Cuelgan fotos del techo de urgencias para probar la realidad de las experiencias cercanas a la muerte

Un equipo de médicos está llevando a cabo un sencillo experimento para comprobar la realidad de las llamadas experiencias extracorporales (OBE) o experiencias cercanas a la muerte (NDE): han colgado fotos del techo de las salas de urgencias de 18 hospitales de EE UU y Reino Unido. Las imágenes están suspendidas boca arriba, de tal manera que sólo pueden verse desde el techo, desde dónde dicen que se han visto a sí mismos quienes aseguran haber vivido una de estas experiencias. “Ponemos estas fotos como marcadores objetivos”, explicaba a The Wall Street Journal a finales de octubre el médico Sam Parnia, experto en cuidados intensivos y líder del grupo de investigadores.La iniciativa forma parte del llamado Proyecto AWARE, en el que participan médicos de centros sanitarios de Europa y Norteamérica que están usando “las últimas tecnologías para estudiar el cerebro y la conciencia durante el paro cardiaco”. Al mismo tiempo, se explica en la web de la Fundación Nour -una de las entidades que financian el estudio-, “ponen a prueba la validez de las experiencias extracorporales, y los testimonios de quienes dicen ser capaces ver y escuchar cosas durante la parada cardiaca, mediante el uso de imágenes ocultas, generadas al azar, visibles únicamente desde puntos de vista elevados”.

¿Vuelta a la vida o alucinación?

Experiencias extracorporales. Ilustración: Iñaki Cerrajería.El responsable del Projecto AWARE es Parnia, director del Proyecto Conciencia Humana de la Universidad de Southampton. La iniciativa se puso en marcha en septiembre de 2008 y el investigador espera publicar los primeros resultados respecto a las OBE a finales de 2011 o principios de 2012. La investigación se está llevando a cabo en 18 hospitales en los que, durante el experimento, habrán ingresado por haber sufrido un ataque cardiaco unos 15.000 pacientes, de los que cerca de 1.500 habrán tenido que ser resucitados.

Como entre el 10% y el 20% de quienes pasan por el proceso de resucitación recuerdan haber salido fuera de su cuerpo y visto un túnel de luz o, desde las alturas, cómo los médicos intentan reanimarles, cabe suponer que Parnia y sus colaboradores contarán con varios cientos de testimonios de ese estilo. “¿Ve la gente cosas desde el techo [durante las OBE]? ¿O es todo una ilusión? Esto es esencialmente de lo que va el experimento”, explicaba el médico hace un mes a Alex Tsakiris en Skeptiko. Para comprobarlo, han colgado encima de las camas de las salas de urgencias fotografías sólo visibles desde el techo. “Si después de 36 meses, ni uno de los cientos de pacientes que aseguran haber salido fuera del cuerpo puede decirnos lo que ha visto en una de esas imagenes, entonces tendremos que considerar que estas historias no son más que ilusiones”, escribía Parnia hace dos años en la BBC.

Este investigador cree, no obstante, que las NDE pueden ser reales y “abrir un nuevo campo de investigación científica”. Eso implicaría tirar a la basura todo lo que se sabe de la mente humana, desde su radicación en el cerebro hasta su desaparición tras la muerte, y apostar por el religioso concepto de alma y la trascendencia humana. Se trata de una cuestión de fe, como ha dejado claro Diane Corcoran, presidenta de la Asociación Internacional para los Estudios Cercanos a la Muerte al decir: “Siempre hay escépticos, pero hay millones de experimentadores que saben lo que les ha pasado y a los que nos les importa lo que otros digan”. Amén.

Las investigaciones serias hechas hasta ahora sobre las OBE o NDE, también conocidas como viajes astrales, apuntan a causas fisiológicas como el origen del fenómeno, lo que explicaría su aparente universalidad cultural. Así, un estudio publicado en abril en la revista Critical Care apunta a que las NDE pueden deberse a un alto nivel de dióxido de carbono en sangre. “Hemos descubierto que, en aquellos pacientes que experimentan el fenómeno, los niveles de dióxido de carbono en sangre son bastante más altos que en quienes no lo experimentan”, aseguraba hace seis meses Zalika Klemenc-Ketis, de la universidad eslovena de Maribor, tras analizar los casos de 52 pacientes resucitados, de los que 11 habían vivido experiencias extracorporales.