Luc Montagnier experimentará con antibióticos y terapias alternativas para intentar curar el autismo

Luc Montagnier. Foto: Prolineserver.Luc Montagnier va a tratar con antibióticos a niños autistas durante meses para intentarles curar. El científico francés, codescubridor del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) -causante del sida-, admite que no hay ninguna prueba del origen infeccioso del autismo, pero dice que hay parientes de enfermos que aseguran que éstos han mejorado espectacularmente. La prueba, explica Declan Butler en Nature, se basará en parte en la excéntrica idea de que el agua tiene memoria, que está en la base de la homeopatía.

El experimento cuenta con el apoyo del Instituto para la Investigación del Autismo (ARI), que lo financiará con 40.000 dólares, y no saldrá gratis a los padres de los niños. Según un anuncio de las pruebas publicado por el Fondo para el Tratamiento del Autismo (ATT) británico y recogido en el Gimpy’s Blog, “el coste total por niño rondará las 1.800 libras, distribuidos a lo largo de seis meses”, a lo que habrá que sumar entre 30 y 60 libras semanales de los antibióticos. El experimento lo controlarán Montagnier y Corinne Skoprupka, médica que sigue los principios del movimiento ¡Derrota al Autismo Ahora! (DAN), que pone en práctica terapias alternativas peligrosas para la salud de los niños. El ARI y los médicos del movimiento DAN! sostienen, contra todo lo conocido, que el autismo puede tratarse con una combinación de modificaciones del comportamiento, medicamentos, suplementos dietéticos, dietas especiales y la terapia de quelación, que consiste en la eliminación de metales pesados del organismo.

La participación del premio Nobel de Fisiología y Medicina de 2008 en el proyecto del ARI ha suscitado, como es lógico, críticas entre los propios científicos. Así, Catherine Lord, psicóloga clínica que trabaja en autismo en la Universidad de Michigan, ha indicado que el experimento del codescubridor del VIH no está basado en lo que sabe la ciencia de ese trastorno y que las terapias alternativas del ARI y el movimiento DAN! son pseudociencia. Montagnier, explican en Nature, se ha defendido diciendo que también hace treinta años él era un heterodoxo: “En 1983, éramos una docena o así quienes creíamos que el virus que habíamos aislado ere la causa del sida”.

Nobel y disparate

Como recuerda Butler, desde el descubrimiento del VIH, el científico francés ha respaldado muchas ideas disparatadas, que le han convertido en alguien citado como apoyo incluso por aquéllos que niegan que el VIH sea la causa del sida. Así, ha abogado por el uso de suplementos nutricionales y antioxidantes como complementos en la lucha contra el sida en África. “El respaldo de Montagnier a ideas pseudocientíficas y marginales en los últimos años ha sido aprovechado por los negacionistas del sida y otros que dicen ahora que él apoya sus locas ideas”, recuerda en Nature John Moore, virólogo de la Universidad de Cornell. La Sociedad Americana para las Enfermedades Infecciosas (IDSA) concluyó en abril, por otra parte, que los riesgos de los tratamientos de larga duración con antibióticos contra la enfermedad de Lyme no justifican el beneficio para la salud que pueden reportar.

Si se suma a todo esto que el test de diagnóstico al que recurrirán Montagnier y sus colaboradores se basa en la existencia de la memoria del agua postulada por Jacques Benveniste, principio básico de la homeopatía, decir que estamos ante un ejemplo palmario de anticiencia hecha por un Nobel no es una exageración. Recuerden que recibir el Nobel no inmuniza contra el disparate como demuestran los casos de Kary Mullis, laureado en Química que niega que el VIH cause el sida, y de Francis Crick, codescubridor de la estructura del ADN, quien considera muy posible que la vida fuera sembrada en la Tierra por extraterrestres.

Aunque parezca increíble, pocas horas después de leer el artículo de Nature, me enteré, ayer por la noche a través de la lista de correo de Amazings, de que Montagnier tiene otro proyecto ejemplo de mala ciencia en marcha en China.