La vendedora de la Virgen del Sándwich se tatúa la imagen del emparedado en el pecho

Diana Duyser, de 52 años y vecina de Hollywood (Florida), se embolsó en 2004 nada menos que 28.000 dólares con la venta de un emparedado de queso derretido porque en la tostada se adivina un rostro que ella identifica con el de la Virgen María. Ahora resulta que la agradecida mujer, cuya fe no llegó a tanto como para renunciar a la venta de lo que algunos llaman el sándwich sagrado, se ha tatuado la imagen del emparedado en el pecho derecho. Ya se sabe, el dólar es el dólar. La que da en el clavo es la tatuadora, para quien la historia de esta pareidolia, una ilusión que hace que percibamos un estímulo sin sentido o ambiguo, las manchas en un mantel o la forma del fuego, como algo definido, un rostro o una silueta humana, sólo revela que “la gente está loca”.