¿Por qué la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao tiene una sección de homeopatía?

“Me ha sorprendido comprobar que la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) tiene una sección dedicada a la homeopatía. ¿A qué se debe?”. Un mes llevo esperando que esa institución me responda a esta simple pregunta. Les escribí después de que Jesús Pérez Bilbao, un escéptico lector de este blog, me alertara de ello y de comprobar que, efectivamente, la ACMB tiene una sección homeopática y está presidida por María Luz Ramos Peña. Mi mensaje de correo electrónico del 24 de enero, enviado desde mi dirección profesional del diario El Correo, decía:

Estimados señores,

Me ha sorprendido comprobar que la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao tiene una sección dedicada a la homeopatía. ¿A qué se debe?

Lo pregunto porque no está demostrado que esta práctica funcione más allá del placebo, tal como han demostrado numerosos estudios y dictaminó un grupo de expertos para el Ministerio de Sanidad a finales de 2011.

Me gustaría saber por qué razón una institución como la ACMB ampara una práctica que dirigentes de prestigiosas entidades como la Asociación Médica Británica han dicho que “es brujería”; sobre la que el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; cuya capacidad terapéutica “ha sido científica y concluyentemente refutada”, según Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ); y de la que el biólogo español Francisco J. Ayala dice que “no tiene ningún fundamento científico. Se basa en conceptos completamente erróneos”.

No he pretendido ser exhaustivo en esta relación de opiniones críticas hacia la homeopatía, basadas todas ellas en la evidencia experimental, donde nunca ha demostrado su efectividad en condiciones científicamente controladas.

En fin, les agradecería que me dijeran cuáles son los criterios de la ACMB  a la hora de amparar esta práctica pseudocientífica.

Sin más, reciban un cordial saludo

Luis Alfonso Gámez

Tres días después, un miembro de la institución me aseguró de que se había trasladado mi mensaje a la responsable de la sección de homeopatía para que me respondiera. Le dije que me parecía muy bien; pero que yo no había escrito a la ACMB para conocer la opinión de un homeópata, sino para conocer la postura oficial de la entidad. Pasaron los días y no tuve más noticias de la ACMB. Así que el 7 de febrero les volví a escribir:

Estimados señores,

Hace quince días, les envié el mensaje de correo adjunto y todavía no he recibido ninguna respuesta.

Les importaría decirme si van a responder. Sólo quiero saber qué llevó en su momento a la Presidencia de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao a decidir tener una sección dedicada a la homeopatía y desde cuándo existe, ya que creo que daña la reputación de una, por otra parte, entidad de prestigio reconocido.

Sin más, reciban un cordial saludo,

Luis Alfonso Gámez

Al día siguiente, me respondieron por primera vez oficialmente:

Estimado señor Gámez,

El presidente de la Academia, el doctor Juan I. Goiria, está al tanto de sus emails y le agradecería que nos facilitase su teléfono para que pudiese tratar telefónicamente el tema con usted.

Atentamente,

Loreto Fdez. de Mendiola
Secretaría Técnica ACMB

Facilité inmediatamente a mi interlocutora por correo electrónico no uno, sino dos teléfonos de contacto, añadiendo que no tenía inconveniente en ser yo quien llamara a Juan I. Goiria, presidente de la ACMB, cuando él me lo indicara. Hace más de quince días de esto -más de un mes desde mi primer mensaje a la institución sobre este asunto- y sigo como al principio. Sólo quiero saber por qué la ACMB tiene una sección de homeopatía cuando no está demostrado que funcione más allá del placebo, algo que me preocupa por el prestigio del que goza esa entidad. Además de publicar La Gaceta Médica de Bilbao –la revista decana en España en su área-, la ACMB acoge la sede social de veinticuatro sociedades científicas de ámbito provincial, autonómico e intercomunitario.

Los principios fundamentales de la homeopatía, establecidos por Samuel Hahnemann hace dos siglos, son que lo similar cura lo similar y que, cuanto más pequeña es la dosis de una sustancia -cuanto más diluida está-, mayores son sus efectos. Si fuera cierto, eso implicaría que una sustancia que quita el sueño, como la cafeína, sería un potente somnífero si se consume muy diluida. ¿Cuánto es muy diluida para un homeópata? Pues, tanto que no queda ni una molécula del principio activo en el producto que nos venden.

El asunto es muy simple: si la ACMB tiene constancia de que la homeopatía funciona, ha hecho un hallazgo de alcance mundial que debería publicar inmediatamente en las revistas científicas más importantes; si no, su respaldo a esa práctica carece de fundamento. Por cierto, si la ACMB ha dado con pruebas de la efectividad de la homeopatía, debería optar al premio Sisifo, dotado con nada menos que un millón de euros. Basta para ello con que se ponga en contacto con el Círculo Escéptico, la entidad que coordina ese reto en España.

Supongo que los integrantes de la Junta de Gobierno de la ACMB saben lo que es la homeopatía. A quienes no lo sepan, les recomiendo ver “¿Homeopatía?”, el episodio dedicado a esta práctica en la serie de televisión Escépticos, cuyo contenido está avalado por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco. Aquí se lo dejo.