El 65% de los españoles cree que los tomates que come no tienen genes

La realidad es mucho más descorazonadora que la peor ficción. Y no me refiero a la crisis económica. Un estudio de la Fundación BBVA hecho en once países -diez europeos y Estados Unidos- revela que los españoles somos unos ignorantes de tomo y lomo en lo que a ciencia se refiere. Vulgarmente dicho, unos burros. ¿Cómo calificaría usted, si no, a quien cree que el efecto invernadero está causado por la energía nuclear (65,6% de los españoles encuestados) o que los tomates que comemos, a diferencia de los producidos por ingeniería genética, no tienen genes (64,6%)? No me lo invento, tengo los datos delante y dan ganas de echarse a llorar. Olvidémonos de términos e ideas complejas, lo que falta en este país es cultura básica, elemental, escolar. Y, gracias a los recortes presupuestarios en educación, es muy probable que el futuro sea todavía peor, que hoy seamos burros, pero menos que mañana, aunque sigamos acumulando trofeos deportivos que nos llenen de tribal orgullo.

En un sencillo test de veinte sentencias sobre las que había que decidir si eran verdaderas o falsas -y que debería superar con matrícula cualquier bachiller-, de los once países consultados, España es el que obtiene la nota más baja -cuyos ciudadanos aciertan menos- en nada menos que catorce; en otras dos es el segundo país más ignorante; en otras dos, el tercero; y, en una, el cuarto. Sorprendentemente, en la pregunta que queda somos los segundos más listos, sólo superados por los estadounidenses, aunque creo que la razón no es que sepamos la respuesta. Me explico. La afirmación dice: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma de una forma a otra”. El 73,6% de nuestros paisanos la considera, con razón, verdadera; pero me da -llámenme malpensado si quieren- que es sólo por la popularidad del dicho. Nada más. Y sospecho que, si la sentencia hubiera sido la falsa de “la excepción confirma la regla”, su popularidad habría hecho que la mayoría de los encuestados la diera por buena. Pero, dejémonos de elucubraciones y vayamos a lo que creen saber nuestros conciudadanos.

Los más analfabetos

El 82,6% de los españoles encuestados cree que “la extracción de células madre de embriones humanos se hace sin destruir los embriones”; el 75,7%, que “los antibióticos destruyen los virus”; el 72,4%, que, “hoy por hoy, no es posible transferir genes de seres humanos a animales”; el 69,6%, que “los átomos son más pequeños que los electrones”; el 67,1% que “los láseres funcionan mediante ondas sonoras”; el 58,7%, que “toda la radiactividad es producida por la actividad de los seres humanos”; el 56,8%, que “las células de los seres humanos, por lo general, no se dividen”; el 55,1%, que “casi todos los microorganismos son perjudiciales para los seres humanos”; el 54,9%, que “las plantas no tienen ADN”;  el 48,4%, que “los primeros seres humanos vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios” -italianos y estadounidenses creen todavía más en la realidad de Los Picapiedra-… Sospecho que las falsas ideas sobre genética y radiactividad -incluido la conexión entre la energía nuclear y el calentamiento global- pueden estar en el origen de mucha de la oposición popular a los transgénicos y las centrales nucleares, y creo que sería interesante indagar en ese sentido en futuros trabajos.

La parte positiva, aunque sigamos estando muy mal situados en el ranking de países, el que el 82% de nuestros paisanos sabe que “el aire caliente asciende”; el 77,3%, que los continentes se desplazan; el 76,8% que “el oxígeno que respiramos proviene de las plantas” -esta afirmación es incompleta y se olvida de la importantísima aportación del mar-; el 74,4%, sabe que lo que nos tiene pegados al suelo es la gravedad; y el 71,4% que el gen es la unidad básica de la herencia biológica. Además, como en el resto de los países, la inmensa mayoría de los encuestados en todos los países sabe que la Tierra gira alrededor del Sol (82,8% de los españoles) y que la luz viaja más rápido que el sonido (73,2% de nuestros paisanos).

El informe concluye que los españoles somos los más analfabetos científicamente hablando, mientras que los daneses son los que más saben. En general, “los hombres, los adultos jóvenes y, más marcadamente, la población con mayor nivel de estudios, son quienes mayor vínculo tienen con la ciencia”, indican los autores. Y añaden: “La distancia entre el nivel de conocimiento científico de los españoles y la media europea es mucho más importante entre los adultos mayores que entre los jóvenes: el segmento con nivel bajo de conocimiento entre los jóvenes españoles es de un 13% frente al 10% de los jóvenes de la media europea, mientras que este segmento alcanza al 57% de la población de adultos mayores españoles frente al 22% de los adultos mayores en la media europea”. Además, “el 56% de quienes (en España) tienen un mayor vínculo con la ciencia presentan un nivel alto de conocimiento científico, frente al 8% de quienes no tienen ningún vínculo con la ciencia”.

En la encuesta del Estudio internacional de cultura científica de la Fundación BBVA de la que están tomados estos datos, participaron 1.500 mayores de 18 años de cada uno de los once países -Alemania, Austria, España, Francia, Italia, Dinamarca, Estados Unidos, Holanda, Polonia, Reino Unido y República Checa- entre octubre y noviembre de 2011.