Los informativos de ETB 2 hacen apología de la antivacunación. ¿La harán del tabaco próximamente?

Las autoridades sanitarias están cada vez más preocupadas por la moda de la antivacunación, algunos profesionales de la salud españoles ya piden que se castigue con multas y sanciones penales a los padres que no inmunicen a sus hijos y, en Australia, esos progenitores van a tener que pagar más impuestos. Es lógico, con su egoísmo e ignorancia están jugando con la salud no sólo de sus vástagos, sino de todos. El aumento de niños no vacunados pone en riesgo la salud de los lactantes, de aquellos pequeños que no pueden ser inmunizados por circunstancias particulares, de quienes nacieron antes de las campañas de vacunación masivas y no pasaron la enfermedad, y de quienes han perdido o tienen debilitadas las defensas ante el virus, como los receptores de trasplantes de médula ósea. Por eso, cuando ayer por la noche me llamó el psicólogo, y miembro del Círculo Escéptico, Pedro Luis Gómez Barrondo para alertarme de que los informativos de ETB 2 estaban haciendo propaganda de la antivacunación, no podía creérmelo. Sin embargo, así fue.

Un reportaje del Teleberri presentó ayer la antivacunación como una alternativa respetable. Dos testimonios fueron el eje de la información: el de una madre irresponsable que no ha vacunado a sus hijos porque “no cree en las vacunas”, y el de, ¡agárrense!, una médico de familia de Osakidetza, Itziar Larrañaga, quien sostiene que no hay que erradicar enfermedades, que con las vacunas “estamos combatiendo con la energía vital del cuerpo, y esto nos lleva a más intoxicación a lo largo de los años y a la enfermedad crónica”. Dice esta facultativa que hay que “entender la enfermedad como un intento de nuestro cuerpo de recuperar salud y no como si fuera una maldición que nos ha caído por mala suerte”. ¿Y cuál fue el contrapunto a tanto disparate? Simplemente, no lo hubo.

¿Se imaginan que un informativo de una cadena pública hiciera apología de la conducción bajo los efectos del alcohol, el tabaquismo, el consumo de heroína o cocaína…? La gente pondría, en general y lógicamente, el grito en el cielo. Pues, hacer a estas alturas publicidad a los antivacunas, como se hace en este reportaje de ETB, es lo mismo: anima a la población a un actitud que puede poner en peligro vidas. Rafael Bengoa, consejero de Sanidad del Gobierno vasco, y otros expertos dejaron claro en el episodio “¿Salud de consumo?” de la serie Escépticos, emitida por la misma cadena, que la renuncia a la inmunización es un hábito peligrosa. La moda de la antivacunación es consecuencia de uno de los grandes fraudes científicos del siglo XX y de la ignorancia de esa parte de la población proclive a la medicina alternativa y otras supercherías.

“Conducta criminal”

David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP) advertía en enero en la revista Jano de que los casos de sarampión en nuestro país han pasado de 173 en 2010 a “más de 3.000, contando los no registrados”, el año pasado. “En España, no ha habido muertos [en el conjunto de Europa, murieron 8 personas y 24 padecieron encefalitis], pero el 10% de los enfermos ha sufrido complicaciones”, indicaba. Moreno reconocía que la cobertura vacunal ha bajado en nuestro país a “un 80% u 85%, cuando lo cierto es que se solía llegar al 95%”. Y Javier Arístegui, experto del CAV, achacaba el fenómeno “a la relajación de los padres con el calendario vacunal”.

“Si por darle un sopapo a un crío te la has cargado, ¿cómo debemos castigar a unos padres que ponen en peligro la vida de sus vástagos y la de las personas que le rodean, teniendo en sus manos el instrumento que puede evitarlo? A mí, ésa me parece una conducta criminal y, por tanto, creo que se merece una sanción penal“, contaba Félix Goñi, director de la Unidad de Biofísica de la Universidad del País Vasco y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a mi compañero Fermín Apezteguia hace un par de meses. A juicio del biofísico vasco, el rechazo a las vacunas “se debe, a la vez, a la ignorancia y al egoísmo”. “Si yo no vacuno a mi hijo en una sociedad de personas vacunadas, casi con toda seguridad no le va a pasar nada ya que hay una probabilidad muy baja de que alguien le contagie. Claro que puede ocurrir que una infección, que al niño vacunado le produzca una enfermedad leve y pasajera, al no vacunado le provoque una grave. La idea de que las vacunas son peligrosas es ridícula y tiene su origen en la ignorancia”, me decía en una entrevista en diciembre.

Las vacunas han acabado con enfermedades como la viruela, por ejemplo, y hecho que la poliomielitis sea en Occidente una rareza. Presentar, en un medio de comunicación, la antivacunación como alternativa a la vacunación es una demostración de periodismo irresponsable. No se puede jugar así con la salud de la población. No se pueden ignorar todas las evidencias científicas para dar voz, acríticamente, a un colectivo cuya actitud supone un riesgo para toda la población. Sinceramente, no tengo adjetivos para calificar este desmán, que espero que provoque reacciones donde debe: en la comunidad científica vasca y en el Departamento de Sanidad, que deberían exigir a ETB una inmediata rectificación.

Aquí tienen el segmento de publicidad contra las vacunas del Teleberri: