Fallido suicidio homeopático con gominolas en Gijón

Cocinitas
No pudo ser. La homeopatía volvió a demostrar ayer su inefectividad. A pesar del empeño que puso Mauricio-José Schwarz, no hubo manera de que la pócima homeopática que preparó durante la charla “Homeopatía: nada a precio de oro”, que dimos en el ESET Foro Internet Meeting Point, en Gijón, tuviera efecto alguno entre quienes la probamos. El brebaje era una dilución 30CH de lejía, un disolvente y fertilizante. Uno de los principios de la homeopatía establece que, cuanto más pequeña es la dosis de una sustancia, mayores son sus efectos, algo que va contra el sentido común, la experiencia cotidiana y el conocimiento científico. Una vez obtenido el preparado ante el público -como pueden ver en la foto de Javier Pedreira, Wicho-, Schwarz sacó unas gominolas a un plato; puso unas gotas de la homeopáticamente venenosa solución sobre cada golosina; Yaiza Sesé, presentadora del evento, él y yo comimos una gominola cada uno; y se ofreció el resto al público. Las golosinas se acabaron. Prácticamente todos los asistentes a los que se ofreció una, la aceptaron, si bien hubo alguno que, como el periodista científico Antonio Martínez Ron, no se comió la gominola que le tocaba porque, dice, no le gustan. Quienes nos arriesgamos, incluido el autor de la foto, seguimos vivitos y coleando. Como era de esperar, porque la homeopatía es un timo.