La víctimas de la campaña antivacunación de Jenny McCarthy superan ya las 19.000 personas en EE UU

Jenny McCarthy y Jim Carrey, en Cannes cuando todavía eran pareja. Foto: AP.El contador de víctimas de Jenny McCarthy, conejita Playboy y actriz, no deja de crecer. La novia de Jim Carrey empezó su campaña contra la triple vírica -vacuna que protege frente al sarampión, las paperas y la rubéola- el 3 de junio de 2007 y, desde entonces hasta el 2 de mayo pasado, esas tres patologías evitables han causado en Estados Unidos 163 muertes y 19.049 casos no mortales, según datos del Centro para el Control de Enfermedades. McCarthy tuvo en 2002 a su hijo Evan, a quien en 2006 presentó como un niño de cristal, un nuevo tipo de humano dotado de poderes telepáticos, capacidad de recordar vidas pasadas y mundos extraterrestres, según los seguidores de la Nueva Era. Disparatada, pero inocua para el resto de la población, la opinión de la playmate sobre su hijo cambió en junio de 2007, cuando anunció que era en realidad autista a consecuencia de la vacuna triple vírica. A partir de ese momento, la conejita ha aparecido en los medios y escrito libros aconsejando a los padres que no vacunen a los hijos, lo que se ha traducido en un aumento de los casos de esas enfermedades que refleja el contador de víctimas de Jenny McCarthy.

La relación entre la triple vírica y el autismo tiene su origen en un artículo publicado en 1998 en la prestigiosa revista The Lancet por el cirujano británico Andrew Wakefield, quien, tras estudiar sólo doce casos, concluyó que la vacuna contra al sarampión, las paperas y la rubéola era la culpable. En Reino Unido, el índice de vacunación bajó inmediatamente del 92% al 85%, y los casos de sarampión han pasado de 58 en 1998 a 1.348 el año pasado. Desde la publicación del trabajo de Wakefield, numerosos estudios han descartado cualquier vínculo entre las vacunas y el autismo, y, en 2004, diez de los coautores del trabajo retiraron sus nombre del mismo y los editores de The Lancet publicaron una rectificación. Además, una investigación a cargo del periodista Brian Deer, de The Times, revelaba en febrero que Wakefield falsificó los datos de la investigación original. El hombre que descubrió la falsa relación entre el autismo y la triple vírica está siendo investigado por el Colegio de Médicos británico por violación de la ética profesional, según indica Steven Novella en el último número de The Skeptical Inquirer. Mientras tanto, Jenny McCarthy, quien dijo en abril 2008 que su hijo se había recuperado del autismo -¡a ver qué es lo próximo!-, sigue con su irresponsable campaña antivacunación, echándose víctimas evitables a la espalda.