Ovnis sin extraterrestres

“¡Los ovnis existen: es oficial!”, anunció ayer en su web el Ministerio de Defensa británico. Más de medio siglo después de la aparición de los primeros platillos volantes en Estados Unidos, el Gobierno de Tony Blair ha publicado las conclusiones de un estudio que abarca más de treinta años de avistamientos, desde 1959 hasta 1996. Ufólogos de medio mundo estaban a la caza de la documentación desde hace una semana, cuando se anunció su inminente desclasificación. Ahora pueden consultarla a través de Internet. Como los informes oficiales de EE UU y España, el británico decepcionaría a ET.

El estudio concluye que los ovnis -a los que se refiere como Fenómenos Aéreos No Identificados- existen, pero rechaza que tengan algo que ver con visitantes de otros mundos. “Son una mezcla de fenómenos naturales y de origen humano, en vez de una prueba de vida extraterrestre”, se explica en la nota introductoria a un trabajo de más de 450 páginas repartidas en tres volúmenes. Pueden ser cualquier cosa, desde meteoros hasta aviones espía, y que los testigos sean fiables o hayan abusado del alcohol es lo de menos: basta con que no estén familiarizados con lo que observen o que las circunstancias sean inusuales.

“No existen pruebas que sugieran que los fenómenos sean hostiles o estén bajo algún tipo de control diferente a las fuerzas de la naturaleza”, sentencian los redactores del trabajo, realizado entre 1996 y 2000. Así que no hay que temer que un ejército de vándalos hombrecillos verdes desembarque un día en la Tierra y se líe a disparos láser con quien les salga al paso, como en Mars attacks!, la parodia de Tim Burton. Vista la inexistencia tanto de una amenaza del espacio exterior como para la seguridad nacional, resulta lógico que hace seis años los autores del estudio dictaminaran que no merecía la pena tirar más dinero en el estudio de los ovnis.

“¿Qué son todas estas historias sobre platillos volantes? ¿Qué significan? ¿Cuál es la verdad? Entréguenme un informe tan pronto como sea posible”, pidió Winston Churchill, primer ministro británico, el 28 de julio de 1952. El Ministerio de Defensa británico ha dado por fin carpetazo al misterio, pero los ovnis seguirán ahí, como las hadas, las brujas y otras creaciones de la imaginación humana.

Publicado originalmente en el diario El Correo.