Martin Gardner sigue al pie del cañón a los 91 años

Martin Gardner.Martin Gardner (Tulsa, 1914) sigue en la brecha. A los 91 años, ha abandonado su retiro para ofrecer a los lectores de The Skeptical Inquirer su visión de la polémica recuperación de recuerdos reprimidos que hizo, a finales de los años 80 y principios de los 90, que salieran a la luz numerosos falsos casos de abusos sexuales infantiles en Estados Unidos. “Las guerras de la memoria”, como titula su artículo, se saldaron con multitud de familias rotas y de padres inocentes en la cárcel. “Recientes investigaciones han demostrado cómo un terapéuta incompetente puede llevar fácilmente a un niño a imaginar hechos que nunca sucedieron”, escribe Gardner en la primera entrega de un trabajo que ha dividido en tres partes. Nadie niega que, por desgracia, los abusos sexuales infantiles existan. Lo que han demostrado en los últimos años científicos como la psicóloga Elizabeth Loftus es que es falso que haya recuerdos traumáticos que puedan reprimirse para, años después, recuperarse mediante hipnosis.

El escritor no olvida otros episodios vinculados a la recuperación de falsos recuerdos que sólo se diferencian del fenómeno de los abusos sexuales infantiles en las creencias previas el protagonista y en lo que va buscando el terapéuta. Variaciones del mismo tema son los casos de abducciones, los de rituales satánicos en los que se sacrifican bebés y los de narraciones de vidas pasadas. En todos estos casos, lo único que tenemos son testimonios y lo que nos faltan son pruebas: miles de secuestrados por los extraterrestres no han sido capaces de sustraer de la nave de turno ni un simple clip, nadie ha encontrado rastro de los cientos de niños sacrificados al Maligno y ningún reencarnado ha proporcionado información nueva de la época en la que presuntamente vivió antes. La conclusión es obvia: estamos ante fenómenos que no suceden en el mundo real, sino en la mente de sus protagonistas, víctimas de los manejos de terapéutas sin escrúpulos que muchas veces han hecho de lo extraordinario su modo de vida.

El regreso de Gardner a la actividad escéptica, aunque sea temporalmente, es de agradecer. No esperaba que lo hiciera después de lo que me comentó en Bruselas hace unos meses Barry Karr, director ejecutivo del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). Karr me dijo que los achaques propios de su avanzada edad habían obligado al veterano ensayista a retirarse a una residencia y jubilarse definitivamente. Sin embargo, Gardner, que entre 1983 y 2002 mantuvo una columna dedicada al mundo del misterio en The Skeptical Inquirer, la revista del CSICOP, ha vuelto y con la misma agudeza demostrada entre 1956 y 1981 como columnista de juegos matemáticos de Scientific American y en sus más de cien libros, muchos de ellos dedicados al desenmascaramiento de charlatanes.