Periodistas de salud españoles lanzan un manifiesto por una información rigurosa sobre vacunación

Portada del 'Manifiesto ANIS por una comunicación responsable en vacunación'.La Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) española acaba de hacer público el Manifiesto ANIS por una comunicación responsable en vacunación. El documento ha sido elaborado por un grupo de periodistas especializados con el objetivo de establecer directrices para garantizar el rigor en la información sobre la materia y llamar a la colaboración de las instituciones y los profesionales de la salud en la lucha contra la antivacunación. “Hay cuestiones de salud que nos plantean desafíos adicionales, ya que una información deficiente o incorrecta puede dar lugar a una decisión desafortunada con impacto sobre la salud general. Éste puede ser el caso de la vacunación, una de las medidas de salud pública que más ha contribuido a mejorar la expectativa y la calidad de vida de la sociedad en su conjunto”, explican en la introducción al decálogo.

El Manifiesto ANIS por una comunicación responsable en vacunación fue consensuado por una veintena larga de profesionales del periodismo sanitario en un encuentro de trabajo celebrado  en Madrid el 12 de noviembre, con el apoyo de la Asociación Española de Vacunología (AEV) y el Observatorio para el Estudio de las Vacunas. “Este documento ha nacido con el propósito de ahondar en el compromiso que tenemos los periodistas de ofrecer a la población una información veraz, transparente y rigurosa, unos aspectos que cobran especial relevancia a la hora de tratar las noticias relacionadas con la salud, en general, y en este caso particular con una de las herramientas de salud pública que más vidas salva cada año en todo el mundo: la vacunación”, indica Alipio Gutiérrez, presidente de la ANIS.

El decálogo incide, entre otras cosas, en la necesidad de “acudir a expertos competentes”, elegir fuentes creíbles, huir del sensacionalismo, ser transparente y  primar el rigor, lo que incluye “informar de los efectos adversos, pero también de las consecuencias para la población que conlleva la no vacunación”. El documento está en las antípodas de la irresponsable actitud de algunos periodistas que se están dedicando últimamente a publicitar las peligrosas ideas conspiranoicas y pseudocientíficas de Teresa Forcades, la monja antivacunas, quien recomendaba hace unos días en la Cadena SER que “nadie” se vacune contra el virus del papiloma humano, por ejemplo.

El fraude de la antivacunación

El movimiento antivacunación tiene su origen en una fraudulenta investigación del médico británico Andrew Wakefield, quien se inventó en un artículo publicado en 1998, en la revista The Lancetla falsa conexión entre la vacuna triple vírica -contra el sarampión, la rubéola y las paperas- y el autismo. En enero de 2011 y después de siete años de investigación, el periodista Brian Deer desveló en el British Medical Journal que Wakefield planificó una serie de negocios para obtener millones aprovechándose del miedo hacia las vacunas que su fraudulenta investigación iba a infundir entre el público. Su investigación sobre la triple vírica y el autismo está considerada como uno de los más grandes fraudes científicos de la historia y ha propiciado caídas en los índices de vacunación en Reino Unido, Estados Unidos y otros países desarrollados -incluida España-, y brotes víricos que en ocasiones han cobrado vidas.

Los autores del manifiesto de la ANIS hacen un llamamiento expreso a la implicación de las instituciones y los profesionales sanitarios en la lucha contra la antivacunación: “Necesitamos un compromiso inequívoco con la divulgación sobre vacunación por parte de las instituciones sanitarias públicas y privadas y de los profesionales e investigadores como fuentes de información. Lograr altas coberturas en vacunación entre los profesionales sanitarios constituiría un ejemplo para la población”.

Si es periodista de salud o científico, o profesional sanitario, puede firmar el Manifiesto ANIS por una comunicación responsable en vacunación en la web de la asociación o mandando un correo electrónico con su nombre, apellidos y profesión pinchando en este enlace. Yo ya lo he hecho.


Manifiesto ANIS por una comunicación responsable en vacunación

Los periodistas y los medios que informan de cuestiones relacionadas con la vacunación tenemos la responsabilidad de…

1. Entender las bases del proceso de investigación médico-científica de las vacunas. O, en caso contrario, al menos, acudir a expertos competentes y, en caso de duda, renunciar a publicar una información sesgada, no contrastada o apoyada en testimonios no acreditados.

2. Buscar fuentes acreditadas a la hora de informar sobre vacunación. En vacunación no hay creencias, hay realidades. Debemos seleccionar las fuentes teniendo como guía el interés público y acreditar la procedencia de las informaciones que nos suministran. Debemos establecer criterios como la pertenencia a sociedades científicas o publicaciones que permitan certificar la credibilidad científica de la fuente.

3. No difundir informaciones basadas en una única fuente. La complejidad de la información sobre vacunación difícilmente se puede resolver acudiendo a una única fuente, por lo que se deben evitar las noticias basadas en un único punto de vista.

4. Huir del sensacionalismo. Evitar el periodismo testimonial fácil y el dramatismo sin comprobar los datos aportados. Para ello, debemos solicitar a las fuentes de información que colaboren en la correcta interpretación y valoración de la relevancia de los datos científicos.

5. Ser transparentes en la información. Conocer los vínculos entre las fuentes de información y quiénes las promueven, así como desvelar su identidad si fuera pertinente para su correcta interpretación. No debemos permitir la politización de la salud pública, por lo que debemos exigir mayor transparencia a todas las entidades involucradas en la transmisión de información en vacunación: desde industria farmacéutica hasta las administraciones sanitarias públicas.

6. Ser rigurosos con los datos que manejamos. Ser precisos en la información y facilitar a nuestra audiencia el mayor número posible de claves, datos, testimonios, referencias… que ayuden a interpretarla correctamente. La información que se ofrezca debe basarse en la evidencia científica. Asimismo, los argumentos de tipo clínico deben diferenciarse claramente de otros como los económicos para evitar la confusión en la audiencia. Como parte de los datos, debemos informar de los efectos adversos, pero también de las consecuencias para la población que conlleva la no vacunación.

7. Cuidado con Internet. Si acudimos a Internet, debemos asegurarnos de que consultamos webs acreditadas con sellos de calidad del ámbito científico (HoN Code, WMA…). El uso de la información obtenida en Internet no excluye la responsabilidad de contrastar su veracidad y, sobre todo, su vigencia.

8. Buscar la originalidad en el enfoque sin comprometer el rigor. Ser originales en la exposición y en el enfoque de la información no debe impedirnos mantener como premisas el rigor, el equilibrio y la precisión.

9. Exigir de las instituciones su corresponsabilidad en la divulgación sobre la vacunación. Los periodistas y los medios que informan de cuestiones relacionadas con la vacunación consideramos que, para ejercer nuestra tarea con responsabilidad en las mejores condiciones, necesitamos un compromiso inequívoco con la divulgación sobre vacunación por parte de las instituciones sanitarias públicas y privadas y de los profesionales e investigadores como fuentes de información. Lograr altas coberturas en vacunación entre los profesionales sanitarios constituiría un ejemplo para la población.

10. Favorecer la información continua. Con el fin de poder hacer de estos propósitos de interés general una realidad, solicitamos recursos formativos para que los profesionales podamos contar con información y conocimientos actualizados en materia de salud y medicina en general y, de vacunación, en concreto.

Madrid, 12 de noviembre de 2012.