La radiación de teléfonos móviles, inalámbricos y ‘routers’ causa fibromialgia y depresión, según TVE

Las radiaciones de los electrodomésticos causan fibromialgia, depresión y otras enfermedades, han contado hoy en el Telediario de La Primera en una información alucinante protagonizada por los responsables de Geosanix. Esta firma, presidida por el zahorí Fernando Pérez -él se hace llamar geobiólogo, que queda como más serio-, se dedica al negocio de inventarse riesgos geoambientales y ponerles solución. Algunos remedios que pueden verse en la tienda de su web son telas para impedir el paso de las radiaciones electromagnéticas que se colocan bajo la cama o a modo de mosquiteros y cuyo precios llegan a superar los 600 euros. Blindajes del tres al cuarto para tranquilizar a incautos. Uno de ellos aparece en la información del Telediario, con lo que la pieza publicitaria es ya completa para descrédito de los Servicios Informativos de TVE. Porque, recordemos una vez más, no hay ninguna prueba en la literatura científica de la peligrosidad para la salud de los dispositivos a los que alude la información de la cadena pública, en la que no falta, claro, el inevitable y desacreditado José Luis Bardasano, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, quien alerta del riesgo de cáncer por la exposición a los campos electromagnéticos de móviles, ordenadores y demás.

El alarmismo de este minirreportaje, de cuya existencia me he enterado gracias a Jorge Campo y Javier Tamames, llega al punto de que prácticamente no hay electrodoméstico que no sea presentado como un asesino silencioso. Desde la nevera hasta, por supuesto, el router, todos ponen en peligro nuestra salud, según los entrevistados por TVE y en contra de toda la literatura científica. Uno de los expertos de Geosanix llega a comparar la radiación de un teléfono inalámbrico con la del horno microondas en una muestra de sensacionalismo, irresponsabilidad e ignorancia de la que nunca tenía que haberse hecho eco un medio de comunicación. Y, después de alertarnos de que las ondas de los electrodomésticos pueden llevarnos a la fibromialgia y la depresión, la autora de la pieza nos tranquiliza de la manera más estúpida posible: “La solución es tan sencilla como apagarlo todo antes de irse a dormir”. Y yo me pregunto: ¿Es que cuando estamos despiertos esa malignas radiaciones no hacen nada? ¿Cree la autora que hay radiaciones malas si nos pillan dormidos, pero inocuas si nos bañan despiertos? ¿Puedo estar tranquilo si mañana me pilla una explosión nuclear despierto?