Los centros públicos de medicina alternativa de EE UU no han desarrollado ni una terapia en casi 20 años

Los dos grandes centros de investigación sobre la mal llamada medicina alternativa de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos no han desarrollado ninguna terapia efectiva contra ninguna enfermedad en sus casi 20 años de funcionamiento a pesar de haber gastado miles de millones de dólares. Y la situación no va a cambiar porque las terapias sobre las que investigan no tienen nada de científicas. Por eso, Steven Salzberg, director del Centro de Bioinformática y Biología Computacional de la Universidad de Maryland, propone en Forbes a Barack Obama que, en el recorte del 5% del presupuesto de todas las agencias federales a que se ha comprometido, incluya los 240 millones de dólares que cuestan al año el Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM) y la Oficina de Medicina Complementaria y Alternativa para el Cáncer (OCCAM). “Ambos existen principalmente para promocionar la pseudociencia”, sentencia.

Salzberg recuerda cómo el primer centro no ha demostrado la eficacia de ninguna terapia alternativa desde que nació en 1992 y al segundo le ha pasado lo mismo desde 1998. “Estas dos organizaciones usan dinero de nuestros impuestos -y lo quitan a la investigación biomédica real- para apoyar algunas de las más ridículas pseudociencias”, dice. Y pone como ejemplo que el NCCAM ha tirado a la basura 3,1 millones de dólares en un estudio sobre el reiki, que consiste en pases de manos mágicos para facilitar el flujo por el cuerpo de una energía vital universal que sólo existe en la mente de los practicantes de esta pseudomedicina y que ningún instrumento científico ha detectado. Esta pseudoterapia, por cierto, también se usa en algunos hospitales públicos españoles -como en el de Jerez, el 12 de Octubre, y el Ramón y Cajal- en el tratamiento a enfermos de cáncer para paliar los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia. ¿Cuánto dinero tiran a la basura José Antonio Griñán, Esperanza Aguirre y otros presidentes autonómicos en esta estupidez y en otras parecidas?

El NCCAM, añade el científico estadounidense, no tiene, además, el mínimo reparo en engañar a la opinión pública diciendo que la homeopatía se usa con fines preventivos en determinados casos y que, aunque hay pocas pruebas de su efectividad, algunos estudios han demostrado su efectividad. Lo cierto, sin embargo, es que ningún medicamento homeopático ha probado nunca ser efectivo contra nada más alla del placebo. En España, por ejemplo, ningún producto homeopático cuenta con la correspondiente autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), a pesar de lo cual las autoridades sanitarias no hacen nada por evitar su comercialización al margen de la Ley.

No es fácil que el presidente de Estados Unidos tome una decisión en la línea que reclama Salzberg porque vivimos en un mundo políticamente correcto en el cual, muchas veces, los políticos ignoran las pruebas científicas frente a los miedos y pasiones irracionales de una población desinformada y mayoritariamente ignorante de cómo funciona la ciencia. Fíjense, si no, en la política del Gobierno español respecto a los transgénicos.