Pensamiento crítico en el FIMP: del ‘making of’ a la actuación en vivo

Luis Alfonso Gámez, Mauricio-José Schwarz. Miguel Artime y Javier Peláez, durante el debate sobre escepticismo del FIMP. Foto: Purificación Citoula.

Fue toda una experiencia compartir debate el sábado en Gijón con Miguel Artime, Javier Peláez, de La Aldea Irreductible, y Mauricio-José Schwarz, de El Retorno de los Charlatanes, en el Foro Internet Meeting Point (FIMP) 2010, organizado por El Comercio Digital. ¿Qué tal quedó? Creo que bien, pero… Cuando me toca actuar, siempre tengo al final una sensación agridulce, de que las cosas pueden haber salido bien, pero también podrían haber salido mejor. Así que les animo a que, cuando esté disponible, vean el vídeo y juzguen ustedes. Pueden leer, además, la crónica de Fernando da Silva, la de Carlos Urioste -el hombre detrás del FIMP-, la de Manuel Hermán y la que publicó El Comercio.

La noche anterior, los cuatro cenamos juntos para preparar una sesión en la que teníamos que hablar de “Pensamiento crítico, escepticismo y ciencia”. Nos acompañaron Antonio Martínez Ron, de Fogonazos, y Marta Menéndez, presidenta del Círculo Escéptico. La cena fue una especie de tormenta de ideas que debíamos haber grabado y emitido en el FIMP para ahorrarnos madrugar y tener que estar presentables a las 9.30 horas de un sábado. Ese ensayo general me dio tranquilidad. La conversación fluía de un asunto paranormal a otro sin problemas y hablamos de muchas cosas: los inicios de la guerra psíquica, los orígenes del espiritismo, las andanzas de James Stewart tras el yeti, el montaje de Stonehenge de Martínez Ron, la campaña de la ciencia sin tijeras de Peláez, el fraude de las niñas fantasma de Navalperal de Pinares desmontado por Schwarz, las falsas ruinas lunares de Juan José Benítez, el caminante de Boisaca, las caras de Bélmez… Por mi parte, comenté una de las pruebas que hago en mis charlas desde finales de 2004, y Artime me animó a ponerla en práctica ante la audiencia del FIMP, algo que, en un principio, yo no había contemplado no sé por qué.

Al día siguiente, el debate fue por otros derroteros, así que nos ha quedado mucha munición en la recámara para futuras actuaciones. Hablamos de la importancia del pensamiento crítico en la vida diaria, de nuestro interés adolescente en los llamados misterios paranormales, de las pareidolias, de las naves extraterrestres en el arte, del fantasma de Michael Jackson, de la falsa memoria… Sólo salió una vez a colación el nombre de Iker Jiménez -cosa que se agradece- y, entonces, el streaming se fue al garete. También salió sólo una vez el nombre de Eduard Punset, el Ana Rosa de la divulgación -aparece en todas las portadas de su recién nacida revista Redes para la Ciencia-, y Schwarz zanjó el asunto con maestría. “Si no eres riguroso siempre, nunca eres fiable“, dijo en alusión a este ex político que da crédito científico a Uri Geller, Rupert Sheldrake, Deepak Chopra y Masaru Emoto. Peláez abogó por ridiculizar a los charlatanes, y yo hice que los presentes escucharan un largo mensaje satánico inexistente en un fragmento de Stairway to heaven, de Led Zeppelin, reproducido al revés. Volví a disfrutar con este divertido experimento de pareidolia auditiva una vez más desde que hace seis años me facilitó el material necesario el psicólogo inglés Christopher French.

Disfruté mucho en el FIMP, hasta durante nuestra mesa redonda. Me hubiera gustado tener tiempo para hacer más cosas de las que pongo en práctica en mis charlas y enseñar más vídeos de los que uso habitualmente no tanto para desmontar misterios concretos como para fomentar entre el público la duda, el escepticismo. Creo que los cuatro hicimos una faena digna y que, con práctica, podemos mejorarla. ¡Qué grandes sois, Javier, Mauricio-José y Miguel! Ha sido un placer compartir tribuna con vosotros y, en general, dos días con todos los participantes en un encuentro anual que ya he apuntado en mi agenda como cita obligada.