Disfrutando de Shangri-La

'Horizontes perdidos', de James Hilton.La ilustración de J.C. Sanromá lo dice todo: hay un paraíso perdido entre las heladas montañas del Himalaya. Es el valle de la Luna Azul, donde se levanta el monasterio de Shangri-La, cuyos moradores disfrutan de una vida mucho más larga que la mayoría de los mortales. Ése es el fascinante enclave en el que se desarrolla la historia de Horizontes perdidos, la novela de James Hilton que Frank Capra convirtió en una obra maestra del cine. Si tienen oportunidad, vean la película y lean la novela.

La primera es una joya en blanco y negro, tan espectacular como desasosegante, de la que Hollywood hizo sendas versiones horrorosas en 1963 y 1970, según me ha indicado el historiador José Luis Calvo. La segunda, de la que acabo de gozar después de años buscándola en el mercado de segunda mano, es una cautivadora narración que se lee de un tirón. Merecen la pena ambas porque son divertidas y están bien hechas. Además, la ficción de Shangri-La se encuentra en el origen de la idílica visión occidental del lamaísmo, por la fertilidad del valle de la Luna Azul y porque Hilton atribuye al líder de los clérigos del monasterio poderes extraordinarios, como la clarividencia y la levitación, al estilo de los que años después vendió como auténticos el falso lama tibetano Tuesday Lobsang Rampa en el libro El tercer ojo (1956).

James Hilton [1933]: Horizontes perdidos [Lost horizon]. Traducción de H. C. Granch. Ediciones GP (Col. “Libros Reno”, Nº 411). Barcelona 1973. 256 páginas.