10 años de cárcel para el fabricante de los detectores de bombas basados en el zahorismo que se usan en Irak

El millonario británico James McCormick, fabricante y vendedor de falsos detectores de bombas basados en el zahorismo que se utilizan en Irak, acaba de ser condenado a 10 años de cárcel. Hace unos días, el tribunal penal de Old Bailey, en Londres, le consideró culpable de fraude por la venta de los aparatos, cuyo precio oscila entre 11.000 y 40.000 euros la unidad. Hoy se ha leído la sentencia. En ella, el juez le condena a 10 años de prisión porque los equipos comercializados por la firma ATSC, fundada por él, “han creado (en Irak) una falsa sensación de seguridad” y han provocado indirectamente numerosos muertos y heridos. “El dispositivo era inútil, el beneficio indignante y su culpabilidad como estafador tiene que ser considerada de primer orden”, ha dicho el magistrado, según la BBC.

James McCormick. Foto: Efe.Reino Unido prohibió en enero de 2010 la exportación a Irak y Afganistán del ADE 651, un producto de ATSC que consiste en una empuñadura y una varilla, carece de batería u otra fuente de energía y de componentes electrónicos, se carga al caminar el operador y, si hay explosivos cerca, la varilla apunta a ellos, según promete el fabricante. Poco después, empezó en Londres el proceso judicial por estafa contra McCormick, ya que diversos expertos habían dictaminado que los dispositivos eran en realidad un timo, que se trataba de simples varillas de zahorí disfrazadas de equipos de alta tecnología.

Funcionan “según los mismos principios que la ouija”, ironizaba hace cuatro años en The New York Times el teniente coronel retirado Hal Bidlack, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. A pesar de las más que fundadas sospechas de fraude, la Policía y el Ejército iraquíes anunciaron entonces que iban a seguir usando las varitas mágicas de McCormick para detectar bombas. Sólo a Irak, el estafador ha vendido dispositivos por más de 30 millones de euros. De hecho, en noviembre de 2009, el responsable iraquí para el control de explosivos, general Jehad al-Jabiri, dijo que no le importaban  las pruebas científicas  y que prefería recurrir al ADE 651 que a perros adiestrados porque las inspecciones eran más rápidas. Claro, y también tan inútiles como poner a un adivino en un control policial.