Cuando la medicina alternativa mata bebés

Un estudio hecho por tres médicos australianos demuestra que las mal llamadas medicinas alternativas son, en ocasiones, mortales para los niños cuando su uso conlleva el abandono de los tratamientos convencionales. Al examinar 39 informes de efectos adversos de esas terapias en menores en Australia en un periodo de 36 meses, Allisa Lim, del Hospital Real Infantil de Melbourne, y sus colaboradores han descubierto cuatro casos que acabaron con la muerte de los pacientes, y otros en los que los niños sufrían estreñimiento, hemorragias, reacciones alérgicas, úlceras en la boca, convulsiones, vómitos, retraso del crecimiento, infecciones y desnutrición, según explican en un artículo publicado recientemente en la revista Archives of Disease in Childhood.

Un bebé de ocho meses murió tras ingresar en un centro médico con malnutrición y un choque séptico después de seguir un tratamiento naturista con leche de arroz desde los tres meses para curar una congestión. Otro, de diez meses, sufrió un choque séptico después de haber seguido una terapia homeopática y una dieta restrictiva para tratarle de un eczema crónico. Además, un niño epiléptico falleció tras sufrir numerosos ataques y una parada cardiorrespiratoria después de haber sido tratado con diferentes terapias alternativas en vez de con antiepilépticos, debido al miedo de los padres a los efectos secundarios de los fármacos convencionales. La cuarta víctima fue un pequeño al que se habían prescrito anticoagulantes después de una embolia pulmonar, pero que, en vez de eso, siguió un tratamiento alternativo y murió a causa de las complicaciones de un infarto pulmonar. Estas cuatro pobres víctimas inocentes tuvieron una muerte muy natural gracias a la ignorancia de sus padres y a la impunidad con que actúan los charlatanes de la salud.

“La medicina complementaria y alternativa (CAM) se administra comúnmente a niños. Los padres a menudo la usan con la idea de que es natural y, por tanto, no dañina. Sin embargo, suele haber efectos adversos asociados a la CAM”, advierten los autores del trabajo. El objetivo de su estudio, explican, era recopilar datos acerca de esos efectos dañinos de las terapias alternativas, para lo cual contaron con la colaboración de la Unidad de Vigilancia Pediátrica Australiana (APSU). Esta organización recogió, entre enero de 2001 y diciembre de 2003, informes mensuales de pediatras sobre posibles casos en los que hubieran detectado efectos dañinos de las medicinas alternativas. Al final, los casos registrados fueron 39 que afectaban a menores de 16 años.

Veinticinco casos (64%) fueron catalogados como graves, con peligro de muerte; en treinta (77%), los médicos achacaban los efectos adversos al uso de terapias alternativas; y, en diecisiete (44%), incluidas las cuatro muertes, los pediatras consideraban que el problema había sido provocado por el abandono del tratamiento convencional. Lo más preocupante es “la alta proporción de informes fatales o en los cuales la vida corre peligro, particularmente entre las familias que usan las CAM y excluyen la medicina convencional”. Según los autores, “los niños con más riesgo [de sufrir los efectos adversos de estas pseudoterapias] son aquéllos con dietas restrictivas y con enfermedades crónicas en las que las terapias convencionales se abandonan en favor del tratamiento alternativo”. Además, los investigadores alertan de que el número real de casos de efectos adversos puede ser mucho mayor porque los padres pueden, en esas situaciones, recurrir a otros médicos no pediatras e incluso seguir confiando en el terapeuta alternativo.