Intereconomía TV resucita a Willard Libby con unas declaraciones contra la datación del carbono 14 de la sábana santa que nunca hizo

¿Puede alguien que murió en 1980 hacer unas declaraciones sobre algo que pasó después de su fallecimiento? Si usted cree que no, es que está poco ducho en los milagros de la sindonología, la pseudociencia que estudia la sábana santa. En 1988, tres laboratorios dataron por carbono 14 “el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%”. La ciencia concluyó así que la presunta reliquia había sido confeccionada en la Edad Media y, por consiguiente, no pudo envolver el cuerpo de Jesús. Y el resultado del análisis se publicó en Nature, sin que nadie lo haya refutado hasta el momento en ninguna revista científica. Sin embargo, no hay Semana Santa en la que los sindonólogos no recurran a trapacerías para intentar dar la vuelta a la tortilla, algunas tan burdas como resucitar a un científico para hacerle decir algo que nunca dijo.

Lo hizo ayer José de Palacios Carvajal, autor del libro La sábana santa. Estudio de un cirujano, en Lágrimas en la Lluvia, programa de Intereconomía TV dirigido y presentado por Juan Manuel de Prada. En una tertulia en la que todos los participantes defendían la autenticidad de la falsa reliquia, De Palacios Carvajal citó a Willard Libby, Nobel de Química en 1960 por el descubrimiento del método del carbono 14, y aseguró que fue el primer crítico del análisis por radiocarbono de la sábana de 1988. “Libby, que no era católico, dijo: «Si es que esto lo han hecho mal. Tiene tres defectos gravísimos que inutilizan total y absolutamente lo que han hecho estos señores». Así como a la Prensa le encantó que la sábana santa no fuera verdadera, casi no tuvieron eco en la Prensa las palabras de Libby y la demostración a posteriori de que es así”, se lamentó el médico. Y nadie en el plató Lágrimas en la Lluvia replicó lo obvio: que, a no ser que se trate de una publicación esotérica, un medio de comunicación no se hace eco de declaraciones hechas por nadie después de muerto.

Un invento de los sindonólogos

Porque esas declaraciones -de las que he tenido conocimiento gracias a Luis Miguel Ortega, miembro del Círculo Escéptico, y al periodista Julio Arrieta- son inventadas. Son una más de las patrañas con las que los sindonólogos intentan desacreditar sistemáticamente los, para ellos, incómodos resultados del análisis del carbono 14. Libby no pudo hacerlas porque murió ocho años antes de los análisis. A no ser, claro, que las realizara vía ouija en algún congreso de sindonología, que todo puede ser, dado lo riguroso de la disciplina. Estamos ante una cantinela que algunos defensores de la falsa reliquia repiten desde hace más de veinte años: ya en 1989, Celestino Cano, presidente del Centro Español de Sindonología (CES), aseguró que Libby había ratificado que la prueba del radiocarbono no se había hecho bien. Lo mismo que ayer repitió, con el mismo fundamento, José de Palacios Carvajal en Intereconomía TV.

Una variante de la misma estrategia anticientífica es lo que dijo el jueves el astrofísico y jesuita Manuel María Carreira, según quien la datación por el carbono 14 “se hizo de manera que debía dar vergüenza a cualquier científico, se hizo con mala metodología, con la peor de las muestras y sin hacer las cosas siguiendo el protocolo”. El sacerdote dice que hay que olvidarse de esa prueba: “Eso, fuera de la mesa”. Es lo mismo que sostiene el periodista del misterio José Manuel García Bautista, quien cree que “fue la mortaja de Cristo” y que “ni con nuestra tecnología se podría falsificar alfo así”. Amén. Pero lo cierto es que los resultados del datación del radiocarbono siguen siendo igual de válidos que en 1988 porque nadie ha publicado en ninguna revista científica nada que demuestre que los análisis se hicieron mal. En ciencia, no vale con decir que algo se hizo mal; hay que demostrarlo. Los resultados de las pruebas hechas en 1988 no han sido refutados por nadie desde entonces. Ésa es la verdad.

Si aún así usted tiene dudas, puede consultar una guía rápida al falso misterio de la sábana santa.