Un hipertenso vizcaíno acaba en Urgencias tras dejar los fármacos por consejo de su homeópata, médico colegiado

Una de las cantinelas habituales de los colegios de médicos es que la práctica de pseudoterapias como la homeopatía ha de limitarse a profesionales de la medicina porque eso protege a los pacientes. Es lo que dijo la Organización Médica Colegial (OMC) cuando acordó en 2009 reconocer la homeopatía “como acto médico, que precisa de un diagnóstico previo, de una indicación terapéutica y ser realizada por personal cualificado y en centro sanitarios debidamente autorizados”. “Lo que se persigue con este reconocimiento de la homeopatía como acto médico no es más que proteger la salud de la población. Con ello se va a conseguir, además, impedir que esas actividades que se practican con ciudadanos las lleven a cabo personas sin la formación adecuada, puesto que muchas veces dicha formación es, incluso, nula”, sentenció entonces Cosme Naveda, coordinador del Área para las Relaciones con las Terapias Médicas No Convencionales de la OMC. Si usted cree que eso le protege, está confundido. A los hechos me remito.

Un médico colegiado que practica la homeopatía en Vizcaya retiró hace unos meses a un hipertenso el tratamiento convencional -el que funciona- para controlar la tensión. El enfermo confió en el facultativo, dejó de tomar el fármaco y empezó a consumir el inútil producto homeopático de rigor. Después de cuatro meses, ingresó en Urgencias de un centro sanitario aquejado de una crisis hipertensiva por seguir los consejos del curandero. Soy hipertenso y consciente del riesgo que supone no ingerir disciplinadamente las pastillas cada mañana. Por eso, cuando un buen amigo me contó el caso de este paciente -un pariente muy próximo a él-, no daba crédito. ¿Cómo puede haber alguien que se diga médico y juegue de ese modo con la salud de un enfermo? ¿Cómo puede haber un colegio de médicos, en este caso el de Vizcaya, que ampare a un charlatán que retira la medicación a un hipertenso y le da, como sustitutivo, agua con azúcar?

Cuando mi amigo me contó el caso, le dije que, si no podía hacer que su familiar dejase para siempre la homeopatía, al menos, le convenciese para que la compaginase con la medicación de verdad. No es la mejor solución porque seguirán timándole, pero así no pondrá su vida en peligro. Por fortuna, el enfermo se encuentra bien tras haber vuelto a tomar los fármacos convencionales que nunca debió abandonar, pero ¿cuánta gente habrá por ahí que siga las irresponsables recomendaciones de facultativos colegiados como nuestro homeópata con trágicas consecuencias? ¿Siguen pensando Naveda, presidente del Colegio de Médicos de Vizcaya, y la OMC que la práctica de la homeopatía sólo por colegiados protege la salud de la población? Porque yo lo único que veo es un timo amparado por una institución gremial.