Eduard Punset apuesta por la acupuntura y la energía ‘qi’ en su nueva sección de ‘Muy Interesante’

Eduard Punset.Eduard Punset se ha estrenado como columnista de Muy Interesante. La sección se llama Mentes Maravillosas e intuyo que va a ir de personajes dignos de elogio en opinión del autor. He reparado en ella alertado por Mauricio-José Schwarz, he leído la primera entrega y se me ha encogido el ánimo. Se titula “Nguyen y sus alfileres” y no va de una modista o algo parecido, sino que es una hagiografía de Nguyen Van Nghi (1909-1999), el vietnamita que introdujo la acupuntura en Occidente.

Dice Punset que la verdadera medicina china “cuenta con más de 3.000 años de experiencia científica y humana”. ¿Dónde están las pruebas? Pues en el mismo sitio que las de la validez de la astrología; por eso, no presenta ninguna. El autor recurre, como no podía ser menos, a el a mí me funciona tan querido, por ejemplo, por los usuarios de las pulseras del equilibro. Y recuerda que, después de que el pseudomédico le pinchara con sus agujas, supo por primera vez en su vida “lo que era un corazón acompasado con el ritmo del Universo”. Así, sin más. Cuando conoció al sabio, éste le diagnosticó problemas en el corazón, los bronquios, los intestinos, el riñón. “«Hay algo que me funcione?», le pregunté medio en serio, medio en broma. «El cerebro», replicó, «sólo el cerebro»”. Van Nghi erró en su diagnóstico.

El divulgador científico de cabecera de media España alaba al curandero vietnamita porque no sólo “era el mejor del mundo en medicina china y, particularmente, en la aplicación de la acupuntura”, sino que además “era muy consciente de que un día la medicina sería realmente universal, porque aprovecharía lo que Occidente y Oriente tienen en común”. Punset quiere decir con esto unir medicina científica y alternativa. Por si tuviéramos alguna duda, nos aclara en un despiece que “a Van Nghi se debe, por ejemplo, la introducción en Occidente de conceptos luego tan difundidos como la energía qi, que anima a todos los seres vivos y cuyo flujo defectuoso explica el mal funcionamiento de nuestro organismo y nuestra mente”. Las agujas equilibran, según el pseudomédico oriental y su discípulo catalán, el flujo energético y acaban con la enfermedad.

¡A por el Pigasus!

Artículo de Eduard Punset sobre el acupuntor Nguyen Van Nghi.Poco importa que la energía qi no haya sido detectada por instrumental científico alguno y sea, por tanto, tan real como la chiripitifláutica. Punset se traga el cuento de la acupuntura como las trolas de Uri Geller -“Tú eras un pionero y ahora esto es ciencia, ciencia pura”, le dijo al doblacucharas israelí hace años en Redes-, Deepak Chopra, Rupert Sheldrake y compañía. El expolítico catalán es un ejemplo de la peor divulgación, la que mezcla ciencia y pseudociencia, y las presenta al público como si fueran equiparables. Como apunta Schwarz, son muchos los ejemplos “de charlatanería pura y dura y de exageración y malinterpretación de los datos científicos” por parte de Punset, quien basa su éxito en un hábil manejo de los medios y de las relaciones públicas, así como en el seguidismo acrítico de buena parte de las profesiones periodística y científica.

Lo inquietante es que su último disparate se publique en una revista como Muy Interesante, leída por centenares de miles de jóvenes ansiosos por saber, y que Punset sea un multipremiado divulgador científico. ¡Manda narices! “Nguyen y sus alfileres” habría hecho las delicias de Martin Gardner: es una mezcla de pseudociencia y misticismo de mercadillo en la que el recientemente fallecido periodista científico estadounidense habría encontrado material suficiente para escribir una de sus magníficas y pedagógicas columnas.

Punset no ha recibido todavía el premio como divulgador para el que más méritos ha hecho: el Pigasus que concede el ilusionista James Randi a quien promueve la irracionalidad. El mundo es injusto: ¿se anima alguien a presentar su candidatura a ese galardón?