La nueva Arca de Noé

Imágenes del exterior e interior del Arca, en las que se ve a Huibers -con bigote- hablando con algunos visitantes. Fotos: AP.Johan Huibers soñó en febrero de 1992 que Holanda se inundaba. “Al día siguiente, encontré en una librería un libro sobre el Arca de Noé y, desde entonces, mi sueño ha sido construirla”, ha declarado a varios medios de comunicación. Se puso manos a la obra en mayo de 2005 y, un millón de euros después, el barco abrió sus puertas al público el sábado en los muelles de Schagen, a 45 kilómetros al norte de Amsterdam.

El nuevo Noé es un contratista de 48 años que cree en la verdad literal de la Biblia. Ha construido el barco con ayuda de su mujer -que fue la que lo diseñó-, su hijo adolescente y algunos amigos. Para él, la historia del Diluvio Universal ocurrió tal cual se narra en el Génesis. Sucedió que los hombres decepcionaron a Dios con su maldad y éste decidió acabar con ellos; pero encontró a uno justo, Noé, en el que confió la pervivencia de la especie. El elegido y los suyos construyeron un barco el doble de largo que el de Huibers, y metieron en él siete parejas de cada animal puro y una de cada especie impura. Después, jarreó durante cuarenta días y sus noches, hasta que las aguas cubrieron las cimas más altas. Cuando se retiraron, la familia de Noé y los animales que les acompañaban repoblaron el mundo.

No importa que nadie sepa dónde ha ido a parar tanta agua, que sea imposible meter a dos ejemplares de cada especie en el barco más grande conocido y que un relato mesopotámico anterior contara la misma historia, aunque sin el Dios de los judíos y protagonizada por Utnapishtim, en vez de Noé. Como buen creacionista, Huibers cree que, si estamos aquí, es gracias a Noé, quien, según el Génesis, había cumplido ya 600 años cuando empezó a caer agua a mares, y quiere difundir su credo.

Con animales de granja a bordo y réplicas de otros poco manejables -como elefantes, leones y jirafas-, el Arca de Huibers llevará su mensaje creacionista a puertos de Bélgica, Alemania y Holanda. Por de pronto, está atracada en Schagen, donde los curiosos pueden visitarla y documentarse gracias a folletos y al fragmento de la película Fantasía, de Walt Disney, sobre la historia de Noé que se proyecta en un auditorio con capacidad para cincuenta espectadores.

El contratista dice que no corremos el riesgo de enfrentarnos a un nuevo Diluvio porque sigue apareciendo en el cielo el arco iris, la señal del pacto postdiluviano de Dios con el hombre. Pero Lois Poppema, una turista estadounidense que ha visitado la nueva Arca, teme próximas inundaciones catastróficas. “Hace unas semanas, vimos a Al Gore en televisión diciendo que toda Holanda quedará inundada (a consecuencia del cambio climático)”, ha declarado a AP.

Publicado originalmente en el diario El Correo.