Feng shui, energías orientales, geometría sagrada, zahorismo y otras patrañas, en la Universidad de Gerona

Universidad de Gerona (UdG)Me enteré ayer a través de Cerebros No Lavados, el blog de Alberto Fernández Sierra, y, sinceramente, al principio me costó creerlo. Pero, con la capacidad de amparar patrañas de la Universidad española ocurre lo mismo que con la telebasura, que, para cuando crees que ya ha llegado al límite, lo supera de largo. Uno ha visto casi de todo en nuestra enseñanza superior –cursos de periodismo a cargo de fabricantes de misterios, promoción de la antivacunación, apertura de cátedras de homeopatía…-, pero ha batido todos los records. Por ahora, que también creíamos que, con Nieves Herrero y su cobertura del caso de las niñas de Alcàsser, la basura televisiva había llegado al tope.

Resulta que en la UdG, por 1.175 euros de nada, puedes conseguir 11 créditos si asistes a 120 horas de disparates varios reunidos bajo el título de Posgrado en salud y armonía del hábitat. Como escribe Fernández Sierra, el curso en cuestión es una recopilación de “modas de la Nueva Era, palabrería barata para intentar parecer ciencia, pero que en realidad es curanderismo 2.0”. Así, se hablará de la conciencia global holística, del feng shui, de la (pseudo)ciencia de la construcción de las catedrales, del telurismo, de la energía oriental, de la hipersensibilidad electromagnética, del zahorismo -ellos lo llaman geobiología-, de la visión del aura… ¡Sólo falta la Bruja Lola! De verdad, echo de menos en la oferta sesiones de tarot, lectura de los posos del café, astrología

No sé quién habrá dado el visto bueno a este disparate coordinado por Vicente San Juan, un cultivador del feng shui, la astrología, el masaje metamórfico y otras bobadas; pero ha dejado la credibilidad de la UdG, donde tengo buenos amigos, a la altura de la del ikerjimenecismo. El director del despropósito es un tal Gabriel Barbeta, profesor de arquitectura de la universidad y partidario de “diseñar y construir desde intenciones, pensamientos positivos, meditación, geometría sagrada, materiales programados y amor “. Y hay más profesores implicados, lo que demuestra que, como pasa en todos los colectivos, tener un título superior no inmuniza ante la charlatanería.

Mauricio-José Schwarz recuerda que la rectora de la UdG, Anna María Geli, destacaba hace cuatro meses en una entrevista que uno de los objetivos de la Universidad tiene que ser “estimular el pensamiento crítico”. Tiene razón y buenas muestras en el centro que dirige. Es mucho el trabajo que hacen, por ejemplo, en la Cátedra de Cultura Científica y Comunicación Digital de la UdG, cuyos responsables estarán bastante disgustados y a los que en estos momentos hay que apoyar más que nunca. ¿Cómo? Hagan lo que sugiere Fernández Sierra: escriban por correo electrónico a la rectora y a Joan Saurina, director de la Fundación Universidad de Gerona, entidad que, en última instancia, está detrás del curso de marras. Si quieren, pueden usar tal cual o modificar el modelo de queja que ha preparado Schwarz.

Pueden callarse, pero luego no lamenten que la pseudociencia y la charlatanería campan a sus anchas en la Universidad española. Y, cada vez que descubren una universidad que haga cosas parecidas, avisen.