La Universidad Pompeu Fabra acoge un curso de introducción al feng shui

La Universidad Pompeu Fabra (UPF) acogerá, del 17 de octubre al 16 de enero, un taller de introducción al feng shui, me ha alertado un lector. Lo impartirá Montserrat Milian, quien, además de experta en esa práctica, ha cursado astrología china e I Ching, y la inscripción cuesta 39 euros. No se concederán créditos de libre elección ni ningún tipo de título,  pero no por eso resulta menos alucinante que la UPF preste su nombre a la promoción de una superchería. Porque el feng-shui es equiparable a la lectura de manos, la adivinación del futuro, la homeopatía y la comunicación con los muertos.

Dicen en la web de la UPF que el feng shui, “para algunas personas, tan sólo representa una moda y, quizás, una superstición; para otras, sirve para decorar; para la mayoría, no obstante, supone un gran misterio. Aunque la aplicación de sus principios repercute sobre la decoración y busca la belleza y la harmonía, es algo más profundo”. Fíjense: para la mayoría, es “un gran misterio”. ¿Desde cuándo que muchas personas crean algo implica que ese algo sea cierto? El feng shui no es ni un pequeño misterio, es un cuento chino, una especie de acupuntura arquitectónica basada en que todas las cosas y personas tienen una energía vital y que en las casas hay que organizar las estancias y los muebles según unas energías positivas y negativas chiripitifláuticas que sólo detectan los expertos en feng shui.

La Generalitat catalana decoró hace cuatro años las oficinas centrales del Departamento de Interior según los principios del feng-shui; ahora, la UPF avala su enseñanza. ¿Qué será lo próximo, abrir departamentos de cirugía psíquica en los hospitales catalanes?

a UPF acoge un curso de feng shui.