¿La fantasmal sombra de Michael Jackson? ¡Venga ya!

Michael Jackson ya tiene fantasma. Me he enterado en los informativos de La Sexta, que han titulado la escena “Jackson nunca jamás abandonará Neverland”. Helena Resano ha dicho que no había nadie en la mansión cuando hace unos días un equipo de la CNN emitía en directo desde Neverland y grabó una “inquietante sombra”, mientras en el estudio Lary King entrevistaba a Jermaine Jackson. Vayamos por partes.Como me comentaba hace unos minutos Óscar Beltrán de Otálora, en la mansión había gente: estaban los del equipo de la tele, guiados por Miko Brando, hijo de Marlon Brando y amigo del fallecido cantante, que hacía de guía. Así que es de suponer que había personas no sólo en la casa, sino también alrededor de ella.

Lo de la “inquietante sombra” suena ikerjimenezco; está totalmente injustificado. Cuando la cámara de la CNN se asoma a un pasillo al que entra luz natural por las ventanas desde la izquierda y apunta a la estancia del fondo, se ve una sombra que cruza la pared de izquierda a derecha. Nada más verlo, he presupuesto que esa habitación tiene ventanales a la izquierda según la vemos -como el pasillo- y que alguien pasó por delante de ellos en el fantasmal momento o ante los focos de televisión seguramente repartidos por la casa. ¿Es que nadie ha pensado eso en La Sexta?

Beltrán de Otálora augura en Humo y espejos que pronto aparecerá el rostro de Jacko -¿cuál de todos?- en una patata frita y, como alternativa a esa cutrez, ofrece una serie de escenarios alternativos mucho más interesantes que acelerarían el injustificado ascenso del cantante al altar popular. Algo de por sí sorprendentemente misterioso, ya que, como el médico Rafael Euba recuerda hoy en El Correo, Michael Jackson no fue modelo de nada más que de lo que no hay que ser.

Pero el pueblo necesita ídolos. “Así un individuo célebre pero raro, acusado en su día (y absuelto, todo hay que decirlo) de ser más aficionado a los niños de lo que sería saludable, con la cara teñida de blanco y un apéndice diminuto y respingón a modo de nariz, huraño y pleiteador, se convierte -una vez muerto- en un modelo de tierna humanidad, un ser incomprendido. Imagínese el lector a una persona con esos atributos, pero sin fama. Peor, imagínese el lector a una persona con esos atributos, pero sin fama y encima ni siquiera muerto”, sentencia Euba.