“Detrás de cada alienígena hay un ser humano”, dice Pablo Ríos, autor del cómic ‘Azul y pálido’

El guionista y dibujante Pablo Ríos. Foto: Pablo Ríos.No tengo casi cómics sobre platillos volantes y no es porque no me gusten, sino porque no se me han presentado oportunidades para adquirirlos. Ahora mismo, el único que me viene a la mente es uno titulado Ovnis, publicado en 1977 por Ediciones Laida, que narra la abducción de Pascagoula, las visiones de Ezequiel, el caso de isla Maury y otros clásicos de la mitología platillista desde una perspectiva crédula. Muy diferente, y mucho más interesante, es Azul y pálido (Entrecomic Comics), la primera novela gráfica de Pablo Ríos (Algeciras, 1978), un tebeo sobre la obsesión por los extraterrestres. El título es un homenaje a Carl Sagan. Hace referencia a Un punto azul pálido, la foto de nuestro planeta tomada por la Voyager 1 desde 6.000 millones de kilómetros en 1990 por petición expresa del fallecido astrofísico a la NASA. Por las páginas de esta novela gráfica, se pasean George Adamski, Betty y Barney Hill, Giorgio Bongiovanni, Sixto Paz, Billy Meier, y José Luis Jordán Peña y los ummitas, entre otros. “¿Estas personas son dignas de lástima, de compasión o, por el contrario, de admiración y respeto?”, responde el autor cuando apunto el patetismo que proyectan los protagonistas humanos de este bonito tebeo.

-¿Cómo nació la idea de Azul y pálido?

-¡Tras la muerte de otro proyecto! Mi idea original era hacer un tebeo de aventuras, pura fábula, fantasía, lleno de ancient astronauts e inspirado en Erich von Däniken, Peter Kolosimo… Pero me sinceré conmigo mismo. Por ahí no iba a ninguna parte: quería hablar de otras cosas, más tangibles. Todo lo tangible que puede ser la ufología, claro. ¡Así empezó todo! ¡Los carros de los dioses me trajeron aquí!

Portada de la novela gráfica 'Azul y pálido', de Pablo Ríos.-¿De dónde viene su interés por la ufología?

-El punto de inflexión fue Encuentros en la tercera fase. Era muy crío cuando la vi y me volvió loco. Es un caramelo dulcísimo (la vida extraterrestre) envuelto en un papel precioso (¡Steven Spielberg, François Truffaut, JohnWilliams!). ¡De ahí, a los libros sobre el tema y a mirar el cielo con prismáticos!

-¿Creyó alguna vez en la posibilidad de visitas extraterrestres?

-Sí, claro, por supuesto. Pero a pies juntillas, ¿eh? Cada libro que leía me convencía más. Con el paso del tiempo, te das cuenta de que es una cuestión de fe, más allá de la evidencia científica. Y eso es lo que más me interesa del fenómeno, más allá de los grises, los altos y Chewbacca.

-¿Sigue interesado por el mito ovni o es un capítulo ya cerrado para usted?

-Sí, sí. Cada vez más. Me fascinan todas las nuevas teorías, cuánto más rocambolescas mejor, de los pliegues transdimensionales a los viajes en el tiempo.

-El libro es un claro homenaje a Carl Sagan, por el título, el arranque y el final. ¿Por qué?

-Sagan fue un artista, un humanista y un pedagogo. Su visión del Universo fue muy importante en mi formación. ¡Para un absoluto patán en cuanto a cualquier conocimiento científico como yo, su obra es una tabla salvavidas a la que aferrarse!

Viñetas de 'Azul y pálido', de Pablo Ríos.

-La parte final es un canto a la exploración del Cosmos, una apuesta por la ciencia frente a la creencia, el conocimiento frente a los dioses…

-Nadie nos necesita más que nosotros mismos. ¡Ningún dios se ha manifestado aún seriamente al respecto! Para comprendernos, y comprender cuánto nos rodea, la ciencia es nuestro espíritu guía. Así que debemos tener fe en ella, ja, ja.

-¿Cómo se ha documentado? ¿Cuáles han sido sus fuentes?

-Todo lo que ha caído en mis manos. El proceso de documentación me ha llevado un año y medio, aproximadamente… Libros, películas y la bendita Internet. De cada caso he querido conocer el punto de vista del protagonista, del observador totalmente convencido y del escéptico.

-¿Se ha dejado historias o personajes en el tintero?

-No quería contar la mera observación de luces en el cielo, sino que las historias tuvieran ese componente difuso del abducido, del contactado. Y, bueno, que tuvieran un componente estético atractivo visualmente. ¡Es un cómic, en definitiva! Pongamos que están los que tienen que estar.

Viñetas de 'Azul y pálido', de Pablo Ríos.

-¿No teme que haga falta que el lector disponga de un bagaje ufológico para disfrutar del libro?

-¡Quiero creer que no! El conocedor del tema reconocerá los lugares comunes y tiene otro nivel de lectura, claro, pero me gusta pensar que el profano entienda que hablo de algo mucho más cercano que Zeta Reticuli.

-En la contraportada, se dice que usted da voz a los protagonistas “sin juzgarlos, sin preguntarse si mienten o nos engañan”. Al margen de que algunos hayan mentido descaradamente, muchos personajes transmiten un cierto patetismo, como si quisieran creer a toda costa en que lo que han vivido es real y no lo tengan claro.

-Bien, ésa es la opinión de Gerardo Vilches, crítico de cómics, amigo y, probablemente, la persona que más veces ha leído mi novela gráfica. He intentado distanciarme, pero con algunos he sido más duro que con otros, ésa es la verdad. En definitiva, quiero creer que la esencia de Azul y pálido es ésa a la que se refiere en su comentario. ¿Cómo llega alguien a construir su propia realidad? ¿Y qué seguridad puede llegar a transmitir la afirmación de la vida extraterrestre? ¿Estas personas son dignas de lástima, de compasión o, por el contrario, de admiración y respeto? Detrás de cada alienígena hay un ser humano, y esto es lo que más me interesa.

Viñetas de 'Azul y pálido', de Pablo Ríos.

-¿Cree usted que hay alguien ahí fuera, que hay vida inteligente extraterrestre?

-Fíjese en cómo plantea la pregunta: “¿Cree usted…?”. De nuevo, la fe. Seguimos sin pruebas. La ciencia, por ahora, dice no. Pero no me voy a escabullir. Sí, lo creo. Otra cuestión sería si han tenido contacto con nosotros. Aquí ya…

-¿Ha pensado en abordar otras creencias paranormales en futuras obras?

-Ahora quiero hacer un tebeo completamente alejado de todo esto, tan alejado como lo está el fútbol, que será el tema principal de mi próximo trabajo. Pero sí que puede que vuelva a estos temas -me encanta decir esto- en el futuro, siempre desde una óptica parecida a la de Azul y pálido, el hombre tras el milagro.

Pablo Ríos: Azul y pálido. Entrecomics Comics. Madrid 2012. 88 páginas. 12 euros.