El ovni que obligó a cerrar en julio el aeropuerto chino de Hangzhou era un avión privado en un vuelo ilegal

La foto del ovni de Hangzhou que corresponde, en realidad, a un avión en descenso.

El ovni que obligó el 7 de julio a cerrar durante unas horas el aeropuerto de Xiaoshan, en la ciudad china de Hangzhou, era un avión privado en un vuelo ilegal, según Global Times, China Economic Review y Time. En China, cuesta menos pagar la multa por un vuelo sin autorización que conseguir ésta de las autoridades aéreas y eso acaba provocando incidentes como el de Hangzhou, según los expertos. Ufólogos chinos coinciden en ese dictamen, aunque, más de un mes después de los hechos, no se ha identificado ni el presunto avión ni a su piloto, que es de suponer que hará todo lo posible porque no le pillen después de la que armó.

“Según las leyes chinas de aviación civil, la multa por un vuelo ilegal oscila entre los 10.000 y los 100.000 yuanes mientras que una solicitud de aprobación oficial del plan de vuelo puede costar entre 50.000 y 100.000. Muchos eligen simplemente pagar la multa, pero sus vuelos pueden causar el caos cuando los aparatos aparecen las pantallas de radar de los aeropuertos. En abril, algunos vuelos fueron desviados de Shanghai a otras ciudades cercanas cuando un helicóptero no registrado entró en el espacio aéreo de la ciudad”, escribe Chengcheng Jian en la revista Time. Es lo que los expertos creen que sucedió a principios de julio en Hangzhou.

La situación puede ir a peor en un futuro próximo porque el mercado de las aeronaves privadas -aviones y helicópteros- está en el país en plena expansión. Se calcula que el número de aviones privados puede rondar ahora los 200, de los que estarían registrados menos de 50. Global Times cita, como ejemplo, a un hombre de negocios de la provincia de Zhejiang que tiene once aviones y reconoce haber hecho varios vuelos ilegales. “No existe una regulación especial sobre los aviones privados en China. Compré esos aviones y tengo derecho a que vuelen”, dice. En la actualidad, los vuelos a baja altura tienen que ser aprobados tanto por las autoridades civiles como por las militares, y los solicitantes no sólo han de informar a diferentes autoridades locales y nacionales, sino que, además, deben facilitar un plan de vuelo detallado al control de tráfico aéreo local ¡con siete días laborables de antelación!

Una foto que muchos medios de comunicación han publicado como del ovni del aeropuerto de Xiaoshan -y que reproduzco aquí- corresponde, en realidad, a un avión durante una maniobra de aterrizaje, según concluyeron a finales de julio varios ufólogos y expertos en aviación chinos, y no hay constancia de que tenga relación con el incidente de Hangzhou.