La máxima autoridad científica japonesa alerta de que urge frenar la expansión de la homeopatía en el país

El neurólogo japonés Ichiro Kanazawa.“La capacidad terapéutica de la homeopatía ha sido científica y concluyentemente refutada”, dijo el martes el neurólogo Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ), en una rueda de prensa, según informa The Mainichi Daily News y me ha contado el escéptico Toño del Barrio. Kanazawa hizo estas declaraciones en respuesta a la muerte, en octubre de 2009, de un recién nacido por una hemorragia causada por falta de vitamina K después de una partera le dio un remedio homeopático en vez de una inyección de vitamina K2. La madre del bebé ha demandado ahora al partera, y el máximo representante de la ciencia japonesa no ha dudado en pronunciarse sobre la inutilidad del tratamiento practicado al pequeño.

En un breve discurso, el presidente del SCJ ha explicado que la homeopatía fue inventada por Samuel Hahnemann a principios del siglo XIX y se basa en la dilución en agua de un principio activo hasta que no queda una sola molécula de él. “Sólo queda el agua”, ha sentenciado Kanazawa, quien ha añadido que, por tanto, los remedios homeopáticos carecen de cualquier valor terapéutico más allá del efecto placebo. Ha recordado que los homeópatas sostienen que “el agua tiene memoria del material en ella disuelto”, ha dicho que esa afirmación es absurda y carece de base científica, y ha hecho hincapié en la necesidad de frenar la propagación de la homeopatía en Japón para evitar que esta práctica anticientífica arraigue, como ha sucedido en Europa y Estados Unidos. El SCJ nació en 1949, representa a la comunidad científica japonesa, y tiene como objetivo asesorar al Gobierno nipón sobre asuntos científicos y promocionar de la ciencia.

El Gobierno británico decidió en julio dar la espalda a la ciencia, al hacer caso omiso del informe del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes que urgió en febrero al Servicio Nacional de Salud (NHS) a que no financie la homeopatía por considerar que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”. En España, los intereses corporativistas han llevado a la Organización Médica Colegial (OMC) a arropar esta práctica pseudocientífica, y las autoridades hacen la vista gorda a la venta de los inútiles productos homeopáticos en farmacias a pesar de que no hay ninguno que tenga la autorización correspondiente de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).