Quitar la cruz de la Iglesia católica del IRPF recortaría el déficit público en más de 500 millones en dos años

España tiene que reducir su déficit público al 3% del PIB antes de 2013. Eso va a obligar al Gobierno a recortar 15.000 millones en gastos en dos años. Sólo puede subir impuestos, reducir servicios o ambas cosas; y parece que José Luis Rodríguez Zapatero, por el momento, no quiere saber nada de lo primero. Hay una manera de ahorrar más de 250 millones al año que no exige subir impuestos ni eliminar ningún servicio ni prestación: suprimir la casilla del IRPF que permite a los católicos detraer dinero de la caja común para financiar su credo.

La financiación de la Iglesia a través de la declaración de la renta es injusta para la mayoría de los contribuyentes: otorgó el año pasado a los 7,1 millones de declarantes católicos -un 34,1% del total- el derecho a destinar a su religión un 0,7% de sus impuestos. Ese dinero -252,6 millones en 2009- se restó del fondo común de todos cuando lo lógico, en todo caso, sería que los católicos pagaran sus impuestos íntegros al Estado más un plus para su Iglesia. Como recuerdan las organizaciones laicas españolas, “las creencias, religiosas o no, y las organizaciones a su servicio deben estar financiadas, exclusivamente y de forma voluntaria, por las personas que las sustentan”.

No hay que multiplicar casillas en la declaración de la renta para contentar a los diferentes credos, sino quitarlas todas, que Hacienda ingrese la totalidad de los impuestos de cada contribuyente y que, si alguno quiere financiar una confesión, lo haga de su bolsillo, no del de todos, como ahora. Suprimir la insolidaria casilla destinada a la financiación de la Iglesia supondría en los próximos dos años un ahorro a las arcas públicas de más de 500 millones, cantidad a la que habría que añadir el dinero que también va a parar a organizaciones católicas incluidas en el apartado de ONG. Por eso, Europa Laica aboga porque, hasta que este trato de favor a la Iglesia persista, no se marque ninguna casilla en el impreso del IRPF para que todo el dinero de tus impuestos vaya al fondo común y no se destine a organizaciones confesionales.