Un brindis por la Europa de la Ilustración

El filósofo ilustrado François Marie Arouet, Voltaire (1694-1778).La libertad de expresión “no debe restringirse más para responder a la creciente sensibilidad de algunos grupos religiosos”, dice una resolución aprobada ayer por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. El texto -aprobado por 98 votos a favor, 7 en contra y 3 abstenciones- “reafirma que no puede haber una sociedad democrática sin el derecho fundamental a la libertad de expresión” y que ésta incluye “el debate abierto sobre la religión y las creencias”. Después de la reacción fanática que siguió en el mundo islámico a la publicación de unas caricaturas sobre Mahoma por el diario danés Jyllands-Posten y del intento de censura vaticana a la película El código Da Vinci, el Consejo de Europa sentencia que “el debate, la sátira, el humor y la expresión artística deben disfrutar de un alto grado de libertad de expresión y el recurso a la exageración no ha de ser visto como una provocación”.

El texto, titulado Libertad de expresión y respeto de las creencias religiosas, se alinea con las tesis de quienes mantuvimos desde el principio que el derecho a la libertad de expresión es irrenunciable y que incluye el derecho a equivocarse y ofender. “En una sociedad democrática, las comunidades religiosas pueden defenderse contra la crítica y el ridículo según la legislación y las normas de los derechos humanos”, dice. No hay lugar, por tanto, ni siquiera para la censura que tan deseosas están de imponer algunas confesiones en Occidente.

El Consejo de Europa, integrado por 46 países y 800 millones de europeos, se pronuncia, además, contra la creación de legislaciones antiblasfemia como las que todavía existen en muchos países. “Las leyes contra la blasfemia y la crítica de las prácticas y dogmas religiosos han tenido a menudo un impacto negativo sobre el progreso social y científico. Esta situación empezó a cambiar con la Ilustración”, recuerdan los autores, en lo que es una reivindicación de los valores de la civilización occidental frente al fanatismo religioso. La resolución recuerda que la libertad religiosa es un derecho fundamental -que por cierto se respeta en las sociedades laicas y no en las teocráticas-, y que el fomento del odio hacia cualquier grupo religioso es intolerable y debe ser perseguido por los Estados.

Frente a los políticos que, tras el escándalo de las caricaturas, actuaron como unos cobardes y estaban dispuestos a traficar con un derecho fundamental para calmar a los islamistas incendiarios, ha vencido la Europa ilustrada, la que se encuentra en la raíz de nuestra civilización: no hay nada, creencias incluidas, que esté libre de crítica ni de mofa. Europa ha apostado por la libertad y contra la teocracia. Hoy hay motivos en el Viejo Continente para un brindis.