¿Culomántico por CCC?

No sé si usted ha pensado en convertirse en quiromántico. Si no lo ha hecho, es seguramente porque no ha reflexionado detenidamente sobre ello, ya que la quiromancia “no sólo es una herramienta de conocimiento y autoayuda, sino que resulta una disciplina aplicable en distintas áreas profesionales, como complemento de los tests psicológicos para el análisis de la personalidad, como apoyo para diagnósticos médicos, localización de traumas psicológicos, etcétera”. Y yo que pensaba que era un cuento chino. Menos mal que el Centro de Estudios CCC -ya saben, ésos que te enseñan a tocar la guitarra en cuatro meses e inglés en cinco- ha venido en mi auxilio.

Anuncio de un curso a distancia de quiromancia de CCC.Tras ver un anuncio de un curso a distancia de Quiromancia a toda página en Año Cero, Enigmas y Más Allá hace unos días y descubrir la verdad sobre esta práctica, pedí más información a CCC. Muy amablemente, me la han enviado desde el Departamento de Asesoría Pedagógica. El curso cuesta entre 1.020,96 y 1.021,02 euros -incluido un descuento de 200 si me hubiera matriculado antes del 22 de agosto-, dependiendo que se abone en doce, seis o dos mensualidades. Nada del otro mundo, una duodécima parte de lo que ha pagado el Gobierno español por el logotipo calcado a los alemanes. Lo que me atrajo del anuncio fueron las credenciales el profesor, un tal Francisco Rodríguez, que se presenta como licenciado en Psicología y Sociología, doctor en Filosofía y con “más de treinta años de ejercicio profesional en el desarrollo de una metodología de lectura de la mano, reconocida universalmente, que integra los últimos avances científicos y tecnológicos”.¿Quién va a dudar de lo que diga un hombre con esos saberes? Pues, yo, perdonenme. Porque, para empezar, que la lectura de manos está “reconocida universalmente” no se lo cree ni él, a no ser que se refiera a que casi todo el mundo la considera una filfa. Y, para seguir, que la metodología quiromántica de este experto “integra los últimos avances científicos y tecnológicos” me suena igual que lo de las cartas astrales hechas por ordenador, los detectores de ovnis tan de moda hace unos años y las grabaciones psicofónicas de nuestros parapsicólogos de guardia.

Hay que reconocer a los responsables de CCC vista para el negocio: a cambio de poco más de 1.000 euros y gracias a sus enseñanzas, “estarás capacitado para ejercer como lector profesional de manos y montar tu propia consultra privada”, explican en el apartado Salidas profesionales. Todo el mundo sabe que ser brujo es un chollo. Y añaden que “podrás transmitir a otras personas los conocimientos que has adquirido dando clases particulares, conferencias, cursos o seminarios sobre quiromancia y colaborar en esta área con otros profesionales (psicólogos, médicos, técnicos de recursos humanos…) para localizar traumas psicológicos, apoyar diagnósticos médicos, participar en procesos de selección de personal, etcétera”. ¿Pero es que hace falta título para montar consulta de engañabobos o enseñar a otros a engañar a los bobos? Y no se me enfaden: quienes caen en las garras de quirománticos y charlatanes como Marta Luisa de Noruega, con sus angelicales contactos, son bobos, individuos faltos de entendimiento o razón, que dice el Diccionario de la RAE.

El alumno de este curso recibirá al final “el Diploma EFTC (Escuela en Formación de Terapias Complementarias) de Especialista en Quiromancia”, título con tanta validez académica como uno de Ufología Comparada por la Universidad de Roswell. Cuando me imagino al feliz estudiante de Quiromancia por CCC -que también reparte diplomas de Monitor de Relajación, Profesor de Yoga, Naturopatía Herbodietética y Plantas Medicinales, Quiromasajista y Masaje Shiatsu- adjuntando el título firmado por el profesor Rodríguez a su currrículo, qué quieren que les diga, me entra al risa floja. Por cierto, ¿qué diferencia hay entre un lector de manos con y sin título?, ¿los diplomados por CCC pueden denunciar por intrusismo profesional a los brujos sin título?

El vidente alemán Ulf Buck, en plena faena. Foto: Reuters.“Todas las rayas que vieres en las manos, oh curioso lector, significan que la mano se dobla por la palma y no por arriba, y que se dobla por las junturas; y por eso están las grandes en las coyunturas désas, como es cuero delicado, resultan las otras menudas. Y para ver que esto es así mira que en el pescuezo y frente, caderas, corvas y codos y sangraduras y nalgas, por donde se arruga el pellejo y en las plantas de los pies hay rayas. Y así había de haber, si fuera verdad (como hay quirománticos), nalguimánticos, y frontimánticos y codimánticos y pescuecimánticos y piedimánticos”, escribió Francisco de Quevedo en su Libro de todas las cosas y otras muchas más (1631). Lo ha entendido bien el vidente ciego alemán Ulf Buck, que desde hace años se gana la vida palpando las líneas del culo: ya puestos a decir tonterías sobre arrugas naturales, ¿por qué tiene que ser sobre las de la palma de la mano? Quizá CCC debiera de considerar la posibilidad de animar al profesor Rodríguez a ampliar su campo de estudio a los que apuntaba Quevedo hace casi cuatro siglos. Sería tanto o más científico que ahora. Seguro que más de uno se apuntaría para conseguir el Diploma EFTC de Especialista en Culomancia.

PS: Nada más acabar de escribir estas líneas y ponerme con los enlaces, veo que Javier Armentia ya dedicó una anotación a este curso en febrero. Disfrútenlo.