Conspiración en el espacio

La opinión pública mundial creía hace cuarenta años que Washington y Moscú competían en una carrera por la conquista de la Luna. La verdad, sin embargo, era que colaboraban en el proyecto espacial más grande jamás montado. Dejó de ser un secreto el 20 de junio de 1977, cuando la ITV inglesa emitió Alternativa 3, un documental de la serie Science report (informe científico) presentado por Tim Brinton, veterano de los informativos de la BBC. Al día siguiente, toda la prensa británica hablaba del reportaje, según el cual la vida en la Tierra tenía los días contados.

TVE emitió Alternativa 3 seis años después dentro del programa La Puerta del Misterio. Fernando Jiménez del Oso alertó en su presentación de que todo lo que se dice en el documental de Anglia TV “merece ser escuchado con atención”. Advirtió, además, de que en Reino Unido los periódicos habían dedicado al espacio “todo tipo de comentarios” y la centralita telefónica de la emisora había estado bloqueada varios días por llamadas de gente indignada, alarmada y que preguntaba si aquello era una broma. Y dio por hecho que el programa sacaba a la luz una inquietante verdad, algo a lo que él achacaba que no se hubiera permitido su emisión en Estados Unidos y la Unión Soviética.

Cambio climático

Alternativa 3 empieza con unos periodistas que preparan un reportaje sobre la fuga de cerebros en Reino Unido y descubren que algunos científicos han desaparecido del país sin dejar rastro y otros han muerto en extrañas circunstancias. Uno de estos últimos es el astrofísico William Ballantine, quien, antes de fallecer, había enviado una cinta de vídeo codificada a un amigo. Simultáneamente, el documental se hace eco de que las sequías son las mayores de la Historia. “No ha cundido el pánico; sólo la sensación de que lo que estamos viviendo no es natural, de que el clima está sufriendo un cambio radical”, dice Brinton, antes de recordar que los últimos terremotos de China y Oriente Próximo “han matado a más gente que un ataque nuclear” y llamar la atención sobre las erupciones volcánicas del Caribe.

El físico Carl Gerstein, de la Universidad de Cambridge, confirma ante la cámara que el mundo camina hacia un cambio climático fatal para la vida humana debido al efecto invernadero provocado por la contaminación. Y explica que las superpotencias consideraron al principio tres posibilidades: dos de ellas, abrir agujeros en la atmósfera a bombazo atómico limpio para dejar escapar la polución y excavar refugios para una élite, fueron descartadas y prefiere no hablar de la tercera. Los reporteros de Alternativa 3 sólo sabrán la verdad después de que Bob Grodin, astronauta del proyecto Apollo, les cuenta que, cuando pisó la Luna en 1972, estaba llena de gente y de ver la cinta del desaparecido Ballantine gracias a un circuito electrónico que la descodifica.

La película del astrofísico es la del primer aterrizaje de una nave humana en Marte ¡el 22 de mayo de 1962!, sólo cinco años después del lanzamiento del Sputnik. Según los informantes de Brinton, la tercera alternativa, en la que soviéticos y estadounidenses trabajan en secreto desde los años 50 y de la que Gerstein no quiere hablar, es crear una colonia en el planeta rojo como refugio de lo mejor de la Humanidad. Para eso, las personas que desaparecen en la Tierra son de dos tipos: los sabios y el ganado, los esclavos que construyen en la cara oculta de la Luna la estación de tránsito desde la que partirán los elegidos hacia el planeta rojo. “Es posible que ya se haya establecido en Marte una colonia humana o que todavía se estén haciendo los preparativos para su traslado desde la Luna”, sentencia antes de los créditos finales Brinton, quien lamenta que “las perspectivas sean tan poco halagüeñas respecto al futuro de la vida en la Tierra”.

La verdad oculta

Treinta años después de su estreno, Alternativa 3 salió a la venta en DVD en Reino Unido a finales de 2007. Quien quiera puede ya revisar al detalle una producción sólo accesible hasta ahora en grabaciones de mala calidad y comprobar lo que estaba claro desde el principio: fue una broma que, además, contenía las pistas necesarias para que uno se diera cuenta de ello. Así, en los títulos de crédito, figuraban los actores -sólo Brinton era quien decía ser- que interpretaban a los personajes, desde los periodistas hasta Bob Grodin, ya que no hay ningún astronauta con ese nombre. Es cierto, no obstante, que el actor que da vida al astronauta, Shane Rimmer, tiene experiencia espacial, aunque es en series de televisión como Ufo (1970) y Espacio 1999 (1975), y en películas como La guerra de las galaxias (1977).

El plan inicial de los bromistas, encabezados por el director Christopher Miles y el guionista David Ambrose, era emitir Alternativa 3 el 1 de abril -Día de los Inocentes en el mundo anglosajón y fecha que aparece sobreimpresionada en la última escena-, pero tuvo que posponerse al 20 de junio de 1977. Al día siguiente, la prensa británica comentó extensamente el programa, pero sin discrepancias sobre su naturaleza: todos los medios coincidieron en que era un remedo de la emisión radiofónica de La guerra de los mundos dirigida por Orson Welles en 1938, algo que Jiménez del Oso no advirtió a sus espectadores españoles años más tarde.

David Ambrose, Christopher Miles y Tim Brinton, en 'The Making of Alternative 3'.“Por supuesto, Alternativa 3 -el documental de televisión y el libro- fue una broma, una farsa. Nadie en sus cabales puede haberlo visto como otra cosa”, escribía hace nueve años Nick Austin, responsable de la editorial que contrató en 1977 la edición del libro homónimo, firmado por David Ambrose, Christopher Miles y Leslie Watkins. Todos los implicados en el montaje siguen sorprendiéndose de la credulidad de quienes vieron en el docudrama la revelación de una conspiración de alcance planetario.


El DVD

Alternativa 3 (1977): Puesto a la venta el año pasado, incluye el docudrama, una entrevista con el equipo y los recortes de prensa de la época. Sólo en inglés, hay una versión en español disponible en YouTube.

Publicado originalmente en el diario El Correo.