía solventado. Pero no…”, le dice a Amela. Y añade que, poco después, le diagnosticaron “metástasis en vagina, pulmón y huesos. Era noviembre de 2010 y tenía sólo un 5% de posibilidades de vivir más de cinco años”. Pensó en lo peor, aunque no tiró la toalla. “Empecé quimioterapia… y algo más” , dice.  Y aquí es cuando comienza a vender su moto. El algo más que, según ella, le curó fue el cambio de hábitos dietéticos que recoge en su libro Mis recetas anticáncer y sobre el cual imparte talleres. “Sentí gran alegría… ¡y en dos meses el cáncer ya no estaba!: mi actitud y mi dieta activaron los recursos de mi organismo”. A partir de ese momento, el discurso de la mujer se centra en qué alimentos son anticancerígenos (frutas, verduras, ciertas especias…) y cuáles cancerígenos (carnes rojas, salchichas, embutidos, bollería industrial, fritos).

El discurso de Fernández es falaz. En 2010 los médicos le dijeron que tenía un 5% de probabilidades de vivir más de cinco años. Aunque todavía no ha pasado ese lustro, como ella asegura que la enfermedad ha desaparecido por completo, cabe suponer que podría estar entre el 5% de supervivientes. Si es así, ¿esa curación se habrá debido a la dieta? Ella misma reconoce que siguió quimioterapia, así que lo lógico es achacar a ésta su victoria sobre el cáncer. El plazo que da para la desaparición de la enfermedad es, a juicio de expertos,  sorprendentemente corto y es más que probable que la quimioterapia fuera acompañada de otros tratamientos que quizá la necesidad de resumir le haya llevado a no citar. Que Fernández crea que ha sido la dieta la que le ha curado tiene tanto fundamento como que, si hubiera seguido el tratamiento indicado y a la vez rezado -supongo que no lo ha hecho porque se declara agnóstica-, atribuyera su sanación a Dios.

Nutrición y prevención

Entrevista a Odile Fernández en 'La Vanguardia'.¿Puede una dieta curar el cáncer? “No hay ninguna dieta anticáncer”, sentenciaba en Abc a principios de año Andrés García Palomo, jefe de Oncología del Hospital de León. Y añadía que “la dieta tiene que respetar los criterios que siempre hemos establecido como una alimentación saludable. Es decir, tiene que haber una cantidad diaria de hidratos de carbono, muy pocas grasas y una cantidad mediana de proteínas”. Comer bien y tener otros hábitos saludables -como hacer ejercicio, no fumar y beber con moderación- es la mejor prevención demostrada contra el cáncer. Los expertos calculan que la mala alimentación está en el origen del 35% de los casos de la enfermedad. Pero, ¡ojo!, que una dieta equilibrada haga que se reduzcan las probabilidades de padecer el mal no significa que, una vez detectado, una alimentación determinada vaya a revertir el proceso. No hay ninguna dieta que cure el cáncer. Además, cuando alguien está en tratamiento, es fundamental que, para que éste tenga éxito, siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, no las del primer libro que encuentre por ahí, incluidos los de Fernández.

“La cirugía, la quimioterapia y la radiación pueden tener un impacto negativo directo (o mecánico) o indirecto (o metabólico) en el estado de nutrición. El éxito del tratamiento del cáncer estará determinado por la capacidad del paciente para tolerar el tratamiento, el cual, a su vez, estará afectado por el estado de nutrición anterior al tratamiento. El clínico a cargo del tratamiento debe evaluar el estado de nutrición de referencia y conocer los posibles efectos de los diferentes tratamientos. Los pacientes que reciben tratamientos agresivos contra el cáncer generalmente necesitan la gestión agresiva de la nutrición”, indican en la web el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Cualquier enfermo de cáncer que crea que por comer ciertos alimentos se va a curar puede acabar poniendo su vida en serio peligro y cualquiera que no siga las indicaciones nutricionales de su oncólogo, sufrir complicaciones durante el tratamiento.

Fernández ya ha salido en “La Contra” de La Vanguardia, el mejor trampolín para la charlatanería en la gran prensa española, y participó en septiembre del año pasado en el XIII Congreso Ciencia y Espíritu, celebrado en Sevilla y donde se habló, entre otras cosas, de psicoastrología y relaciones, el proceso de la ascensión a la quinta dimensión y las experiencias cercanas a la muerte. Puede que gane dinero con sus libros sobre dietas mágicas contra el cáncer, y hasta es posible que se haga famosa, pero hace un flaco favor a la medicina y a los enfermos de cáncer. Según Amela, su blog Mis Recetas Anticáncer ha estado encabezado por la frase: “Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona. Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria”.  Una doble falacia que puede llevar a algunos a pensar que basta con comer sano para curarse de la enfermedad.

En esa peligrosa estupidez, en vez de en entrar en el quirófano, depositó su fe Steve Jobs cuando le diagnosticaron un cáncer de páncreas operable. “Intentó tratarse con dietas. Fue a espiritistas. Probó con la macrobiótica y no se operó”, recordaba hace dos años Walter Isaacson, biógrafo del cofundador de Apple. El resultado lo conocemos todos: para cuando decidió ponerse en manos de los cirujanos, era ya demasiado tarde. Si todo sale como ella dice -¡ojalá!-, a Fernández le habrá curado la medicina, no seguir una dieta supuestamente anticancerígena. Vender su supervivencia como consecuencia feliz de una alimentación sana es un acto, como poco, irresponsable. Si hubiera abandonado el tratamiento médico, ni toda la verdura y fruta del mundo le habría servido para nada. Y ella, como médico, lo tiene que saber: uno puede contraer un cáncer por alimentarse mal; pero, por mucho que uno se alimente como es debido, nunca lo superará sólo así.