La magia astrológica de los vinos biodinámicos, en ‘El País’

“Si un buen vino no convence al primer trago, puede no deberse a escasez de calidad o a la falta de pericia del catador, sino a razones cósmicas”, escribe hoy Nerea Pérez de las Heras en El País, en un reportaje sobre la biodinámica, en el cual la autora no acaba de dejar claro si estamos ante una superstición o una práctica con fundamento científico. Si alguien me pidiera que le definiera en una frase lo que es la biodinámica, respondería: una superchería que sirve a algunos espabilados para rodear a sus vinos de un halo mágico. ¿Pero qué dicen quienes saben?

Jesús Barquín, experto de reconocido prestigio en lo que al vino se refiere, y Douglass Smith, buen aficionado y miembro del Círculo Escéptico, explican detalladamente en qué consiste esta práctica en su artículo ‘Malas hierbas en el jardín: vinos y viñedos biodinámicos’. “Los métodos biodinámicos -dicen- incluyen: la aplicación a los viñedos de preparaciones y preparados homeopáticos dinamizados mediante movimientos centrífugos súbitamente invertidos; la toma en consideración de los ciclos de la Luna y de las posiciones relativas de los cuerpos celestes (astrología); y el estudio con un péndulo de líneas terrestres de energía cósmica, y la instalación de menhires cuya función es canalizar esta energía (llamada geoacupuntura)”.

Estamos, por tanto, ante magia, por mucho que en El País se presente como una nueva técnica objeto de discrepancias “entre un puñado de expertos bodegueros y catadores”. “El tema -indica la reportera- pierde significativamente el tufillo a superstición cuando uno se entera de que grandes superficies distribuidoras de vinos como las cadenas de supermercados inglesas Tesco y Marks and Spencer, que venden un tercio de todo el vino que se consume en Reino Unido, también se rigen por el calendario de María Thun”, la agricultora alemana autora de un calendario biodinámico que señala los días buenos y malos para catar un vino según la fase lunar. Vamos, como si la astrología fuese menos cuento chino porque la mayoría de los periódicos publican el horóscopo.

Los principios biodinámicos influyen tanto en la calidad de un caldo como la bendición del sacerdote de turno en que un avión no se caiga o un barco no se hunda: nada. Si un vino es bueno, no importa que sea biodinámico; si es malo, tampoco va a saber mejor porque lo bebamos en uno de los días lunares favorables. Como dice el crítico gastronómico Robin Goldstein en el diario madrileño, se trata de una superstición: “No es demostrable y es el clásico ejemplo de espirtualidad asociada al vino a la que se pretende dar base científica”. Aun así, puede que haya quien se ampare en el biodinamismo para inflar el precio del producto, así que estén en guardia ante esta mística vitivinícola porque puede salirles cara a la hora de beber.